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FÚTBOL: UNA RELIGIÓN EN BUSCA DE UN DIOS
Manuel Vázquez Montalbán
Debate, 2005, 310 páginas

La solapa
Estadios que son como catedrales, aficionados que adoran los colores de su equipo y los nuevos protagonistas del balón, cada día más encumbrados a la categoría de dioses. ¿Es el fútbol la religión del siglo XXI? ¿Hasta qué punto se ve condicionado por el mercado? Manuel Vázquez Montalbán explora los peligros, la gloria y el futuro del "más bello deporte del mundo" en un análisis lúcido, mordaz y único, como sólo podría salir de su pluma.

El libro se articula en dos partes diferenciadas. Una primera parte en la que el autor expone una teoría general del fútbol como una religión diseñada por la FIFA y por las multinacionales y del futbolista como ídolo en la sociedad de masas. Si en el pasado los "dioses" del fútbol ueron Di Stéfano, Pelé, Cruiff y Maradona, ahora se echan en falta divinidades que les den el relevo. La segunda parte es una selección temática de los mejores artículos sobre fútbol escritos por Montalbán. Retratos de jugadores, presidentes, árbitros o periodistas deportivos, pasando por secciones dedicadas al Barcelona, al Madrid y a otros temas relacionados con la política.

Lo que han dicho

Ensayo inédito y casi cien artículos
Casi un centenar de artículos escritos por Manuel Vázquez Montalbán sobre el fútbol como fenómeno económico y social, publicados entre 1969 y el 2003, verán de nuevo la luz en un libro que llegará a las librerías en marzo próximo. Fútbol. Una religión en busca de Dios es el último proyecto que el escritor dejó pendiente a su muerte, ocurrida en el aeropuerto de Bangkok el 18 de octubre del año pasado.

La idea del libro, que publicará Debate, surgió hace unos cuatro años, cuando esta editorial propuso a Vázquez Montalbán recopilar sus artículos sobre fútbol y darles tratamiento de ensayo. El escritor dio prioridad a proyectos en marcha --Erec y Enide, La Aznaridad y los dos volúmenes de Milenio de Carvalho--, pero fue recopilando los artículos y dándoles un cierto orden. A partir de este incipiente trabajo, Daniel Vázquez Sallés, hijo del escritor fallecido, ha hecho la selección y la edición definitiva que ahora verá la luz.

Una religión en busca de Dios, de unas 350 páginas, tiene dos partes bien diferenciadas. La primera incluye la actualización de un ensayo inédito en España que fue publicado en Italia por la editorial Frassinelli en 1998. El texto teoriza en torno al fútbol, hace un recorrido histórico y profundiza en las imposiciones del mercado y las multinacionales que han convertido este deporte en una especie de religión, y a los futbolistas en dioses con etiquetas comerciales.

La segunda parte agrupa artículos publicados, básicamente, en Triunfo, El Periódico y El País, ordenados por temas y, cuando esa primera clasificación lo ha permitido, por fechas de aparición. Los artículos se dividen en dos bloques: el primero dedicado a la confrontación Barça-Madrid, y el segundo, a fenómenos que el fútbol ha ido dejando a modo de lastre.
El subtítulo El Barça, más que un club o más que una inmobiliaria analiza la realidad concreta de esta entidad, el nuñismo, la época de Cruyff, la globalización y los problemas de identidad. Sobre el Madrid hay ocho artículos --de Mendoza a Zidane--, y sobre la rivalidad entre los dos clubs, --Barça - Real Madrid: por los siglos de los siglos--, otros 20, que llegan, no podía ser de otra manera, hasta la traición de Figo. En la parte final del libro encuentran su espacio Pablo Porta, José María García, Jesús Gil, las tragedias ocurridas en campos de fútbol y el terror creado en los estadios por los grupos ultras.

Vázquez Montalbán fue uno de los primeros intelectuales en demostrar que se podía escribir de fútbol con inteligencia y sin que ello supusiera un menoscabo para el prestigio del autor. Sus primeros artículos marcaron la pauta a la hora de comentar un encuentro concreto o situaciones generales. Vázquez Sallés resume el estilo de su padre como carente de dogmatismo, "inteligente y crítico apasionado".

