| CARIBE
Y CHÁNDAL
“Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco”.
A García Lorca, que era un poeta que hubo,
Cuba le sugería eso y más, pero a mí, o sea,
es pensar en la perla de las Antillas y me sale un abuelo extrañísimo
que tiene esa deleznable costumbre de usar el chándal XXL
no para hacer deporte sino como pijama de la calle. También
sorprende mogollón que la prenda deportiva sea de marca -Adidas,
sabes- de lo cual deducimos que el comunismo no está reñido
con la tribanda de un capitalismo alemán bien visible en
la pernera. Al señor mayor que ven ustedes en varios colores
desteñidos, le ha salido ese nieto algo ceporro, mejor digamos
obtuso, que todo abuelo desea atornillar a la silla en los atardeceres
rojos de la Historia. El nieto escucha con seriedad aquel cuento
tan bonito de ese guerrillero loco que mataron en Bolivia, y ambos
dos dan la tenebrosa impresión de no leer más que
cosas un género extraliterario y metafantástico a
caballo, valga la r, entre Bolívar y la
foto totémica de Alberto Korda. Si se fijan
bien, en la imagen hay una planta verde cuyas hojas, trenzadas hacia
el piso, han desfallecido de aburrimiento. Gorbachov,
que ahora va de Vuitton, debe de escandalizarse
con la logorrea sonrojante de estos ex cuñados suyos del
Caribe tan poco glamourosos pero capaces de convertir una refinería
de Maracaibo en un espectáculo dadá. Sobre la pequeña
mesa situada a la derecha del padre, digo del abuelo, hay dos DVD.
Hagan un esfuerzo sobrehumano y traten de imaginar que su contenido
no es el que yo ahora mismo estoy conjeturando. |