La
solapa
Éste es un libro que nos habla de las alegrías
y los espantos de la vida cotidiana. Que se mueve entre dos
espacios: el círculo íntimo y el círculo
público. Por el primero desfilan mentiras que llamamos
«amor», miedos inexplicables, hombres y mujeres
que comparten colchón, hormonas no identificadas y
amigas cómplices; por el segundo, reyes que sufren,
grandes mentirosos, modas que vienen de Japón, enfermos
de poderío y traficantes de noticias. Escrito por una
de las más brillantes y ácidas periodistas de
la actualidad, "Todas somos princesas" es a la vez
un espejo de la realidad que nos circunda y el corazón
abierto de una mujer que, como ya hiciera en su exitoso "Diario
de una adicta a casi todo", se presenta «en carne
cruda, vuelta y vuelta», haciendo honor a la idea de
que experimentar es vivir. Su nombre: Carmen Rigalt.
Lo que han dicho
"Todas somos princesas y otras crónicas de la
vida cotidiana" (La Esfera) es el título de la
última obra de Carmen Rigalt. Se trata de un libro
que "menudea en la cotidianeidad y que va de lo particular
a lo general y no al revés" y en el que "exagero
las cosas para que queden más claras", según
la propia autora. Rigalt asegura además que este nuevo
trabajo, en el que rinde homenaje a sus amigas, "obedece
a que era algo muy oportuno" y que sin duda es un tema
"muy al día".
Las amigas
"Todas somos princesas y otras crónicas vida diaria"
relata también las alegrías y los espantos de
la vida cotidiana en la vida de las mujeres. Entre estos últimos
se encuentran, según Rigalt, "los nervios, las
ansiedades, la mentira, el cinismo y las amigas". Respecto
a este último capítulo señala que las
amigas representan "la presencia femenina por excelencia
en mi vida. Yo me divierto con ellas, más que con los
hombres, en general".
La mujer de hoy
En referencia al papel de la mujer en la sociedad
actual indica que las de su generación "que hemos
pasado por la universidad, hemos tenido mucha conciencia de
género". "Era una época en que había
que decirlo y machacar con el papel de la mujer, pero nos
ha quedado un discurso plúmbeo. Ahora el nuevo papel
del sexo femenino se consigue a la chita callando. Las actuales
generaciones lo han tenido más fácil. Ha habido
un salto generacional", asevera Rigalt, quien asegura
que ante todo se considera articulista. La autora, que empezó
su carrera profesional en un diario de la Costa del Sol y
actualmente es columnista del diario El Mundo y colaboradora
en Telecinco y Catalunya Radio, explica que lo mejor de la
profesión de periodista es "poder picotear aquí
y allá" aunque reconoce que "no sabemos de
mucho pero si un poco de todo".
Zapatero y la paridad de sexo
Respecto al compromiso del futuro presidente del Gobierno,
José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la paridad
de sexos en el Ejecutivo, indica que es un tema "que
a veces me parece importante. Lo que ocurre es que hay ocasiones
en las que por paridad se sacrifican otras cosas importantes"
aunque acaba reconociendo que su opinión respecto a
este tema varía "según sea mi interlocutor".
En relación al futuro tras las elecciones del 14 de
marzo indica que "el PP lleva ocho años y tras
los primeros cuatro años del gobierno popular, que
estuvieron bien, llegó una época de comportamientos
arrogantes que ha marcado a la sociedad".
Los tertulianos
En su libro también se refiere a los tertulianos, de
los que asegura, que en momentos "dan serenidad con algunas
ideas" y que frente al analista político "que
es más profesional, el tertuliano es más 'light'".
En lo que a ella misma se refiere, explica que "simplemente
enredo. No soy analista yo solo llevo la contra". Y en
ese sentido concluye asegurando que no tiene un discurso "muy
coherente" y que es "todo contradicción en
una sociedad en la que se lleva ser coherente".
de www.elmundolibro.com
***
A corazón, de mujer, abierto
Carmen Rigalt es una mujer con mirada de niña perpleja.
Sus grandes ojos negros observan la vida como asustados y
disconformes y cada martes nos enseña el corazón
en las páginas de El Mundo. En Todas somos princesas
La esfera de los libros ha recopilado estos retazos apasionados
que vierte semanalmente sobre el papel.
Agrupados por un criterio en cierta manera aleatorio, aunque
con ciertas pretensiones temáticas, se incluyen sus
escritos publicados en la sección Hoy martes de dicho
diario desde el año 2000 al 2003. En total, ciento
cuarenta y siete píldoras de cafeína, espidifrina
y anfetamina, llenas de lucidez y sensibilidad, que no pierden
vigencia con el paso del tiempo.
Quizá por esto precisamente, de todas ellas, las que
tienen que ver con lo íntimo, las que no responden
a motivaciones guiadas por la actualidad, son las más
reconfortantes. En estos artículos Rigalt saca de paseo
a la niña mala que lleva dentro y nos hace reír
desde las entrañas con su visión de las cosas
que nos pasan a todos.
Se puede considerar que la mayoría tienen una estructura
similar: arrancan con un planteamiento, siguen con una reflexión
consecuente y se cierran con una contradicción. Digamos
que no terminan o que acaban abiertos, como restando importancia
a lo dicho o afirmando que es posible también lo contrario.
Sin ánimo de ponernos transcendentes, dejan entonces
la sensación de que todo es efímero y prescindible
y de que lo que realmente pesa es lo pequeño.
El título del libro se ha tomado de uno de los artículos,
el que tiene que ver con el anuncio del compromiso del Prícipe
Felipe con Letizia Ortiz. Cabal como siempre, Rigalt se confiesa
feminista contradictoria y afirma que la mayoría de
las pegas puestas a este enlace vienen de las clases populares
(la próxima reina será Borbón-Parla)
quienes ven una injusticia en no haber sido elegidas princesas
para dejar de ser reinas de sus casas.
En el prólogo habla de la incontinencia verbal y de
la gente que no escucha, en el epílogo destaca la importancia
de las palabras y de que no pierdan su significado; entre
ambos, frases tan rotundas como la que abre el libro: “Me
siento mujer aun cuando ni siquiera me siento gente…”.
Carmen Rigalt es una periodista cuajada que ahora colabora
en El Mundo y en alguna tertulia radiofónica y televisiva,
pero también es una escritora consolidada que hace
siete años quedó finalista del Planeta con su
primera novela, Mi corazón que baila con espigas, premio
que ganó el inquietante y taciturno Juan Manuel de
Prada. Desde entonces ha publicado La mujer del agua, La vida
empieza en lunes y Diario de una adicta a casi todo.
Eulogio P. Bueno
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