3 de marzo de 2008
Harry (no Potter)
HARRY (NO POTTER)
Cuenta la leyenda (superurbana) que J.K.Rowling imaginó a un mago para anestesiar cada noche a su hijo pequeño de una soledad de divorciada sin una libra. Luego, miren. Su criatura Potter comenzó a sacar del caldero mágico imprevisibles monedas de oro y supuestos rubíes literarios trasmutados en royalties. De todas maneras, J.K., tía, te lo digo como te lo siento: era fácil triunfar. Conectas con la nación británica. Publicas un libro titulado “Las reliquias de la muerte”, y todo son Harrys luchando contra Voldemort en deletéreos paisajes posnucleares. Si se fijan bien, el muchacho de ahí arriba es un príncipe luchando contra el Megamalo que tiró un par de torres hará cuestión de siete años. La realidad –o la ficción- es un cuento que discurre en países terminados en –án. Uno, que trata de ser coolhunter, está empezando a sospechar que las balizas que nos guían por los mundos de la hipermodernidad están destinadas a confundirnos, porque, no sé lo que tiene esto pero, super en serio: Kabul es cool. Tom Ford afirma que Karzai “es el hombre más chic del planeta” (con esos mantos verdes llamados, ejem, “karakul”), Hana Makhmalbaf estrena una peli a lo cinema verité (“Los budas explotaron por vergüenza”) sobre niñas que intentan acceder a la alfabetización aunque sufran, ya ves tú qué cosa, un poquito de lapidación afgana, y el World Press Photo 2007 ha recaído en un soldado norteamericano fatigadísimo que te cagas por estos lares al que contradice este jovial malote de Windsor pateando lo que podría ser la calavera de un simpático talibán. El príncipe Harry era un príncipe muuuy, muuuuuy malo aficionado a travestirse con uniformes de las SS, a fumar sustancias descatalogadas y a tocarle las tetas a las fiesteras good girls enmarcadas en la portada de “The Sun”. Sin embargo, hoy es “One of our boys”, redimido por esa tierra encantada donde a los Budas esculpidos en la roca hace 2500 años les estallaba la cabeza de tolerancia en un ready-made tan casual como visual 6 meses antes del 11-S. El efecto mariposa nunca resultó tan ay Dalai. Pero a lo que íbamos: lo más en lo trendy es llamarse Harry -Potter o Windsor- y subsumirse en la expiación señalando objetivos de pastunes rebeldes para que los aviones made in USA descarguen 325 kilos en bombas sin eco posible sobre sus ardientes cabezas. Los soldados soviéticos que en los años 80 combatían a la guerrilla islámica -en defensa un ateísmo que ahora nos parece kitsch- nunca hubieran sospechado que los príncipes macarras de los cuentos se jugarían pronto el orden mundial en tan adusto territorio como si pelotearan el universo con el pie. Algún día tengo que leerme algún tochotomo de la Rowling. Por si entiendo algo.
(AL MENOS DURANTE 7 DÍAS)
Vampire Weekend “A-Punk” (“Vampire weekend”)


“CUÁNTO DEBÍAN DETESTARSE LOS TROGLODITAS EN LA OSCURIDAD Y LA PESTILENCIA DE LAS CAVERNAS. ES NORMAL QUE LOS PINTORES QUE MALVIVÍAN EN ELLAS NO HAYAN QUERIDO INMORTALIZAR EL ROSTRO DE SUS SEMEJANTES Y HAYAN PREFERIDO EL DE LOS ANIMALES”
Sí. Ejem. Les presento a Cioran, un señor muy optimista (más ejems), rumano como Valerio Lazarov, tocayo mío propio, y que creía que la vida era un asco aunque la música molaba mazo. En esta cita así como de humor negro prepaleolítico, podemos visualizar a los trogloditas harapientos sin posibilidad de hidromasaje odiando a los compañeros de minipiso casi tanto como ahora nos acordamos del padre del vecino de al lado cuando sube el volumen del partido de fútbol con los amigos. Al menos ahora tenemos unos pequeños tabiques. El odio al otro, el infierno son los demás, nos viene de lejos y por eso nos mola ir a Faunia. Si yo fuera un caveman dibujaría hipopótamos con arcilla roja en las noches de los albores del tiempo.


METROPOLITANO
Si el menda, es un suponer, rodara “El proyecto de la Bruja de Blair” (o el de La Niña de Rajoy) en Madrid, me pasaría mogollón por el paraje gris que circunda esta estación de la línea 6. Los trenes se detienen demasiado al regresar desde Moncloa, y existe un descampado de césped absolutamente oscuro delimitado por colegios mayores y escuelas universitarias terriblemente desiertas. De noche, algunos inconscientes corren por esos lugares supuestamente habitados por seres oscuros que rondan las marquesinas apagadas. Mucho miedo.


Emilio JB
Volatinero del
Periodismo