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Madrid, miércoles 27 de septiembre de 2006

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Anchsluss

Escaparate de relámpagos
Por Emilio J. B.
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ANCHSLUSS: Francamente, me parece fatal. La semana pasada no quise empezar diciéndolo, porque, bueno, no era plan para la primera vez, y las primeras veces son importantes, que diría Jordi Mollá, y se trataba de la primera de este curso. Y no quise. Pero hoy deseo expresarme. Estoy muy dolido porque ningún medio ha pedido mi opinión sobre la polémica del verano. Y no me refiero al espeluznante desnudo de Pipi Estrada en la revista “Sorpresa”. No. Hablo de lo de Gunter (Grass). Porque en agosto era abrir el periódico y había una tribuna para que cualquier intelectual dijera cosas sobre lo de Gunter y su participación en las Waffen-SS. Y nadie me ha preguntado a mí, aunque también soy persona. Yo hubiera afirmado (rotundamente) en las páginas de Opinión de “El País” (por ejemplo) que a sus 17 aquello era como un Erasmus trendy para conocer Europa con los colegas. De hecho con 14 ya había querido subirse (o bajarse) a un submarino. Pero a lo que iba. Que todo el mundo venga a opinar sobre algo que Juan Cruz pudo haberle sacado, mientras no paraba de dibujar cebollas en un ático de Lavapiés, si no le hubiera preguntado que cómo era su padre. Y hubiera sido una exclusiva que ni la de la revista “Sorpresa”. La cosa es que ha sido un verano muy alemán, o austrohúngaro en plan Wien. Porque después de Gunter, vino Natasha (Kampush) y el helado (¿Häagen Dazs?) que se merendó con su psiquiatra vienés tras hallar la puerta de salida de su Hades prefabricado. Y todos mirábamos esa entrevista con pañuelo en la cabeza que Antena 3 emitió en prime time para contrarrestar el estreno de Gran Hermano (¿perciben el irónico bucle?) mientras en Carolina del Sur, Elisabeth Shoaf, de 14 años, era enterrada viva en un búnker de 5 metros de altura cavado en una colina por otro señor en paro. Se salvó, ya saben, por ese SMS que envió desde el teléfono de su captor y que no sabemos si acabaría subtitulando la entrevista de la Kampush en plan “Natasha valiente, t admirams x huir, tía lucha. Paco t amo, cari”. Submarinos, esvásticas, zulos, telecárceles e imitativos y terribles bosques de la América profunda. A mí, sabes, me encanta Centroeuropa, pero el verano me da cosa.

ZANUSSI SUPERFROST

LA CANCIÓN MÁS FASCINANTE DEL MUNDO (al menos durante siete días)
The Decemberist “Yankee bayonet, I will be home then” (“The crane wife”)

LA COSA
: “En Viena hay diez muchachas / un hombro donde solloza la muerte / y un bosque de palomas disecadas (...)” Federico sabía. Esto tan estupendo es suyo, en concreto el “Pequeño Vals Vienés” que Leonard Cohen convirtió en “Take this waltz”. Viene al caso por Viena (ciudad por donde también comían helados Ethan Hawke y Julie Delpy) y por el objeto que recomendamos vivamente esta semana. La nueva edición en bolsillo de la biografía total escrita por Ian Gibson. Es magenta con fotografías en blanco y negro. Y se abre con las palabras del poeta: “Lo pasas mal y no debes. Dibuja un plano de tu deseo y vive ese plano siempre dentro de una norma de belleza. Yo lo hago así, querido amigo, y qué difícil me es, pero lo vivo”. Mola.

FROZEN
Un apunte. Lo mejor de la Coca Cola Zero es ese spot superjuvenil en un supuesto puente de Brooklyn. ¿Por qué todo lo supuestamente subversivo se nombra Zero? Sabe tan vacía como los ceros del nuevo siglo. No tiene nada. Pero es negra.

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