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Madrid, miércoles 21 de marzo de 2007

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Los diplomáticos al sol

Escaparate de relámpagos
Por Emilio J. B.
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No sabemos, todavía, si Clint Eastwood programó sus “Banderas de nuestros padres” intuyendo la rave party que cada sábado nos programa Mariano por el bien de España con los españoles de bien. En todo caso, uno no deja de envidiar a otros países donde la política no la determina el soporífero (y nutritivo) caos de Chaos, sino pasiones más cercanas.

Hablamos –claro que sí, amigos- de un personaje que –éste sí- merece toda nuestra admiración y cercanía. Como sabrán, el embajador de Israel en El Salvador -lo primero que sorprende del caso es que Israel tenga embajadores en El Salvador, no sé si me entienden- fue hallado a la puerta de su diplomática residencia etílico, desnudo, maniatado y con una pelota de goma en la boca. Parece que a su alrededor también había (y esparcidos por el patio, lo cual es megafuerte) diversos objetos sadomasoquistas que ningún periódico especifica, y es algo que sentimos, porque no es lo mismo un sling que un arnés de SR.

Tzuriel Rafael,
que así se llama el pollo, tiene más de 50 años y solamente “El Mundo” apunta su homosexualidad, no sabemos si como sugerencia nada subliminal de que toda parafilia nace de Pedro J. O algo. Bien. A lo que íbamos. Que nos gusta Israel porque de la represión emergen –o explosionan- fenómenos como Dana International, aquella viva la diva que espeluznaba a los rabinos enemigos del color. También ese pequeño y belicoso país exportó “Yossi & Jagger”, una hermosa y aleccionadora película que triunfó en la Berlinale hace cinco años y que nos enseñaba a) que un comandante se puede enamorar de un jefe de pelotón incluso o sea en la frontera del Líbano y b) que a los palestinos este hecho se la puede traer al fresco.

Ciertamente, en Israel el sexo no siempre es tan atractivamente turbio sino directamente turbio, como en el caso de su presidente, Moshe Katsav, un señor de más de 60 (¿qué -ejem-comen en Tel-Aviv?) acusado de acosar a funcionarias de Turismo (no haré chistes) y de violar a su secretaria mientras, más o menos, le dictaba unos informes. Con todo, en España carecemos de unos escándalos sexuales de altura. A lo sumo llegamos a relacionar con muy mal gusto la palabra Extremadura con el porno religioso, pero un San Roque con el pene erecto abrazando a su perro o una descacharrante pasión sáfica de Norma Duval por Carmen Sevilla (“El buscador” siempre bajándonos la líbido) nunca llegará a excitar tanto la imaginación como la orgiástica secuencia previa al estado de amordazamiento de Tzuriel Rafael bajo el sol de San Salvador. Ahora que llegan las tórridas temperaturas, habrá que buscarse una fantasía menos castrante que suponer que Ana Aznar, con melena y paletillas al vent, se trata en realidad de su padre travestido en Londres. Feliz próxima manifestación.

ZANUSSI SUPERFROST

LA CANCIÓN MÁS FASCINANTE DEL MUNDO (al menos durante siete días)
El Cuarteto De Nos “Ya no sé qué hacer conmigo” (“Raro”)

LA COSA
A Tzuriel, en su embarazoso y ya descrito Momento, le hubieran venido bien unas Ray-Ban, especialmente las icónicas Wayfarer, ahora de publicitadísimo aniversario y que remiten a los Blues Brothers, Reservoir Dogs, Bret Easton Ellis y Tom Cruise en Risky Business. A mí, la tirilla dorada junto a cada párpado, como que no me acaba. Pero todo sea por lo icónico, ya decimos.

FROZEN
Apostemos por las ensaladas al vacío Florette (Four Seasons, yes indeed) ahora que los gimnasios tonifican sus máquinas al ritmo del futuro presente del sol. Añadir tomate natural y atún al gusto. Es mejor.
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