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Si se fijan atentamente (otra cosa es que puedan soportarlo) observarán
que el joven (negro) que se queja en el centro de la fotografía
adopta una posición manierista y sufriente donde las extremidades
superiores del individuo resultan obscenas a la manera etimológica
(ob-scenae, fuera del escenario). Sí, dirán ustedes
que hay una (mano) negra en todo este asunto, pero se muestra por
debajo de lo que resultaría su lugar natural y, todo hay
que decirlo, algo tumefacta, razón por la cual el señor
(de verde) situado a su izquierda le socorre con guante (blanco).
Rouco Varela y esos sacerdotes manchegos que excomulgan
familias que no se oponen a Educación para la Ciudadanía,
dirán haber visto a Cristo, pero no hace falta irse muy lejos
para ver que ahora es lacerado en un cayuco por aspirar a un país
mejor.
Esta pintura o escena barroca de hombres enmascarados, cascos, chalecos,
uniformes y silencios ante un grito que no surge, es la escenografía
vanguardista de una nueva pasión donde únicamente
el collarín rojo de los salvavidas sugiere lo que no se ve:
aquí falta un brazo. Mientras el G-8 desembarcaba en el prohibitivo
balneario de Heiligendamm -licuado por las curativas aguas del mar
Báltico- este señor (negro) que a nadie le importa,
tocaba tierra en Canarias tras un viaje de ensueño.
La deshidratación en las cáscaras flotantes que les
transportan es tan total que los inmigrantes son atados a la borda
de un brazo o de una pierna para que no salten enloquecidos al agua.
La falta de riego sanguíneo provoca, ya saben, gangrena.
De lo cual que tocas tierra y han de amputarte una pierna. O un
brazo, como a este señor (negro) de la foto.
Como en la vida todo son paralelismos, al mismo tiempo George
(Bush) se sintió indispuesto (pobre) por algo que
había comido en Heiligendamm cuando acababan de hablar, qué
cosas, de la agenda africana, suspendiendo por ello oye un encuentro
(imagínense qué morbo) bilateral con Sarkozy.
Entre risas, Bush (George) afirmó que no deseaba imitar a
su (Bush) padre, quien en una cena de Estado en 1992 vomitó
encima del primer ministro japonés Kiichi Miyazawa.
En el fondo de los cayucos se concentra una mezcla de agua y metal
llamada tetraetilo de plomo que te funde los tejidos como una náusea,
de ahí que también amputen a los inmigrantes 2/3 (concretamente)
de su pie propio, atado y sumergido durante la travesía.
Esto también es una indigestión, pero más como
aparte, sabes, de lo importante en Heiligendamm (Alemania). Como
decíamos, todo son paralelismos. Paris Hilton sale
de la cárcel por "razones médicas" y De
Juana Chaos es devuelto (como el padre de Bush) a Madrid.
Bush padece una indigestión de asquerosos problemas africanos
en Alemania y a este señor (negro) le sierran un brazo. La
vida es estupendísima. Alégrense de tener brazos y
piernas y de vivir cerca de Alemania. Bush se recuperó. No
queremos preocupar a nadie.
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