Fueron aquellos viejos carteles pegados en paredes y comercios para anunciar los partidos del domingo los que dispararon los primeros amores por los colores del Barça. Recuerda el hijo que el novelista fallecido, vecino de Les Corts, acudía a los partidos con el carnet de su esposa, Anna Sallés, y del padre de ésta, socio desde 1948. Tras los partidos, no era raro que los comentarios sobre la victoria o la derrota se prolongaran en el domicilio, con la asistencia de Borja de Riquer, Josep Fontana, Jordi Solé Tura, Miquel Barceló o Josep Termes, tertulianos con los que, era inevitable, se alternaban el fútbol y la política.

Un Vázquez Montalbán vivo no habría perdido la ocasión de analizar la desbandada de Camacho y las últimas derrotas del Madrid. ¿A quién hubiera dedicado su escrito? "Se hubiera divertido mucho, seguro --añade el hijo-- y el destinatario de su sátira habría sido Florentino Pérez y su obsesión por convertir el fútbol en negocio y a los futbolistas en exhibidores publicitarios".
M. Eugenia Ibáñez (El Periódico)



Mucho más que deporte
Un marxista convicto y confeso como Manuel Vázquez Montalbán demostró hace ya tres décadas, desde las páginsa de la revista Triunfo, que la afición por el fútbol no estab areñida con la militancia antifranquista ni con las inquietudes inteletuales ni tan siquiera con la memoria sentimental de la infancia. Era cierto que el fútbol significaba el opio para el pueblo, la droga de los domingos por la tarde para millones de varones, desde empresarios hasta obreros pasando por estudiantes. Pero esa adicción se había mantenido en Epsaña durante la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la República, la guerra, el franquismo y la democracia. Algo tendrá el balompié para apasionar a gentes tan diferentes y en épocas tan dispares.

En un pasaje de este libro póstumo, que ha editado su hijo, Daniel Vázquez Sallés, el escritor catalán explica los orígenes de su militancia en el Barça y de su interés por el fútbol: "Me declaro partidario del Barcelona FC por los mismos motivos que Joan Manuel Serrat. Los dos somos de barrio y nos hicimos del Barça porque en las tiendas del país de nuestra infancia aparecían carteles en los que Samitier regateaba a un jugador, cualquiera, del Espanyol. Los dos nos hijcimos del Barça por obra y gracia de Basora, César, Kubala y Manchón". Son razones del corazón que la cabeza no entiende yq ue podrían suscribir los madridistas que añoran a la Quinta del Buitre, los valencianistas que todavía recuerdan a la "delantera eléctrica" o los aragoneses que recitan de memoria a los "cinco magníficos" del Zaragoza.

Dividido en tres partes, Fútbol, una religión en busca de un Dios incluye en sus bloques segndo y tercero una recopilación de artículos publicados en distintos medios por Vázquez Montalbán entre 1969 y 2003. Pero toda la primera parte está integrada por un ensayo inédito sobre la evolución del fútbol, que el creador del detective Carvalho había dejado terminado antes de moriri y que sólo había sido publicado en Italia. Con una combianción de antropología cultural, sociología dem asas y utilizanod un amplio concoimiento de las entretelas del deporte, Vázquez Montalbán certifica el fin de la era del fútbol espectáculo y el comienzo de otra en la que se ha transformado "en religión de una parte importante del capitalismo multinacional". A través de figuras como Maradona, Beckham o Ronaldinho, el escritor disecciona los intereses económicos que se han desplazado del juego del balón, propiamente dicho, a un rincón secundario.

Esta mercantilización galopante ha derivado, a su juicio, en un escenario en el que los jugadores son simples peones en manos de "juntas directivas surrealistas" o "entrenadores de diseño". Sin embargo, la globalización del balón y la formación de equipos formados básicamente pr extranjeros no han impedido curiosamente que los afdicinados sigan identificándose con unos "colores", que comulguen con la historia de un club.

"Cada vez somos más universales y más locales", sostiene Vázquez Montalbán, que dedicó multitud de artículos a repasar el papel simbólico de Barça en Cataluña en confrontación con el eterno rival, el Real Madrid. A modo de explicación escribe: "Ser partidarios de un club de fútbol reporta la intensidad emocional de una militancia política-religiosa y hoy podría decirse que todos los clubes son algo más que clubes de fúbtol".

Auténtica delicia para los aficionados, este ensayo reivindica la magia de un balón, dos portería y un grupo de chavales que juegan emulando a los ídolos de su equipo.
Miguel Ángel Villena (Babelia 9 de abril de 2005)