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Madrid, miércoles 30 de mayo de 2007

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No es Madrid

Escaparate de relámpagos
Por Emilio J. B.
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Madrid, sabes, no son los millones de banderas rojigualdas azuzando todos los odios de Iberia en la plaza de Colón. Madrid es viento y “madera dulce de la luz”, sin confianza en el futuro. En los instantes de su laberinto se convocan todas las deidades que habitan el subsuelo, un aire que detona las miradas en cada vagón de metro. Madrid son los bolsos comprados en Candem Market que, durante toda la campaña electoral, han portado chapitas a lo pop con la leyenda “Madrid sin Esperanza”. Un emblema que, involuntariamente, remitía a la hermosa y antigua consigna de los gladiadores romanos: “Nec spes, nec metu” (“Sin miedo, sin esperanza”). Aguirre, que ha sumado 10 diputados a su nómina de furiosos lacayos, nos sugiere a Blas de Otero. “Tú, tú y yo nos turnaremos / en tornos de cristal ante la muerte”. Pero antes de toda esa tristeza situada a la derecha de Dior, están las esquinas donde arde verde la vida de los que se ajustan en verdad a la ciudad donde se comprenden todas las formas del mundo. Madrid – que lo sepan todos los que aquí no vendrán- no es la metrópoli más facha de España, sino un instante donde todo empieza y se convoca. Si mi Jefe Invisible me da permiso, citaré un párrafo de Truman Capote que él descubrió y me regaló para definir todas las ciudades invisibles que deberían ser Madrid: NUEVA YORK: "Es un mito: la ciudad, las habitaciones y las ventanas, las calles que escupen vapor; para cualquiera, para todos, un mito distinto, la cabeza de un ídolo cuyos ojos son luces de semáforo que parpadean un verde cariñoso, un rojo cínico. Esta isla, que flota en aguas fluviales como un iceberg de diamente, llámenla Nueva York, llámenla como gusten; el nombre poco importa, pues al llegar de la realidad más amplia de otra parte, uno solo busca una ciudad, un lugar donde esconderse, perderse o descubrirse a sí mismo, donde elaborar un sueño en el que te pruebas que, después de todo, no eres un patito feo, sino maravilloso y merecedor de amor. Como creías cuando estabas sentado en aquel porche desde donde veías pasar los Fords, como creías cuando planeabas tu búsqueda de una ciudad". 1946. Es Madrid sin Esperanza. Cuatro años más.

ZANUSSI SUPERFROST

LA CANCIÓN MÁS FASCINANTE DEL MUNDO (al menos durante siete días)
Amy Winehouse “You know I´m not good” (“Back to black”)

LA COSA
Tal y como le decía Melvyn Douglas a Greta Garbo en “Ninotschka”... “pasaremos la noche mirando cómo los Sputniks cruzan el firmamento”. O algo así. No sé si de ahí “Sputnik mon amour”, aquella novela lésbica, pero así conocí a Haruki Murakami, escritor japonés. No comprendí aquella hipnótica mezcla de humor y surrealismo, soledad y ansia de amor, pero ahora en el metro, cada mañana, Toru Watanabe me acompaña hacia un extraño redescubrimiento del mundo. “Tokyo Blues. Norwegian Wood” es una novela para bosques urbanos. Me quedan “Kafka en la orilla” y “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”. Eso está bien.

FROZEN
Debería haber probado la nueva Fanta Verdia, pero no la he encontrado. Tampoco es que me interese. La verdad.
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