19 de noviembre de 2007
Lakshmi
LAKSHMI
Shiva Nataraja, Señor de la Danza, divinidad hindú de la creación y la destrucción, gira, baila eternamente en torno a su cuerpo devorado por serpientes sosteniendo el mundo con una de sus manos, mientras que, con la otra, lo destruye nuevamente con fuego. No sé a ustedes, pero a mí la mitología hindú me fascina pero mucho, tanto que desde que leí “La vida de Pi” sueño con viajar a la India en busca de una estatua de Ganesha, ese dios con cabeza de elefante y barriga prominente que ayuda a superar las dificultades, para ponerlo encima del televisor. La foto que ven ustedes ahí arriba no corresponde al videoclip de los Chemical Brothers “Hey girl, hey boy”, sino a la radiografía muy real de una niña que nació hace dos meses en el estado indio de Bihar. Si se fijan bien, la pequeña posee cuatro brazos y cuatro piernas, puesto que del gemelo con el que fue concebida sólo quedaron unas extremidades que la abocaron a la aberración o a la divinidad. Sus padres la llamaron Lakshmi, nombre que corresponde a la diosa hindú de la felicidad y la riqueza, poseedora, además, de tantos brazos y piernas como la recién nacida. Los habitantes de la pequeña aldea donde ha nacido se acercan a su casa en busca del cuerno de la abundancia y de la vasija de ambrosía que habría de traerles la diosa, pero 30 cirujanos acaban de cesar el multiplicado movimiento de sus extremidades. Si bien Lakshmi es también la diosa de la salud, a su reencarnación en la tierra la aguardan dolorosas operaciones en sus diminutos pies para lograr que algún día pueda caminar con normalidad. Paradojas de no habitar los cielos. Resulta cuando menos inquietante observar las representaciones de la diosa hindú –a caballo entre el kistch más irritante y el deseo de una próspera trascendencia en la tierra- y pensar en que acaso la auténtica felicidad consista, nada más, en tener tan sólo dos brazos y dos piernas. El Universo gira porque Shiva Nataraja prosigue su danza de fuego.
(AL MENOS DURANTE 7 DÍAS)
Apparat “Useless information” (“Walls”)


"EL AFORISMO ES UNA MÁQUINA DE FABRICAR ELECTRICIDAD"
Bien. Este bonito aforismo, valga la r., es una descarga del ingenio voltaico de Arcadi Espada conectada a su blog. En una semana de apagones voluntarios como espectáculo fácil de monumentos sin luz, no sabría decir por qué encuentro una analogía con otra inquietante sentencia de Andrés Calamaro en su reciente canción “Cinco minutos más”. Dice el argentino, en críptica neurosis: “Mi feria eléctrica no cierra los feriados”. El cerebro es una máquina de fabricar aforismos en momentos de crisis. Seguimos buscando el botón de off.


ALONSO CANO
Si en una entrevista de trabajo te preguntan por tu color favorito hay que decir naranja. No pregunten por qué. La línea 7 siempre me produce cierta inquietud, porque no la frecuento, y sus trenes resultan inconstantes en su tipología de cuatro asientos enfrentados. Diríase de otra ciudad subterránea y de un redescubrimiento de una ciudad que todavía desconozco en algunas mañanas frías. De la amplitud de su renovada estación derivan las anchas avenidas de Chamberí, ese barrio que mezcla una frialdad deshabitada y antigua de casas nobles con un casticismo característico pero apenas perceptible para el forastero. Es fácil sentirse fuera de lugar.


Emilio JB
Volatinero del
Periodismo