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“Scarlett Johansson posando desnuda en la
portada del ‘Vanity Fair’. Eso es poesía. Ninguna
rima consonante ni asonante alcanzará jamás mayor
valor que ese cuerpo en cuyas curvas quién no se mataría
aunque no fuera por amor. ¡Que se frenen otros, que yo sigo!”,
le dice a Miguel su amigo Pitu, un tipo bastante frustrado pero
que en esta semana ha logrado sentirse “como en el cielo”
al contemplar ese culo que le recuerda a una canción francesa
con sabor a acordeón, champagne y amor de paté de
fou.
“El problema -le dice Miguel- es que mientras esa chica es
el poema más lindo que nadie ha compuesto jamás tú
que quisiste ser poeta te has quedado en un poema tosco y feo y
sin happy end, como ‘Lost in translation’, como ‘Match
point’, como la mirada perdida de Woody Allen,
como la vida”.
Según Miguel, Pitu es un poeta frustrado porque nunca se
ha movido por fe, que es con lo que hay que moverse si se quiere
llegar a alguna parte, sino por desesperación. Y por eso
los únicos poemas que le brotan (en su caso de la bragueta)
están tan llenos de moratones que la gente no se atreve a
leerlos por miedo a que al salir a la calle la sociedad se crea
que su mujer o su marido les maltrata. "Pero si en realidad
quien nos maltrata a todos es la vida", se justifica Pitu.
Uno de los mejores poemas que ha escrito este entrañable
amigo de Miguel en su negra vida es el que se abre con un “tu
hija es una hija de puta”. Nunca sabremos si pretendía
meterse con su suegra, con su mujer o con ambas a la vez, aunque
al tratarse de un hombre soltero probablemente su intención
no era insultar a nadie, o simplemente insultar a alguien que no
existía. De todas formas, Pitu está convencido de
que “siempre es mejor insultar incluso a quien no existe que
jugar a quedar bien con quienes nos rodean a costa de perder nuestra
personalidad”. Y mientras vuelve a dar un repaso al cuerpo
desnudo de la niña que enamoró a Bill Murray
en su viaje por Japón señala que “uno siempre
está en su derecho de decir lo que quiera, incluso con sus
posaderas”.
Miguel optó por dejar aquella conversación convencido
de que el mundo está loco, sí, pero su amigo Pitu
mucho más. Pero pese a todo, no se deja vencer por la realidad
y reconoce que hay que seguir “en pie de paz”, cada
uno con sus armas. En su caso, nos pone como arma “este cuerpo
desnudo con cicatrices y las uñas largas que ciertamente
nunca será portada del ‘Varnity Fair’ y a las
mujeres sólo podría atraer en la oscuridad”.
Puede que sea por esta misma razón por la que Miguel está
meditando la posibilidad de dejar de pagar la factura de la luz.
El problema es que a ver cómo consigue llevarse a una chica
hasta su casa, con tantas luces (en su mayoría artificiales)
como hay por ahí. Desde luego, eso sí, que ninguna
con el brillo cegador del cuerpo desnudo de Scarlette Johansson
en la portada del ‘Vanity Fair’. Que frenen otros que
Miguel y Pitu y yo seguimos.
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