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MOFLI: En 1986 (como en esa canción de
los Manic Street Preachers) Televisión Española emitía
una serie ambientada –con perdón- en el siglo XXI.
En “Mofli, el último koala” los albores futuristas
del nuevo tiempo no resultaban tan atractivamente turbios como los
pinta el científico James Lovelock para
el año 2050. Dentro de 44 años, sabes, los pocos seres
humanos que sobrevivan al deshielo del planeta azul emprenderán
una extraña marcha hacia el Polo Norte desde sus metrópolis
inundadas. Una vez allí, se calentarán con energía
nuclear y se dispondrán a reconquistar la Tierra. Como en
“Nuclear sí” –ese orgásmico tema
de Aviador Dro- pero sin serpientes monstruosas devorando casas.
Hasta que lleguen esos seductores y apocalípticos días
–con sus noches- seguiremos apalancados, sigh, en este 2006
sin más especies en extinción (“Mofli está
dormido, Mofli tiene sueño…”) que El Koala, ese
antropoide. Manuel Jesús Rodríguez,
rebautizado y/o nacido dos veces por su particular manera de subir
a los andamios, nos desgarra los demonios que creíamos dormidos
en las verbenas de pueblo y tractor amarillo, de zapatos veloces
y maletero abierto entre los pinos junto a la fiambrera del domingo.
El jueves 18 de mayo “Opa, viazé un corrá”
ocupó toda una página en la sección “Cultura”
de El País con artículo de Diego A. Manrique.
Paco Martínez Soria enrojecería de vergüenza.
Heidegger también.
PANTERAS: “Ciertamente nuestra fe es un
don gratuito que hemos recibido de Dios, pero esto no significa
que haya de ser irracional y ciega. Tenemos motivos para creer”.
Y tanto. Estas lascivas palabras pertenecen a Marcial Maciel
–qué triste aliteración- fundador de
Los Legionarios de Cristo (¿LLC?). La Iglesia Católica,
en realidad, no reprime ni somete la voluntad basándose en
un arbitrario terrorismo sanitario y psicológico, sino que
invita a la práctica de una promiscuidad tan oscura como
el sótano de Ciudad de México donde 13 adolescentes
iniciaron –quién sabe cómo- este movimiento
en 1941. Desde 1943 hasta los primeros años sesenta esta
pantera violó a varias decenas de púberes seminaristas
–lampiños y blancos corderos de la fe- mientras sus
acólitos le partían la cabeza a cadenazos a Fabio
MacNamara en plena Movida madrileña. Él susurraba
a sus cachorros blancos que necesitaba este servicio de Dios para
sus dolores de estómago. Como es bien sabido, Ana
Botella, José María Michavila, y
Ángel Acebes tienen carnet de fan fatal en este
club. Tras apartarle del ministerio por su delicada salud (la pederastia
es un ejercicio agotador) el Vicario del Papa ha dicho “si
bien la persona del fundador presentase algunos aspectos dudosos
y discutibles, el árbol que ha crecido es muy sano”.
Mucho.
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