|
DESEO CARNAL: Sólo cambia el medio. Tras
las invasiones bárbaras –ese periodo feraz y feroz-
la Iglesia evangelizaba Europa con pequeñas iglesias y diminutos
capiteles románicos que mostraban falos enhiestos como dintel
de los nuevos infiernos de la fe. La gleba, ágrafa y lasciva,
aprendía del pecado en las bajas pasiones observando un arte
tosco y eficaz. Durante casi quince días Tm-Popular-Tv, esa
versión catódico-católica de la COPE, ha emitido
en horario nocturno sesiones maratonianas de pornografía
y quiromantes. La Conferencia Episcopal afirma que la señal
de una televisión europea –y por ende satánica-
interfirió en sus emisiones galvanizando a sus televidentes
y acaso descubriéndoles la vida. Luis Buñuel
daba gracias a Dios por su educación religiosa puesto que
la conciencia del pecado es la esencia del placer. Viridiana
jugaba a las cartas con Paco Rabal como si
intercambiara fluidos vedados para siempre. Las mesas redondas sobre
el Evangelio de Popular TV evocan toda una serie de sentimientos
clasificados X por su frustración eterna. Ricardo
Blázquez –todos lo dicen- ha marcado una nueva
senda en el episcopado español. Imaginemos ese caudal inagotable
de fe abierto en la viña del Señor a medianoche. El
turismo europeo siempre salvándonos de nosotros mismos.
EL JARDÍN INGLÉS: Lo primero que
sorprende al viajero en el nuevo aeropuerto F. J. Strauss
de Munich es un silencio distinto que se confunde con el
matizado neón multicolor que ensancha los pasillos en un
éntasis sensorial. Más tarde, la ciudad se manifiesta
con ese eco mediterráneo que los pintores renacentistas expresaban
en los abrazos alegóricos entre Germania e Italia. El EnglischerGarten,
más grande que Central Park, resulta de una tonalidad paradisiaca
e ilimitada. El agua de los bosques centroeuropeos, la recoleta
Marienplatz, los caminos oscuros del río Isar, y las salas
sucesivas de la Gliptoteca o la Neue Pinakhotek –donde susurran
los caballos de Franz Marc- elevan una humedad
tan densa de cultura y bienestar que no podría ser medida
por ningún higrómetro. Lo primero que sorprendió
a Luis Aragonés a su llegada al nuevo aeropuerto
F. J. Strauss de Munich fue un ramo de flores de las autoridades
bávaras y de la FIFA. El entrenador lo lanzó al suelo
y gritó “Me van a dar a mí un ramo de flores
que no me cabe por el culo ni el pelo de una gamba”. En ocasiones,
la repulsión es un concepto demasiado leve.
|