joliva@sincolumna.com
Cuenca, miércoles 4 de octubre de 2006

:: Inicio >> Gorka Díez >> Columna

Insomnio
Opina en el foro
Portada sincolumna.com

"¿En qué piensa la gente que no puede dormir mientras trata, contra viento y marea, de conciliar el sueño?", se pregunta Miguel en esas noches de insomnio en las que se convierte en uno más de esos que dan vueltas y vueltas en la cama en contra de un reloj que va marcando las tres, las cuatro, las cinco, las seis y etcétera de la mañana. Supone que unos cuentan ovejitas, que otros cabras y otros mujeres desnudas, pero que seguro que hay también quien cuenta curas con sotana o presidentes de gobierno o futuros inalcanzables como la zanahoria del cuento ese del burro. Que gustos hay de todo tipo.

En el caso de nuestro amigo Miguel, hay veces en las que, para matar ese tiempo insoportable, se pone a definir palabras que no descarta publicar en un futuro próximo dentro de su diccionario particular. "Si Ramoncín tiene el suyo, yo también", se dice. Para que os hagáis una idea de su propuesta, suele pensar en definiciones como las siguientes:

Bar: Lugar en el que siempre puedes encontrar a alguien a quien darle el coñazo. El problema está en que son muchos los que te pueden encontrar a ti.

Amor: Le das la vuelta y tienes la palabra Roma. Pero yo nunca he estado en Roma.

Olvido: Una chica de la que me enamoré, pero que me olvidó el primer día y nunca resucitó.

En otras ocasiones, nuestro amigo se plantea cuestiones tan extrañas como la siguiente: "¿Cuantas canciones tendrían que cantar los ruiseñores para devolverle a la mañana toda la música que ésta entona con su luz?". Claro que Miguel, que se considera un enamorado de esos momentos del día en los que la luz empieza a hacer acto de presencia, cuando todo parece nuevo y hasta da miedo pisar las calles, todavía vírgenes, es no obstante consciente de que al final del día todo eso que antes era nuevo se encontrará lleno de mierda y que entonces los ruiseñores no tendrán ningún canto que devolverle al mundo. "Entonces el único canto posible será el de los borrachos", reconoce. Y se nos pone a cantar en medio de la noche.

Para intentar dormir, según Miguel tampoco está mal eso de contar las neuronas que se nos han marchado. Pero son tantas que para llegar hasta el final necesitaríamos por lo menos tres o cuatro noches de insomnio, y llegados a la última habría que actualizar el recuento.

Otras veces nuestro amigo se pone a pensar en chicas, que para él son hermosas todas, incluso las feas. Y a menudo se le viene a la cabeza la imagen de un verso de Leonard Cohen, que refleja el instante preciso en el que a la chica que nos regala su noche le cuelga la ropa interior de un pie. ¿Hay algo más bonito que ese momento?

Algunos amigos le han recomendado que beba un poco antes de irse a la cama, que con el alcohol le será más fácil conciliar el sueño, pero el problema es que también hay quienes le han advertido que, si se pone a beber, una o dos cervezas no bastan: que hacen falta por lo menos una decena. Pero, claro, nuestro amigo tampoco quiere conseguir dormir a costa de volverse alcohólico, y además sabe muy bien que si bebe mucha cerveza tendrá que levantarse para ir al baño en repetidas ocasiones e interrumpiría con ello su complicado sueño. Además, correría el riesgo de darse contra las paredes de su casa, y bastante tiene ya con darse contra la cruda realidad una y otra vez.

También están esas pastillas para dormir que dicen que ayudan mucho. Sin embargo, los médicos se niegan a recetárselas a nuestro amigo, pues dicen que bastante tiene ya con los antidepresivos. Y dicen bien, pero no dejan de ser médicos.

"Probablemente la respuesta al remedio de mi insomnio esté en el viento, pero, ¿y si el aire está contaminado?", se pregunta Miguel.

Lo cierto es que, con toda probabilidad, no hay solución ni para el insomnio ni para ninguna de esas cosas que nos pasan en la vida. A este respecto, Miguel nos hace una estraña reflexión: "Para lo único que hay solución es para la muerte: se nos entierra o se nos incinera y asunto arreglado, pero para todo lo demás..."

Hoy Miguel volverá a dar vueltas y vueltas entre las sábanas blancas de su soledad. "Al menos se me ocurrirán palabras nuevas para mi diccionario", apunta, lo que nos hace presagiar que los lectores de Sin Columna vamos a tener que pagar en las próximas semanas por su insomnio teniendo que leer nuevas definiciones que nos harán más llorar que reír de lo cutres que serán. Pero, bueno, dejémos que así se entretenga un poco nuestro amigo, que falta le hace.

Información sobre el columnista