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TODAS SOMOS PRINCESAS
Carmen Rigalt
La esfera de los libros, 2004.348 páginas

La solapa
Éste es un libro que nos habla de las alegrías y los espantos de la vida cotidiana. Que se mueve entre dos espacios: el círculo íntimo y el círculo público. Por el primero desfilan mentiras que llamamos «amor», miedos inexplicables, hombres y mujeres que comparten colchón, hormonas no identificadas y amigas cómplices; por el segundo, reyes que sufren, grandes mentirosos, modas que vienen de Japón, enfermos de poderío y traficantes de noticias. Escrito por una de las más brillantes y ácidas periodistas de la actualidad, "Todas somos princesas" es a la vez un espejo de la realidad que nos circunda y el corazón abierto de una mujer que, como ya hiciera en su exitoso "Diario de una adicta a casi todo", se presenta «en carne cruda, vuelta y vuelta», haciendo honor a la idea de que experimentar es vivir. Su nombre: Carmen Rigalt.

Lo que han dicho
"Todas somos princesas y otras crónicas de la vida cotidiana" (La Esfera) es el título de la última obra de Carmen Rigalt. Se trata de un libro que "menudea en la cotidianeidad y que va de lo particular a lo general y no al revés" y en el que "exagero las cosas para que queden más claras", según la propia autora. Rigalt asegura además que este nuevo trabajo, en el que rinde homenaje a sus amigas, "obedece a que era algo muy oportuno" y que sin duda es un tema "muy al día".
Las amigas
"Todas somos princesas y otras crónicas vida diaria" relata también las alegrías y los espantos de la vida cotidiana en la vida de las mujeres. Entre estos últimos se encuentran, según Rigalt, "los nervios, las ansiedades, la mentira, el cinismo y las amigas". Respecto a este último capítulo señala que las amigas representan "la presencia femenina por excelencia en mi vida. Yo me divierto con ellas, más que con los hombres, en general".
La mujer de hoy
En referencia al papel de la mujer en la sociedad actual indica que las de su generación "que hemos pasado por la universidad, hemos tenido mucha conciencia de género". "Era una época en que había que decirlo y machacar con el papel de la mujer, pero nos ha quedado un discurso plúmbeo. Ahora el nuevo papel del sexo femenino se consigue a la chita callando. Las actuales generaciones lo han tenido más fácil. Ha habido un salto generacional", asevera Rigalt, quien asegura que ante todo se considera articulista. La autora, que empezó su carrera profesional en un diario de la Costa del Sol y actualmente es columnista del diario El Mundo y colaboradora en Telecinco y Catalunya Radio, explica que lo mejor de la profesión de periodista es "poder picotear aquí y allá" aunque reconoce que "no sabemos de mucho pero si un poco de todo".
Zapatero y la paridad de sexo
Respecto al compromiso del futuro presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la paridad de sexos en el Ejecutivo, indica que es un tema "que a veces me parece importante. Lo que ocurre es que hay ocasiones en las que por paridad se sacrifican otras cosas importantes" aunque acaba reconociendo que su opinión respecto a este tema varía "según sea mi interlocutor". En relación al futuro tras las elecciones del 14 de marzo indica que "el PP lleva ocho años y tras los primeros cuatro años del gobierno popular, que estuvieron bien, llegó una época de comportamientos arrogantes que ha marcado a la sociedad".
Los tertulianos
En su libro también se refiere a los tertulianos, de los que asegura, que en momentos "dan serenidad con algunas ideas" y que frente al analista político "que es más profesional, el tertuliano es más 'light'". En lo que a ella misma se refiere, explica que "simplemente enredo. No soy analista yo solo llevo la contra". Y en ese sentido concluye asegurando que no tiene un discurso "muy coherente" y que es "todo contradicción en una sociedad en la que se lleva ser coherente".
de www.elmundolibro.com

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A corazón, de mujer, abierto

Carmen Rigalt es una mujer con mirada de niña perpleja. Sus grandes ojos negros observan la vida como asustados y disconformes y cada martes nos enseña el corazón en las páginas de El Mundo. En Todas somos princesas La esfera de los libros ha recopilado estos retazos apasionados que vierte semanalmente sobre el papel.

Agrupados por un criterio en cierta manera aleatorio, aunque con ciertas pretensiones temáticas, se incluyen sus escritos publicados en la sección Hoy martes de dicho diario desde el año 2000 al 2003. En total, ciento cuarenta y siete píldoras de cafeína, espidifrina y anfetamina, llenas de lucidez y sensibilidad, que no pierden vigencia con el paso del tiempo.

Quizá por esto precisamente, de todas ellas, las que tienen que ver con lo íntimo, las que no responden a motivaciones guiadas por la actualidad, son las más reconfortantes. En estos artículos Rigalt saca de paseo a la niña mala que lleva dentro y nos hace reír desde las entrañas con su visión de las cosas que nos pasan a todos.

Se puede considerar que la mayoría tienen una estructura similar: arrancan con un planteamiento, siguen con una reflexión consecuente y se cierran con una contradicción. Digamos que no terminan o que acaban abiertos, como restando importancia a lo dicho o afirmando que es posible también lo contrario. Sin ánimo de ponernos transcendentes, dejan entonces la sensación de que todo es efímero y prescindible y de que lo que realmente pesa es lo pequeño.

El título del libro se ha tomado de uno de los artículos, el que tiene que ver con el anuncio del compromiso del Prícipe Felipe con Letizia Ortiz. Cabal como siempre, Rigalt se confiesa feminista contradictoria y afirma que la mayoría de las pegas puestas a este enlace vienen de las clases populares (la próxima reina será Borbón-Parla) quienes ven una injusticia en no haber sido elegidas princesas para dejar de ser reinas de sus casas.

En el prólogo habla de la incontinencia verbal y de la gente que no escucha, en el epílogo destaca la importancia de las palabras y de que no pierdan su significado; entre ambos, frases tan rotundas como la que abre el libro: “Me siento mujer aun cuando ni siquiera me siento gente…”.

Carmen Rigalt es una periodista cuajada que ahora colabora en El Mundo y en alguna tertulia radiofónica y televisiva, pero también es una escritora consolidada que hace siete años quedó finalista del Planeta con su primera novela, Mi corazón que baila con espigas, premio que ganó el inquietante y taciturno Juan Manuel de Prada. Desde entonces ha publicado La mujer del agua, La vida empieza en lunes y Diario de una adicta a casi todo.
Eulogio P. Bueno