11 de febrero de 2008
El riesgo del sol
EL RIESGO DEL SOL
No eleven sus brazos –al menos no todos a la vez- en un gesto de protesta. Sé que si vamos de conocedores de un universo tan trendy que el i-phone nos parecería vintage, esta semana habríamos de ocuparnos del World Press Photo y de esa foto del soldado superagobiado que te pasas en el búnker. Pero ya lo haremos, ya. De momento, me gustaría alegrarles el día, o la noche irreal de la Red, con esta estupendísima imagen de hace dos semanas y que podría llevarse el Southern Press Photo. Se trata de dos primates –desconocemos su genealogía al no sintonizar habitualmente los documentales de Antena 3 y Tele 5- felices de no ser. El más pequeño y durmiente se llama Noelia. Es decir, es una hembra recién nacida de su señora madre añorando el tiempo en que se encontraba al otro lado de su vientre. De hecho, su pequeña cabeza poblada de prehistóricas sinapsis funciona como un atávico estetoscopio que trata de desencriptar por qué se encuentra al otro lado de la luz. Desconocemos si a Noelia le ha dado tiempo a amar el resplandor de cada mañana –todo lo que existe- pero ya debe de haber intuido instintivamente que un momento como el que vive contiene todas las aspiraciones de cualquier homínido. Stephen Smith, un enfermero británico de 58 años entregaría los 25 millones de euros que acaba de ganar en la lotería por asegurarse el tiempo de la felicidad. Sus vasos sanguíneos, dilatados por un aneurisma aórtico, son, en sus propias palabras “una bomba de relojería en mi interior, cambiaría dinero por vida en cualquier momento”. Si se fijan bien, en la imagen la madre de Noelia se toca un pie o, como diría Elvira Lindo, todo le chupa un pie. Es ella, y no su neonata, quien flexiona una pierna adoptando una posición fetal, acaso con el sugerente propósito de inducir más fácilmente el descanso y la regresión de su cría a un tiempo anterior a ellas mismas. Sin ningún anhelo crematístico, Stephen Smith únicamente desea apresar durante otra estación el inasible misterio de las horas. “Omnia vulnerant, postuma necat”, apuntaban los relojes del sol que iluminaban el Medievo. Noelia y Stephen Smith sólo quieren que todavía quede un poco más.
(AL MENOS DURANTE 7 DÍAS)
Apparat “Arcadia” (“Walls”)


"NOS CONOCÍAMOS DEMASIADO COMO PARA DEJAR DE CONOCERNOS
Tengan cuidado con esta cita. Cada una de las ocho palabras que la componen hunde sus raíces en un no lugar poblado de puertas cegadas por la costumbre y salidas selladas. “Lo esencial es invisible a los ojos”, le repetía el zorro al Principito, para que no lo olvidara, pero generalmente no apreciamos la fragilidad de los lazos. Esta frase inflamable me la han regalado. Aparece en el segundo volumen de “Tu rostro mañana”. Jacques o Jaime Deza, el proteico personaje de Javier Marías, intenta comprender por qué todavía debe ser importante la presencia de su ex mujer en las oscuras tardes de su vida de espía de actitudes ajenas. Rememora la dificultad de crear la costumbre, los ritos y el afecto, convenidos como única ceremonia de supervivencia frente a todos los abismos. Sean prudentes. Esta frase puede arder en su mente como un bosque nocturno de decisiones erradas.


ACACIAS
No sabría dibujar un árbol, pero bajo este amparo natural se esconde casi un recurso literario. En un cruce de la línea 5 –la verde, no podría ser de otra forma- y los pacientes andenes de una RENFE periférica, hay una sucesión de edificios de reciente construcción que pronto se vincularán a ese “Paris Plage” ideado por Delanoë y trasplantado al Madrid extraterrestre del Manzanares. En el Paseo de las Acacias hay promesas de un pasillo verde de arena en el que sería posible mudar de piel.


Emilio JB
Volatinero del
Periodismo