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Todo en la vida empieza, tiene un intermedio y acaba, aunque también
se podría decir que todo empieza varias veces, tiene distintos
intermedios y acaba en numerosas ocasiones y con distintos finales,
a veces felices, a veces infelices, a veces ni fu ni fa.
No es que Miguel haya muerto, ni que lo hayan secuestrado u operado,
que a veces no se sabe qué es peor. Tampoco que le haya entrado
una depresión porque su equipo de fútbol nunca gana
y haya optado por encerrarse en casa y no querer saber nada más
del mundo exterior. Nada de eso: Miguel sigue vivo y coleando, continúa
frecuentando bares y amistades de la peor calaña, como la
de Pitu, y de vez en cuando desaparece con mujeres que le cobran
por cada beso que le dan y a la mañana le trasladan la resaca
al corazón.
Lo que ocurre es que el protagonista de estas historias y quien
las escribe hemos decidido dar un descanso a sus vivencias por tiempo
indefinido, una especie de excedencia de www.sincolumna.com que
nos vendrá bien a los dos para renovar nuestras respectivas
vidas y poder dar paso a otras vidas con principios más esperanzadores,
intermedios con sabor a besos gratuitos y finales que nunca lleguen
o que si llegan lo hagan para mejor.
Miguel seguirá apareciendo de vez en cuando en las historias
que se cuenten en esta página, pero ya no será su
protagonista principal, sino un secundario, aunque un secundario
de lujo, eso sí, al que por tanto seguirá habiendo
motivos de sobra para aplaudir a rabiar, haga lo que haga, diga
lo que diga, llore lo que llore.
Desde esta columna le saludamos con la mano con un hasta luego,
porque nadie tiene por qué írsenos de todo si le seguimos
queriendo o cuando menos tenemos ganas de seguir riéndonos
con él del puto mundo. Que falta que nos hace y que nos seguirá
haciendo.
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