| GENTE
DE BIEN
No se me confundan. En esta imagen, portada esta semana de “El
Mundo”, todo es “gente de bien” salvo el maricón
del Zerolo. Estas señoras de la AVT pertenecen
a la categoría etnochic que compra abrigos en las mercerías
de Legazpi (aprovechamos para enviar un beso muy fuerte a las mercerías
de Legazpi) y se apuntan al facherío contrarreinante para
insultar a todo lo que se salga de su anhelada foto franquista de
las Españas. Según Juan José Millás,
en realidad, estas tres señoras que gritan maricón
al Zerolo impasible, son travestis. Si se fijan bien, el rostro
de sonrisa oblícua que se oculta tras las gafas de la mujer
del abrigo rojo y las fauces enrojecidas de la Bernarda Alba de
la derecha, superan cualquier caracterización de La Agrado
en “Todo sobre mi madre”. Como bien sabrán, no
hay nada peor que un converso, y de ahí que los transexuales
paradójicos de la AVT denigren a Pedro. Permítanme,un
apunte a lo Vogue. Lo más divertido de la gente de bien es
lo mal que viste. Observen, sin ir más lejos, las gafas Rayban
Fascio 1973 del señor del chándal Carrefour orgulloso
de su hombría y de sus cojones contenidos en la pernera del
pantalón suelto. Por otra parte, admiren cómo en esta
imagen tan rica en matices planos se encuentra un preciosísimo
paralelismo histórico entre el puto Zerolo y los judíos
camino de Auschwitz en el gueto de Varsovia vilipendiados por los
alemanes de bien. La gente buena va a misa a comulgar después
de las manifestaciones, y moja los churros con las uñas negras,
pringosas de azúcar, en el chocolate de sus frustrantes domingos
por la tarde. Sócrates, Platón, Miguel Ángel,
Leonardo Da Vinci, Caravaggio, Wilde, Gide, Genet, Wittgenstein,
Cernuda y Lorca eran unos malditos maricones
de mierda que hubieran votado a Zapatero dándose alegremente
por el culo. Los travestis de bien lo saben. Y al enemigo, ni agua.
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"YO FUERA NO SOY TAN TONTA
PORQUE NO TENGO TIEMPO"
Hay algo infinitamente mezquino en las tragedias de los demás,
pero también hay algo terriblemente envidiable en los ataques
de ajena genialidad. Pamela –o acaso Conchi-
gemela de Gran Hermano, peluquera y palaciega, esgrimista de la
z del sur, enamora a la cámaras durante horas mientras
se aplica Nivea en las piernas. Entretanto, produce aforismos
kantianos a lo universal que producen una envidia tan inteligente
como insospechada. Conchi –o quizá Pamela- es mundial.
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GOYA
Según Manuel Vicent, la calle de Conde
de Peñalver ejerce de frontera vertical y limes del barrio
de Salamanca. La estación de metro de Goya, en su extremo
sur y ubicada en tres ángulos estratégicos de una
plaza de siete cruces consagrada al Corte Inglés, contiene
dos líneas pares, la 2 y la 4, y a las multitudes que derivan
entre los bolsos de Salvador Bachiller y las dificultades para
vadear los ricos pasos de las luces. Goya, centro y final de la
burguesía. Estaciones a ras de tierra para momentos de
placer culpable.
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