
Santi, con sabiniano bombín |
Dos pájaros en Madrid
19 de septiembre de 2007
Segundo concierto de Sabina y Serrat
en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Hace meses
que se acabaron las entradas para ver a estos dos pájaros
de un tiro en el foro. No cabe ni un alfiler entre las 15.000 personas
que han pagado entre 40 y 60 euros por cumplir el sueño de
cantar con sus referentes musicales.
Me había empapado la prensa del día por internet
para leer las crónicas de su primer concierto. Todo eran
alabanzas, glorias, loas y parabienes. Hasta un par de vídeos
caseros me desayuné para ir preparando la cita con ellos.
Quízá que conociera tantos detalles sobre la gira
restó un poco de emoción al espectáculo. Repitieron
diálogos que había leído, comenzaron con el
mismo vídeo de Iñaki Gabilondo, veinte
minutos más tarde del horario previsto (las 22:00 horas)
advirtiendo de la suspensión del concierto por el mal estado
de salud de los maduros vates musicales. Mientras las pantallas
gigantes del Palacio proyectaban una "conexión"
con los informativos de Cuatro, la espléndida banda (geniales,
como siempre, Pancho Varona y Antonio García
de Diego) que les acompaña iba tomando posiciones
y se enrojecían las cinco pequeñas pantallas verticales
y las ocho horizontales que componían el escenario.
Acabó la broma de Gabilondo y comenzó la fiesta. Una
genial versión adaptada que fusionaba en una sola copla el
sabiniano "Ocupen su localidad" y el serratense "Hoy
puede ser un gran día" fueron el preludio de un espectáculo
de imagen, sonido, luz, diálogos estudiados y morcillas apropiadas
piropeando al público de su segunda noche en la capital.
Sabina cantando con Serrat, Serrat solo cantando canciones de Sabina,
Sabina cantando temas de Serrat, otra vez los dos juntos. Yo canto
lo tuyo, tú lo mío, los dos cantamos juntos... Un
auténtico derroche de buena música, mejores letras
y unidad en la puesta en escena. Todo muy medido, calibrado, al
detalle, con momentos geniales de subidón y baile cuando
Sabina se arrancaba con himnos como "Pacto entre caballeros"
o "La del pirata cojo". Recogimiento, hondura y sentimiento
con las "Paraulas de amor" y "Lucía"
de Serrat.
Decian las crónicas del día anterior que sólo
hubo un bis y que acabó con "Fiesta" a dúo.
El miércoles los bises se multiplicaron por tres. Yo me quedo
con "Calle melancolía" cantada por ambos en una
sincronía inusitada y con el único acompañamiento
de sus guitarras, sin músicos. Genial.

Familiares
de Santi y amigos de sincolumna |
El concierto se prolongaba y el público pedía más.
Ellos, sabedores de la entrega absoluta de los 15.000 afortunados
que disfrutaban con ellos de sus composiciones, no escatimaron su
arte y compartieron melodías sin temor a que nos dieran las
diez y las once, las doce y la una y las dos de la mañana.
La presentación de los músicos fue muy original y,
por fin, integrada en distintos temas que el público aplaudió
rendido. El mejor de todos, sin duda, la rumba catalana que se marcaron
todos recordando a Peret: "No estaba muerto,
estaba de parranda".
Cabría poner algún pero. Lo haré. Joan Manuel
está más cascado que Sabina. El madrileño de
Cataluña estaba en baja forma. Su potencia de voz era mínima
y apenas vocalizaba por encima de una música que se comía
su voz. "Sin en cambio" el madrileño de Úbeda
está en su segunda juventud. El de Antón Martín
jugaba en casa, y eso se nota. Sus temas eran coreados de cabo a
rabo por la inmensa mayoría del público, algunos -como
el menda lerenda- íbamos ataviados con el bombín que
ha universalizado su leyenda. Sólo nos faltó la bandera
pirata.
Resumiendo, que no ganó Sabina, que no perdió Serrat,
que una de dos, ni es demasiado tarde, princesa, ni nací
en el Mediterráneo, que estos dos pájaros en mano
valen más que los cien cantantes de diseño, que los
cienes y cienes salidos de triunfales operaciones, de la mercadotecnia
musical y las radiofórmulas varias.
Que de Madrid al cielo sólo hay un vuelo si Serrat y Sabina,
canela fina, con los pies en el suelo, funden su arte y el hielo
(on de rocks, por supuesto).
Joaquín Sabina
en sincolumna.com: "Nadie me ha censurado nunca ni una coma
ni una nota"
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