28 de enero de 2008
I'm not there
I'M NOT THERE
La Navidad, como bien sabrán, es un momento muy de ver la televisión, y a mí, personalmente, me da por TCM, esa cadena donde no hay nadie y que seguirá emitiendo clásicos fascinantes cuando las ciudades comiencen a arder tras un holocausto de guerra biológica a lo “La carretera” de Cormac McCarthy. El caso es que a mí, intransferiblemente, se me apareció de nuevo “Monster´s ball”, esa película estremecedora donde Heath Ledger se pega un tiro por no aguantar al racista de su padre. Luego, Billy Bob (Thornton) le enseña sus fotografías a Halle Berry, y hete aquí que piensas que Heath Ledger siempre ha estado muerto. En “El País” dicen que cada década postra a sus pies un cadáver joven y hermoso. A saber: Marilyn Monroe en los 60, Natalie Wood en los 80, River Phoenix en los 90, y Heath Ledger en esta década innombrable. Resulta extraño mirar fotografías de los muertos. Si se fijan bien, en esta imagen el actor australiano parece asumir serenamente una certeza. Más allá de los siempre fotogénicos pómulos hundidos y del límite impuesto por sus brillantes oscuros, sus labios asumen un interrogante que acaba de ser comprendido. A Heath Ledger, de sangre escocesa, le halló desnudo y sin vida, rodeado de pequeños envases de somníferos, un vulgar masajista en un apartamento del Soho neoyorquino. Kierkegaard decía que “los primeros recuerdos también serán los últimos”, así que nos preguntamos si mientras su mente se deslizaba hacia el olvido se vería a sí mismo intentando levantarse para ir al colegio en una mañana de Perth. No sabemos si realmente hizo buenas películas, pero este mujeriego de 28 años que se follaba a Lisa Zane, Heather Graham, Naomi Watts y tuvo una hija con Michelle Williams, interpretó de manera libérrima a Ennis del Mar, aquel contenido vaquero que pateaba las paredes de rabia por habitar un mundo que no le permitía amar a Jake Gyllenhaal. El futuro, como pudo suponer Heath Ledger mientras le tomaban esta fotografía, a veces es muy breve.
(AL MENOS DURANTE 7 DÍAS)
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"Es menor una mañana de aturdimiento que una noche en soledad"
Hay una serie que va de incorrección sexual en FOX. Se llama “Californication” y su protagonista es Hank Moody, un escritor más salido que Lucía Lapiedra entre bambúes. Esta bonita frase que nos incita a bebernos la noche mientras podamos, plantea el dilema en el que basamos nuestra existencia: salir a buscar la posibilidad de encontrarnos y encontrar a alguien o quedarnos en casa leyendo el último libro recomendado por Rodríguez Rivero. Siempre debería ser viernes por la noche.


PLAZA DE CASTILLA
Allá donde se cruzan los caminos, concretamente el nudo profundo de las líneas 1, 9 y 10, se elevan las Torres de Kío. Eso lo sabe cualquiera. Esa manera de moverse por una plaza circular repleta de dársenas de autobuses lejanos que delimitaban el norte de la ciudad. Ahora, a punto de sucumbir como límite y ceder el testigo a las nuevos 4 rascacielos que son perfil de cristal, uno no sabe hacia dónde mirar cuando los trenes llegan desde el norte.


Emilio JB
Volatinero del
Periodismo