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Madrid, miércoles 30 de enero de 2007

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Maras

Escaparate de relámpagos
Por Emilio J. B.
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Las pandillas hondureñas, nicaragüenses o salvadoreñas, avanzan pero no dejan crecer lo que no se encuentra dentro de sus códigos, signos y señales de amplia indumentaria. Las maras, marabunta de acotado territorio, surgen como trasgos de trasmundo inaudito en televisados informativos. También en “La 2 Noticias”, otro lugar, donde otra Mara –salina, serena, seráfica- acoge la noche, sedente y sedante, purificando los días imperfectos. Mara Torres acaba de cumplir 33 años y su nombre podría ser un palíndromo imposible de la madrugada. En los veranos que pasé en el limbo (y que luego cantarían Dorian en “La noche espiral”) Mara abría su “Hablar por hablar” musitando textos que invitaban a continuar. Gracias a ella escuché por vez primera el sobrecogedor inicio de “Mortal y rosa” acerca de los sueños (“Todo lo que somos, sí, tiene ese revés de sueño, ese cimiento o esa escombrera turbia, y alguien se preguntaba, irónico, por los sueños de Kant, de Descartes, de Hegel. ¿Qué clase de sueños no tendrían esos monstruos de razón?”). Y todavía convalezco de esa lectura. Ahora, Mara escribe libros sobre el duelo –“Sin ti, 4 miradas desde la ausencia”- y lee a Coetzee y a Murakami camino de su trabajo en Torrespaña. Con todo, en cualquier entrevista, admite que la mayor parte de sus horas las entrega a la poesía. Suponemos que en los versos de sus favoritos Gil de Biedma y Ángel González (“esperanza / araña negra del atardecer”) halla esa admirable e hipnótica templanza que vigila el mundo desde las pantallas. Hay seres hermosos.

ZANUSSI SUPERFROST

LA CANCIÓN MÁS FASCINANTE DEL MUNDO (al menos durante siete días)
Cansei de ser sexy “Music is my hot hot sex” (“Cansei de ser sexy”)

LA COSA
A estas alturas, cualquiera te habrá susurrado en el trabajo (ese lugar donde todo se dice de otra manera) que “Babel” es magnífica. Seguramente no con esa palabra. Pero sí. No vemos obstáculo para no venerar en una vitrina antibalas el rifle viajero que es protagonista absoluto de una hiperestésica aldea global. Entre tantas pérdidas de inflamable condición, medalla aparte para Rinko Kikuchi y su papel de tristísima seductora sin voz bajo las infinitas luces de neón de Tokio. Arriba la empatía.

FROZEN
Yo, que no tengo criterio, imagino Navarra –donde nunca estuve- como una tierra europea de campanarios y alfombras de asfixiante verde húmedo. En tiempos de reciclaje obligatorio, las judías verdes Gutarra envasan esos campos en recipientes de duro cristal higiénico. Dulces por la distancia.
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