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JAPÓN: Alaska –que para el que teclea
es la más grande- cedería la sección de Cultura
de El País a Rafael Doctor, flamante director
–amén de otras aptitudes igualmente flamantes y noctívagas-
del Museo de Arte Contemporáneo de León, a.k.a. MUSAC.
Estoy seguro –no demasiado, la verdad, pero necesito mostrarme
así de convencido para darle sentido a este Frostie- de que
el señor Doctor habría plantado en la portada del
diario líder un mp3 con el ruido constante, opresivo -marea
de oscuridad que trituraba el cielo incandescente de junio- del
helicóptero de Telemadrid sobre la Plaza de Colón
el pasado jueves, sobre el féretro ignoto de Rocío
Jurado. Y en el interior de su Museo –con esa estructura
de colores cuadriplicados que sueñan las vidrieras de la
Catedral- un plano fijo de la hilera infinita de cámaras
apuntalando el sol de junio a la entrada del Centro Cultural de
la Villa. De esta semana, compañeros del metal, se me quedan
así como cosas. Me destacan, inside me, la enorme figura
Mariano López García, dj inconmensurable (y primero
de la fila para dar el pésame a la finada) de ambigua procedencia:
a caballo entre el Día del Orgullo Friki celebrado en la
plaza de Callao y los hikikomori del Sol Naciente, esos adolescentes
encerrados para siempre entre las cuatro paredes de su habitación-consola.
La otra es Paulina Rubio cantando al día
siguiente del óbito con la propia difunta en TVE-1 “Lo
siento mi amor” como si sus piernas hubieran resultado la
Ceres de una Proserpina tartessa. En todo caso, ya decimos, sólo
el deceso de Alaska nos provocaría un desgarro tan total.
Generation next.
LA TORRE 7: Fue superguay. Hará unos 13
días que se inauguró la Torre 7 (¿a que parece
un título de Stephen King?) en NY. La Torre
7, para quien no siga la 2, es el rascacielos número 1 alzado
del suelo post 11 (S). Tiene 52 plantas -lo cual que es un mamotreto
respetable a lo Tour Montparnasse- y una escultura donada por Jeff
Koons named Balloon Flower. Hubo un concierto y todo, donde
presuponemos que Suzanne Vega interpretaría
"Gipsy", esa canción
hermosa como un disparo en el centro de todo lo que
uno desearía de la vida y de las ciudades. Hoy, día
6 del 6 de 2006, sabemos que Satán (o Bin) mezcló
en el aire del colapso 200 toneladas de combustible y amianto, con
lo cual 8.000 bomberos y policías que no usaron mascarillas
en el épico rescate padecen 1.000.000 de cosas, entre ellas
trastornos mentales de mucho miedo. Desde la azotea de la Torre
7 tienen despegar pájaros de fuego cortando el aire de Manhattan.
Es un decir.
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