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Madrid, miércoles 16 de mayo de 2007

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El sabor de la papaya

Escaparate de relámpagos
Por Emilio J. B.
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DESCONCIERTO: No es por decir, pero uno es más serio que cualquiera de los llamados “periodistas”, que comentan la noticia y, oye, no estaban allí. El que teclea, estuvo en el concierto de la Pantoja de Valladolid. Que lo sepa toda España. Bueno, vale. Es cierto que sólo pasé por la mañana y vi el horripilante escenario de todas las sucesivas fiestas de la Virgen de San Lorenzo, otrora San Mateo, de mi vida insustancial. Pero estuve. Y era motivo de amplia reflexión por qué esta mujer bajo fianza (atiendan, qué título para un LP de folclórica arrepentida: “Mujer bajo fianza”) supone tal, más que amor, frenesí. Rodeada de policías destinados puede que a a) protegerla, b) detenerla, apareció Isabel berreando esos temas espeluznantes que poblaron mi infancia de pesadillas de vinilo. Lo cual merece la cárcel. Pero esta idea me hizo sentir culpable porque acababa de leer a Elvira Lindo y su admonición contra aquellos que nos sentimos mejor con el castigo y linchamiento de las famosas. Así que reduje mi euforia y medité sobre las palabras de Naomi (Campbell) esta semana tras su condena de limpieza por partirle un móvil en la cabeza a su asistenta: “Barriendo encontré la paz”. También venía a decir que mientras recogía colillas pudo observar por vez primera lo que había en su (propio) interior (¿un bolso de Vuitton?). Vale. No seremos malos. In fact, Paris Hilton no encontraría la paz ni con una vaporetta versión 29.0, pero puede que una condena ayudara a Bryan Ferry (tiren sus improbables discos de Roxy Music). El músico (o algo) era la imagen de Marks & Spencer, esos almacenes que ya no existen en España y que venden sandwiches y ropa en ciudades como Amberes. El caso es que Bryan afirmaba esta semana, algo alocadamente (¿pillan el tono?) una cosa preciosísima: “Los nazis, por Dios, ellos sí sabían presentarse”. Y luego llegaba al delirio rosáceo al gritar: “Los edificios de Albert Speer, los desfiles y las banderas... Impresionante. Realmente bonito”. Ejem. Esto de “realmente bonito” remite a la insistente frase dirty chic de Mariano (Rajoy) sobre la manifestación aquélla de las Víctimas: “Fue una manifestación muy bonita, pero muy bonita”. No desviamos, que es lo nuestro. Hablábamos de la cárcel y de sus cualidades psicocurativas. Para Isabel, para Naomi, para Paris, y para Bryan. Todas ellas necesitan un lugar donde reflexionar en plan Pepi, Lucy , Bom y otras chicas del montón, sobre sus errores prendidos en un lujo vulgar donde también nosotros (no disimulen) quisiéramos morar cuando nos despertamos cualquier lunes de mayo. No diremos todos a la cárcel, porque tenemos sentimientos y la cárcel es un lugar muy prison break, pero qué menos que un destierro a un mundo donde no merecerían escuchar un nuevo disco de Astrud y la vida aparecería desposeída de todo su sentido y sensibilidad. Vamos.

ZANUSSI SUPERFROST

LA CANCIÓN MÁS FASCINANTE DEL MUNDO (al menos durante siete días)
Astrud “Minusvalía” (“Tú no existes”)

LA COSA
Al hilo de la maliciosa reflexión de Jordi Costa (yo quiero ser Jordi Costa) en “On Madrid”, convenimos con él en que Marion Cotillard, trasunto de Edith Piaf en la película “La vie en rose”, actúa como Pozí. Desde esta cosa semanal recomendamos viva, fehaciente y descacharradamente dicha película por actuar como ejemplo de incendio vital y de vida vivida hasta su punto de fusión. Sin conceptos, sin categorías, la película de Olivier Dahan zigzaguea por un guión que no son más que hitos hacia la totalidad. Estupendísima.

FROZEN
La papaya, esa fruta divinizada por los alemanes en los supermercados de la extrema abundancia, es carne anaranjada de la primavera degustada en diminutas cucharadas. El sabor de la papaya. Ese misterio.
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