17 de septiembre de 2007
Kurós
LA PIEL CONTRA LA PIEDRA
Ya está bien de hablar de rusos malos y medio comunistas. Se dirán, con razón, ustedes. Así que hoy les traemos esta simpática instantánea con niño. Niño bagdadí, pero niño, al fin y al cabo. Si se fijan bien, a su derecha hay un señor con los dientes tan grandes como las manos, con la diferencia de que los primeros son blancos y las segundas están manchadas de sangre. Acaso a la altura donde los dedos se pierden en las axilas del pequeño. Este señor se llama David Petraeus, y este apellido latinizado, que proviene del griego “petra”, me fascina. En las estribaciones del Imperio, EEUU ha nombrado a un general cuyo nombre puede declinarse, como si nos halláramos en el año 476 y esto fuera la última legión antes de la caída. La máxima autoridad militar en Irak sonríe a cámara como si se hallara en un maizal de Iowa, protegido por ese casco tan grande como el corazón –y las manos- de su nación. El niño, sin embargo, padece en su rostro un pudor inexpresable que le impide pedir ayuda para soltarse de tan brusco alzamiento. Dicen de Petraeus que es un “guerrero intelectual”. También un “intelectual de la contrainsurgencia”. Queremos creer que pisando las ardientes arenas del desierto tendrá tiempo para pensar, como Heidegger, “¿por qué existe algo en lugar de nada?”. Pero, francamente, este señor, según hemos sabido, sólo da para decir cosas como “hemos obtenido logros alentadores pero mixtos” (no haremos chistes) o “las ganancias petrolíferas son importantes sustantiva y simbólicamente y es difícil decir qué es más importante” (lo cual daría para una pelea bizantina entre el símbolo y la sustancia con anacoluto ad hoc). El general Petraeus manda en un ejército de 16000 soldados que caminan cada día sobre el espectro de los 655.000 muertos de un país más que en llamas. Les entiendo. Yo también alargaría mis brazos para liberar a ese niño –moreno, pero niño al fin y al cabo- de sus pétreas manos.
(AL MENOS DURANTE 7 DÍAS)
Elvis Perkins “While you were sleeping” (“Ash Wednesday”)


"PAREZCO UN CERDO MUY GORDO"
Sí. Lo sabemos. Así a bote (¿bote?) pronto esta frase super terrible podría proceder de uno mismo tras deglutir un bote de Pringles. Pero no. Proviene del post-bote de Britney Spears en los premios MTV. Según la revista US Weekly, sabes, la ex chica zúrrame-one-more-time se apercibió de su ridículo salto de bikini en playback y lloró en el backstage lacerándose verbalmente como que así. ¿Recuerdan a ese cerdo de quien Homer Simpson se enamoraba en la peli de los ídem? Pues eso.


BILBAO
En los “Cuentos a la intemperie” de Juan José Millás hay un personaje que recita las paradas de cada línea de metro a modo de rosario u oración. Para serenarse. Un día descubre, de súbito, que en Bilbao –líneas 1 y 4- no se baja nadie. Pero eso es mentira. En Bilbao los andenes son muy estrechos, pero en la superficie arden los cuerpos noctívagos de Malasaña. Bilbao es una glorieta con quiosco y Café Comercial donde la gente queda para ser feliz en todas las prometedoras intersecciones de la calle Fuencarral.


Emilio JB
Volatinero del
Periodismo