Los reportajes de los sincolumnistas

...EN CHICAGO
con David Barreiro

David, en Chicago


Sincolumna estuvo en Chicago
Otoño de 2007

Un choque armonioso. Un golpe melódico. Eso es el blues, la música que en los años treinta se trasladó de Memphis a Chicago, una ciudad construida a orillas del Lago Michigan mediante choques armoniosos, tras golpes melódicos.

En 1871, un incendio originado en la zona maderera del oeste destruía la capital de Illinois. Era un momento de auge y la ciudad se sobrepuso con la presencia de los arquitectos más prestigiosos del momento, que encontraron la solución ideal a la especulación sobre los terrenos: los rascacielos.

Así nace el loop, el downtown de Chicago, quizás el más bello de los distritos financieros de Estados Unidos. Louis Sullivan y el resto de miembros de una escuela que pasaría a la historia de la arquitectura se apoyan en las estructuras metálicas, la eliminación de los muros de carga y la invención del ascensor eléctrico para construir unos edificios que aún hoy asombran al visitante de la Ciudad del Viento.

Así pues, el despliegue rupturista y armónico de Chicago sigue el ritmo del blues, su música, y de una arquitectura imponente, rodeada por unos barrios residenciales en los que se respira la tradición europea de Amsterdam o Londres, una mezcla que aglutina la armonía y la quiebra del viejo continente y el nuevo mundo.

Chicago es, además, una de esas ciudades marcadas por el frío, la sensación de que el invierno no se va a terminar nunca y una capa de nieve cubre durante meses a sus ciudadanos, que emergen en los parques, avenidas y plazas con el albor de la primavera. Es en ese deshielo humano cuando la ciudad florece en rincones como Halsted Street, Michigan Avenue o Millenium Park.

Pero si hay algo que asombra en Chicago es la luz de la tarde a orillas del lago, cuando sopla viento del noroeste y la factoría Blommer impregna la ciudad de un intenso olor a chocolate tan intenso e irreal como las historias de Al Capone en el Green Mill o la maldición del Billy Goat que aún hoy habitan las aceras floridas de una ciudad de leyenda.


David Barreiro
Periodista