La
solapa
Estadios que son como catedrales, aficionados que adoran los
colores de su equipo y los nuevos protagonistas del balón,
cada día más encumbrados a la categoría
de dioses. ¿Es el fútbol la religión
del siglo XXI? ¿Hasta qué punto se ve condicionado
por el mercado? Manuel Vázquez Montalbán explora
los peligros, la gloria y el futuro del "más bello
deporte del mundo" en un análisis lúcido,
mordaz y único, como sólo podría salir
de su pluma.
El libro se articula en dos partes diferenciadas. Una primera
parte en la que el autor expone una teoría general
del fútbol como una religión diseñada
por la FIFA y por las multinacionales y del futbolista como
ídolo en la sociedad de masas. Si en el pasado los
"dioses" del fútbol ueron Di Stéfano,
Pelé, Cruiff y Maradona, ahora se echan en falta divinidades
que les den el relevo. La segunda parte es una selección
temática de los mejores artículos sobre fútbol
escritos por Montalbán. Retratos de jugadores, presidentes,
árbitros o periodistas deportivos, pasando por secciones
dedicadas al Barcelona, al Madrid y a otros temas relacionados
con la política.
Lo que han dicho
Ensayo inédito y casi cien artículos
Casi un centenar de artículos escritos por Manuel
Vázquez Montalbán sobre el fútbol
como fenómeno económico y social, publicados
entre 1969 y el 2003, verán de nuevo la luz en un libro
que llegará a las librerías en marzo próximo.
Fútbol. Una religión en busca de Dios es el
último proyecto que el escritor dejó pendiente
a su muerte, ocurrida en el aeropuerto de Bangkok el 18 de
octubre del año pasado.
La idea del libro, que publicará Debate, surgió
hace unos cuatro años, cuando esta editorial propuso
a Vázquez Montalbán recopilar sus artículos
sobre fútbol y darles tratamiento de ensayo. El escritor
dio prioridad a proyectos en marcha --Erec y Enide, La Aznaridad
y los dos volúmenes de Milenio de Carvalho--, pero
fue recopilando los artículos y dándoles un
cierto orden. A partir de este incipiente trabajo, Daniel
Vázquez Sallés, hijo del escritor fallecido,
ha hecho la selección y la edición definitiva
que ahora verá la luz.
Una religión en busca de Dios, de unas 350 páginas,
tiene dos partes bien diferenciadas. La primera incluye la
actualización de un ensayo inédito en España
que fue publicado en Italia por la editorial Frassinelli en
1998. El texto teoriza en torno al fútbol, hace un
recorrido histórico y profundiza en las imposiciones
del mercado y las multinacionales que han convertido este
deporte en una especie de religión, y a los futbolistas
en dioses con etiquetas comerciales.
La segunda parte agrupa artículos publicados, básicamente,
en Triunfo, El Periódico y El País, ordenados
por temas y, cuando esa primera clasificación lo ha
permitido, por fechas de aparición. Los artículos
se dividen en dos bloques: el primero dedicado a la confrontación
Barça-Madrid, y el segundo, a fenómenos que
el fútbol ha ido dejando a modo de lastre.
El subtítulo El Barça, más que un club
o más que una inmobiliaria analiza la realidad concreta
de esta entidad, el nuñismo, la época de Cruyff,
la globalización y los problemas de identidad. Sobre
el Madrid hay ocho artículos --de Mendoza a
Zidane--, y sobre la rivalidad entre los dos clubs,
--Barça - Real Madrid: por los siglos de los siglos--,
otros 20, que llegan, no podía ser de otra manera,
hasta la traición de Figo. En la parte final del libro
encuentran su espacio Pablo Porta, José María
García, Jesús Gil, las tragedias ocurridas
en campos de fútbol y el terror creado en los estadios
por los grupos ultras.
Vázquez Montalbán fue uno de los primeros intelectuales
en demostrar que se podía escribir de fútbol
con inteligencia y sin que ello supusiera un menoscabo para
el prestigio del autor. Sus primeros artículos marcaron
la pauta a la hora de comentar un encuentro concreto o situaciones
generales. Vázquez Sallés resume
el estilo de su padre como carente de dogmatismo, "inteligente
y crítico apasionado".
