Los reportajes de los sincolumnistas

...EN BURKINA FASO
con Santi Riesco

Santi, con una niña en brazos, en Burkina Faso.


Sincolumna estuvo en Burkina Faso
Otoño de 2007

Viajar como periodista es un privilegio. Sobre todo el poder contar las peripecias del viaje a los más cercanos. El trabajo es duro, muy duro. Nuestro programa no se dedica precisamente a glosar las maravillas de la naturaleza, ni siquiera los avances de la humanidad o lo estupendos que son los lugares y las gentes donde vamos a recoger testimonios e imágenes de las desigualdades y las injusticias que producen los hombres. Cierto que tratamos de resaltar aquellos proyectos e iniciativas solidarias que intentan poner un poco de luz y esperanza en ambientes empobrecidos, pero aún así, no es una tarea agradable.

Durante el mes de octubre estuve en Burkina Faso, “la tierra de los hombres íntegros”. Ya escribí una columna sobre la sencillez y laboriosidad de sus casi 14 millones de habitantes burkinabé, sobre la feliz convivencia de religiones, etnias y lenguas en un país sin recursos naturales ni salida al mar.

Pero quería compartir algunas de las instantáneas que me he traído como recuerdo. Fuimos un equipo de seis personas: cámara, técnico de sonido, realizador y periodista por TVE. La ONG que patrocinaba el viaje, Manos Unidas, desplazó a una traductora y al fotógrafo, responsable de la intendencia y el bienestar del equipo. Todo fue rodado. Buen ambiente desde el primer día. Colaboración por parte de todos y hasta una sonrisa frente al primer contratiempo, la pérdida del vuelo en París que nos debería llevar a Ouagadougou, capital burkinabé. Los gabachos de Air France nos metieron en un hotel cutre y despersonalizado a las afueras del Charles De Gaulle durante un día y medio a la espera del siguiente vuelo.


Mi idea era conectarme a internet siempre que pudiera para hacer un blog parecido al que escribí el año pasado desde Banda Aceh, en la isla indonesia de Sumatra, cuando fuimos a ver las secuelas del tsunami y a tomar el pulso a la reconstrucción de la zona y el despilfarro de la ayuda internacional. Pero en Burkina sólo 4 de cada 1.000 habitantes tienen acceso a la red de redes. Y nosotros, precisamente, íbamos a pasar la mayor parte del tiempo con la gente sencilla, con la que no tenía ni siquiera agua corriente ni luz eléctrica. Lo de internet sonaba a cachondeo.

He pasado muchas horas en coche. Las carreteras principales, para mi sorpresa, están asfaltadas. Aunque también es verdad que el hecho de grabar en comunidades alejadas y olvidadas por las autoridades nos ha obligado a comernos kilos y kilos de polvo. Las temperaturas a la sombra han llegado hasta los 45 grados. Pero no ha sido el peor de los viajes ni mucho menos.

Lo mejor ha sido, sin lugar a dudas, el buen ambiente del equipo. En Bobo Dioulasso, la segunda ciudad del país, nos alojamos en un hotel regentado por una libanesa que nos trató como si fuera nuestra madre. Allí coincidimos con un equipo de la televisión Al Jazeera que estaba grabando un documental sobre el fin del Ramadán. Las noches fueron muy amenas, con música española, cerveza Flag, chapurreos de batallitas en italo-espanglish-francés y un buen rollo generalizado. A los tunecinos de Al Jazeera se les estropeó una de las cámaras y estuvimos tratando de echarles una mano. Al final tuvieron que tirar de la de repuesto

He llevado al Atleti, como siempre, en la maleta y en el corazón. El día que jugamos contra el Barça me puse la rojiblanca para trabajar y apoyar a los míos desde la distancia. De poco sirvió, lo único para hacerme estas fotos colchoneras en mitad de la sabana. Currando a más de 40 grados.

 

La traductora de Manos Unidas, Fernanda, estuvo siempre cerca de mí para permitirme la comunicación con los nativos y recabar la información necesaria para la elaboración de los reportajes. El hecho de que haya una mujer en el equipo siempre relaja mucho más el ambiente y normaliza las relaciones. Estuvo, como el resto, a una gran altura ante las dificultades.

Al pasar sobre el puente que cruza el Volta Negro, uno de los tres grandes ríos que cruzan Burkina, paramos para hacer unos planos. Mientras el técnico de sonido y el realizador se hacían fotos para la posteridad, el cámara y un servidor no parábamos de buscar el mejor sitio para describir esta maravilla de la naturaleza. Lo de siempre, unos currando y los otros de feria. Es lo bueno de esta profesión, que el equipo siempre respalda y hace más amena la trea.

Y esta es la excusa perfecta para colgar unas cuantas imágenes de mi periplo africano. Si alguien tiene alguna duda y quiere saber más, no tiene sino que escribir al mail del programa para que se las tratemos de resolver: pueblodedios@rtve.es o bien entrar en la web para ver los programas que vamos emitiendo semanalmente mostrando las realidades de esos pueblos: www.rtve.es/programas/pueblodedios


Santi Riesco
Periodista