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Madrid, miércoles 9 de mayo de 2007

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Cervamtes en el vestuario

Escaparate de relámpagos
Por Emilio J. B.
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Ya sé que es tarde. Pero, si se fijan, en las entrevistas con qualité queda superbien decir que uno siempre ha llegado tarde a todo. Hoy, concretamente, es el Día de la Madre (si se paran un segundo, acusarán cierta extrañeza... el Día de la Madre...) pero en esta errática sección queremos festejar de manera quasi orgiástica el Día del Libro (si se detienen un instante, visualizarán rosas, páginas y lluvia). El pasado día 23 de abril, mientras en el Círculo de Bellas Artes se procedía a la lectura ininterrumpida de D. Quijote (a mí no me gusta, que se entere toda España), en “El Intermedio” de La Sexta El Gran Wyoming y Guillermo Toledo dramatizaban con pasión las “Memorias” de Pitita Ridruejo en un atril iluminado por la efigie de la egregia y/o mariana señora.

Al día siguiente, los periodistas deportivos (¿qué es un periodista deportivo?) daban cuenta de las obras literarias que dejaron su impronta en el corazón dividido de los futbolistas del Real Madrid. Bien. A partir de ahora voy a hacer demagogia. La demagogia gusta mucho en las columnas de los periódicos, y yo, personalmente, aspiro a una. Apuntado esto, prosigo. Robinho y Cicinho tienen en la “Biblia” su libro favorito. A mí, o sea, me gusta el “Cantar de los Cantares”, pero porque es una cosa entre mística y porno de donde podría partir o parir el amor de un Rilke. Pero lo demás, no sé ustedes, no sé muy bien de qué va. Más. Raúl y Casillas coinciden: “El Alquimista” de Paulo Coelho supuso un punto de inflexión en sus vidas. No sabemos hacia dónde. Helguera, Pavón y Diego López son forofos que te cagas de “Los pilares de la Tierra”. Y esto lo entiendo. Sé (no daré nombres) que hay ciertos catedráticos de Historia Medieval que liberan a sus alumnos del peso de los manuales (no vaya a ser) a favor de Ken Follet. Con 19 años, y en plena época de picores futuristas, a mí, sí, me gustó. Prefiero no releerla. Guti y Reyes se quedan con “El código Da Vinci”, de lo cual deducimos dos cosas: a) que Guti es tan frívolo como parece, y b) que Reyes sabe leer. Lo cual es un dato. Torres y Sergio Ramos escogen “El pefume” de Patrick Süskind, vaya usted a saber por qué, y Michel Salgado (no se me desmayen) “La fiesta del Chivo” de Vargas Llosa, el único libro de Mario, que, aquí el menda lerenda, no ha podido resistir más allá de la página 10. Pero dejémonos de poses. Álvaro Mejía sólo conoce (sic) “El libro gordo de Petete”, y Emerson una biografía de su compatriota a la par que futbolista Garrincha. Podríamos hacer sangre. ¿A que sí? Pues no.

No haremos bromas sobre el intercambio de volúmenes en la prórroga que acontece en el vestuario tras el partido. Tan sólo les contaré que todavía convalezco de “El pasado” de Alan Pauls (Anagrama) y les enumeraré los tres libros que devoro mismamente ahora sin tener tiempo para ello. Y así, me haré el listo y verán que me gustan cosas más elevadas que lo que se cuece en las duchas del Madrid. Ahí van: “Pudor” de Santiago Roncagliolo, “Llámame Brooklyn” de Eduardo Lago, y “Contra natura” de Álvaro Pombo. Magníficos los tres. Y ahora que me siento superior a Raúl, puedo retomar mi pequeña vida sin balón.

ZANUSSI SUPERFROST

LA CANCIÓN MÁS FASCINANTE DEL MUNDO (al menos durante siete días)
Deluxe “Gigante” (“Fin de un viaje infinito”)

LA COSA
Me molaría, se lo juro, hablarles del significado de un cuadro que me obsesiona desde que pude posicionarme detrás de 9 personas para observarlo el otro día en el Thyssen (Oskar Kokoscha, “El caballero errante”). Sabría explicarles (glups) los ominosos y terribles símbolos vitales que esconde bajo un mar negro, pero... qué les voy a contar otra vez. Es primavera, y lo mejor para el rostro es la crema High Recharge de Biotherm, con su frasco anaranjado de un rojo explosivo. Hey. Oigo risas. Ya sé lo que piensan. Los mejunjes de Sisley o Kanebo son mejores. Pero no tengo dinero suficiente, como Kokoschka a las puertas del infierno de la I Guerra Mundial. Ya ves.

FROZEN
Minute Maid Anti-Ox. Debe de significar antioxidante. Apenas tiene zumo real. Pero en su frialdad reside un punto saludable, incomprensible pero eficaz. Eso es de destacar. Además del diseño nada minimal de la botella. Claro está.
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