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Cuenca, miércoles 11 de abril de 2007

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El presidente ingenuo
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Me consta que algunos bares y cafeterías tuvieron la ingeniosa ocurrencia de vender los cafés a 80 céntimos al día siguiente de que el presidente del Gobierno de España asistiera al programa de televisión "Tengo una pregunta para usted" y mostrara su ignorancia con respecto a algunos temas de la calle, como si la vida estuviera en otra parte.

" Cafés a precio de Zapatero", rezaba el cartel que colocaron muchos hosteleros junto a la barra de su local.

Pero, lamentablemente, esos carteles ya han sido retirados, y el precio del café ha vuelto a dispararse, más todavía con la Semana Santa, que toda festividad atrae a grandes masas de ciudadanos y siempre es una buena excusa para subir los precios.

Esta trágica realidad, que pagamos los consumidores con el fondo de nuestro bolsillo, no parece importar a nuestros políticos, que en el Congreso tienen su café a menos de 80 céntimos, y encima somos nosotros quienes se lo pagamos, así que por ellos como si se lo cobran a tres euros.

El programa de TVE nos confirmó algo que ya sabíamos: que los políticos manejan a la perfección las grandes cifras macroeconómicas pero que éstas son tan grandes que no dicen nada y, lo que es peor, acaban ocultando la realidad. Porque, como bien dice ZP, es cierto que en los últimos años se ha creado mucho empleo, y que además ha aumentado el porcentaje de contrataciones indefinidas, pero, ¿qué sueldo contemplan la gran mayoría de contratos? Y, tal y como está la vida, ¿se puede llegar realmente a fin de mes con los sueldos actuales y el futuro hipotecado?

Todas estas preguntas debería formularse nuestro sonriente Zapatero, que con su ingenuo optimismo para todo ha dejado a kilómetros de distancia aquel "España va bien de Aznar" del que tanto nos reímos en su día y algunos siguen haciéndolo. Para ZP, por lo que cuenta, y aunque no lo haya dicho con una grase concreta, no es que España vaya bien, sino viento en popa. Qué se puede esperar de un país en el que los cafés valen a 80 céntimos y las cañas, ya puestos, a 0,70. Y con el pincho gratis.

Yo desde luego que no sé cómo todos los inmigrantes que recibimos proceden de países pobres. Porque, con lo bien que estamos, también deberían de venirse a vivir aquí (no cuando están jubilados y todo es bonito, sino antes, para trabajar) la gente procedente de los países occidentales, como Noruega, Suecia o Francia. Que si también estamos en España seguro que hay sitio para ellos. Y que todos agradecerán pagar tan poco por un café.

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