| TRANSNISTRIA
Este flash, sabes, es así como complejo, porque uno no sabe
cuál es el punto de vista adecuado. Tomemos varios, que diría
Pete Doherty. A mí el que me mola supermucho
es el del fotógrafo, Uly Martín,
porque esta foto se publicó en “El País”
y que sepamos no ha caído ningún gobierno, siquiera
centroeuropeo. El caso es que Uly (¿puedo llamarte Uly?)
se pasó por Castilla La Mancha y descubrió que unos
miles de gitanos búlgaros y rumanos habían decidido
pasearse por Socuéllanos, Ciudad Real, venidos de la Transnistria
y lugares como así. Para vivir, habían optado por
la solución habitacional Jeff, que en los Ikeas manchegos
significa tinaja. Si se fijan bien, el fotógrafo dispara
desde dentro logrando un efecto de praxinoscopio o de media luna
recortada que, girada a gran velocidad, produciría una sensación
de hiperrealidad tan intensa que no podríamos soportarlo.
“Human kind cannot bear too much reality”, diría
T.S. Eliot. En esta fotografía a lo Escher
no hay un laberinto de pájaros, sino un juego de perspectivas
que alzan su espacio desde el interior del fotógrafo y la
tinaja al mundo de horizontes agotados que habita en el interior
de estas cinco figuras humanas. Según la RAE, una tinaja
es “una vasija grande de barro cocido empotrada en el suelo
que sirve ordinariamente para guardar agua, aceite u otros líquidos”.
Observen la terrible capacidad de previsión de los académicos
– ese ominoso “ordinariamente”- o la admirable
transustanciación de la carne venida del Este. Pero no todo
son desgracias. Fíjense en la delicadeza con que la sábana
se adapta al contorno circular de la boca de la segunda tinaja,
o en la modélica precisión del trozo de viga inferior
homologada a la normativa europea sobre accesibilidad y usabilidad.
Desde otro ángulo, existen dos reducidísimos jirones
de un cielo azul cedido por Magritte, acaso en
proporción exacta a la cantidad de esperanza que resta en
el interior de la vasija. También Velázquez
aprobaría esta inspiración en sus meninas
donde solamente hay un niño que sonríe. Por último
un pensamiento oscuro. Imagínense dentro, a las 3:47 de la
madrugada, intentando prender la luz, que no existe, entre las respiraciones
de los demás, palpando el fondo de la cerámica. La
mayor vendimia de Europa. Lo que se aprende en los periódicos.
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"ODIO EL SOL, POR LAS MAÑANAS
LAS COSAS SIEMPRE PARECEN VOLVER A LA REALIDAD"
Esta frase, leída en un suplemento dominical, al hilo del
fallecimiento de un noctívago impenitente, el director
de cine Manuel Toledano, aterra por su exacta
concordancia con un estado de ánimo repetido ad infinitum
en los amaneceres del sábado y el domingo. Pronunciada
por uno de los personajes de la película “Cuernos
de espuma” expresa toda la ígnea alternancia por
lo dionisíaco que hay en el fondo oscuro de todas las almas.
Palabras quemadas en un vaso de luna caliente.
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