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DESCONCIERTO: No es por decir, pero uno es más serio que
cualquiera de los llamados “periodistas”, que comentan
la noticia y, oye, no estaban allí. El que teclea, estuvo
en el concierto de la Pantoja de Valladolid. Que lo sepa toda España.
Bueno, vale. Es cierto que sólo pasé por la mañana
y vi el horripilante escenario de todas las sucesivas fiestas de
la Virgen de San Lorenzo, otrora San Mateo, de mi vida insustancial.
Pero estuve. Y era motivo de amplia reflexión por qué
esta mujer bajo fianza (atiendan, qué título para
un LP de folclórica arrepentida: “Mujer bajo fianza”)
supone tal, más que amor, frenesí. Rodeada de policías
destinados puede que a a) protegerla, b) detenerla, apareció
Isabel berreando esos temas espeluznantes que poblaron mi infancia
de pesadillas de vinilo. Lo cual merece la cárcel. Pero esta
idea me hizo sentir culpable porque acababa de leer a Elvira Lindo
y su admonición contra aquellos que nos sentimos mejor con
el castigo y linchamiento de las famosas. Así que reduje
mi euforia y medité sobre las palabras de Naomi (Campbell)
esta semana tras su condena de limpieza por partirle un móvil
en la cabeza a su asistenta: “Barriendo encontré la
paz”. También venía a decir que mientras recogía
colillas pudo observar por vez primera lo que había en su
(propio) interior (¿un bolso de Vuitton?). Vale. No seremos
malos. In fact, Paris Hilton no encontraría la paz ni con
una vaporetta versión 29.0, pero puede que una condena ayudara
a Bryan Ferry (tiren sus improbables discos de Roxy Music). El músico
(o algo) era la imagen de Marks & Spencer, esos almacenes que
ya no existen en España y que venden sandwiches y ropa en
ciudades como Amberes. El caso es que Bryan afirmaba esta semana,
algo alocadamente (¿pillan el tono?) una cosa preciosísima:
“Los nazis, por Dios, ellos sí sabían presentarse”.
Y luego llegaba al delirio rosáceo al gritar: “Los
edificios de Albert Speer, los desfiles y las banderas... Impresionante.
Realmente bonito”. Ejem. Esto de “realmente bonito”
remite a la insistente frase dirty chic de Mariano (Rajoy) sobre
la manifestación aquélla de las Víctimas: “Fue
una manifestación muy bonita, pero muy bonita”. No
desviamos, que es lo nuestro. Hablábamos de la cárcel
y de sus cualidades psicocurativas. Para Isabel, para Naomi, para
Paris, y para Bryan. Todas ellas necesitan un lugar donde reflexionar
en plan Pepi, Lucy , Bom y otras chicas del montón, sobre
sus errores prendidos en un lujo vulgar donde también nosotros
(no disimulen) quisiéramos morar cuando nos despertamos cualquier
lunes de mayo. No diremos todos a la cárcel, porque tenemos
sentimientos y la cárcel es un lugar muy prison break, pero
qué menos que un destierro a un mundo donde no merecerían
escuchar un nuevo disco de Astrud y la vida aparecería desposeída
de todo su sentido y sensibilidad. Vamos.
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