Fueron aquellos viejos carteles pegados en paredes y comercios
para anunciar los partidos del domingo los que dispararon
los primeros amores por los colores del Barça. Recuerda
el hijo que el novelista fallecido, vecino de Les Corts, acudía
a los partidos con el carnet de su esposa, Anna Sallés,
y del padre de ésta, socio desde 1948. Tras los partidos,
no era raro que los comentarios sobre la victoria o la derrota
se prolongaran en el domicilio, con la asistencia de Borja
de Riquer, Josep Fontana, Jordi Solé Tura, Miquel Barceló
o Josep Termes, tertulianos con los que,
era inevitable, se alternaban el fútbol y la política.
Un Vázquez Montalbán vivo no habría perdido
la ocasión de analizar la desbandada de Camacho
y las últimas derrotas del Madrid. ¿A quién
hubiera dedicado su escrito? "Se hubiera divertido mucho,
seguro --añade el hijo-- y el destinatario de su sátira
habría sido Florentino Pérez
y su obsesión por convertir el fútbol en negocio
y a los futbolistas en exhibidores publicitarios".
M. Eugenia Ibáñez (El Periódico)
Mucho más que deporte
Un marxista convicto y confeso como Manuel Vázquez
Montalbán demostró hace ya tres décadas,
desde las páginsa de la revista Triunfo, que la afición
por el fútbol no estab areñida con la militancia
antifranquista ni con las inquietudes inteletuales ni tan
siquiera con la memoria sentimental de la infancia. Era cierto
que el fútbol significaba el opio para el pueblo, la
droga de los domingos por la tarde para millones de varones,
desde empresarios hasta obreros pasando por estudiantes. Pero
esa adicción se había mantenido en Epsaña
durante la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura
de Primo de Rivera, la República,
la guerra, el franquismo y la democracia. Algo tendrá
el balompié para apasionar a gentes tan diferentes
y en épocas tan dispares.
En un pasaje de este libro póstumo, que ha editado
su hijo, Daniel Vázquez Sallés,
el escritor catalán explica los orígenes de
su militancia en el Barça y de su interés por
el fútbol: "Me declaro partidario del Barcelona
FC por los mismos motivos que Joan Manuel Serrat.
Los dos somos de barrio y nos hicimos del Barça porque
en las tiendas del país de nuestra infancia aparecían
carteles en los que Samitier regateaba a un jugador, cualquiera,
del Espanyol. Los dos nos hijcimos del Barça por obra
y gracia de Basora, César, Kubala
y Manchón". Son razones del corazón
que la cabeza no entiende yq ue podrían suscribir los
madridistas que añoran a la Quinta del Buitre,
los valencianistas que todavía recuerdan a la "delantera
eléctrica" o los aragoneses que recitan de memoria
a los "cinco magníficos" del Zaragoza.
Dividido en tres partes, Fútbol, una religión
en busca de un Dios incluye en sus bloques segndo y tercero
una recopilación de artículos publicados en
distintos medios por Vázquez Montalbán entre
1969 y 2003. Pero toda la primera parte está integrada
por un ensayo inédito sobre la evolución del
fútbol, que el creador del detective Carvalho había
dejado terminado antes de moriri y que sólo había
sido publicado en Italia. Con una combianción de antropología
cultural, sociología dem asas y utilizanod un amplio
concoimiento de las entretelas del deporte, Vázquez
Montalbán certifica el fin de la era del fútbol
espectáculo y el comienzo de otra en la que se ha transformado
"en religión de una parte importante del capitalismo
multinacional". A través de figuras como Maradona,
Beckham o Ronaldinho, el escritor
disecciona los intereses económicos que se han desplazado
del juego del balón, propiamente dicho, a un rincón
secundario.
Esta mercantilización galopante ha derivado, a su juicio,
en un escenario en el que los jugadores son simples peones
en manos de "juntas directivas surrealistas" o "entrenadores
de diseño". Sin embargo, la globalización
del balón y la formación de equipos formados
básicamente pr extranjeros no han impedido curiosamente
que los afdicinados sigan identificándose con unos
"colores", que comulguen con la historia de un club.
"Cada vez somos más universales y más
locales", sostiene Vázquez Montalbán, que
dedicó multitud de artículos a repasar el papel
simbólico de Barça en Cataluña en confrontación
con el eterno rival, el Real Madrid. A modo de explicación
escribe: "Ser partidarios de un club de fútbol
reporta la intensidad emocional de una militancia política-religiosa
y hoy podría decirse que todos los clubes son algo
más que clubes de fúbtol".
Auténtica delicia para los aficionados, este ensayo
reivindica la magia de un balón, dos portería
y un grupo de chavales que juegan emulando a los ídolos
de su equipo.
Miguel Ángel Villena (Babelia 9 de abril de
2005)
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