|
Me consta que algunos bares y cafeterías tuvieron la ingeniosa
ocurrencia de vender los cafés a 80 céntimos al día
siguiente de que el presidente del Gobierno de España asistiera
al programa de televisión "Tengo una pregunta para usted"
y mostrara su ignorancia con respecto a algunos temas de la calle,
como si la vida estuviera en otra parte.
" Cafés a precio de Zapatero", rezaba el cartel
que colocaron muchos hosteleros junto a la barra de su local.
Pero, lamentablemente, esos carteles ya han sido retirados, y el
precio del café ha vuelto a dispararse, más todavía
con la Semana Santa, que toda festividad atrae a grandes masas de
ciudadanos y siempre es una buena excusa para subir los precios.
Esta trágica realidad, que pagamos los consumidores con el
fondo de nuestro bolsillo, no parece importar a nuestros políticos,
que en el Congreso tienen su café a menos de 80 céntimos,
y encima somos nosotros quienes se lo pagamos, así que por
ellos como si se lo cobran a tres euros.
El programa de TVE nos confirmó algo que ya sabíamos:
que los políticos manejan a la perfección las grandes
cifras macroeconómicas pero que éstas son tan grandes
que no dicen nada y, lo que es peor, acaban ocultando la realidad.
Porque, como bien dice ZP, es cierto que en los últimos años
se ha creado mucho empleo, y que además ha aumentado el porcentaje
de contrataciones indefinidas, pero, ¿qué sueldo contemplan
la gran mayoría de contratos? Y, tal y como está la
vida, ¿se puede llegar realmente a fin de mes con los sueldos
actuales y el futuro hipotecado?
Todas estas preguntas debería formularse nuestro sonriente
Zapatero, que con su ingenuo optimismo para todo ha dejado a kilómetros
de distancia aquel "España va bien de Aznar" del
que tanto nos reímos en su día y algunos siguen haciéndolo.
Para ZP, por lo que cuenta, y aunque no lo haya dicho con una grase
concreta, no es que España vaya bien, sino viento en popa.
Qué se puede esperar de un país en el que los cafés
valen a 80 céntimos y las cañas, ya puestos, a 0,70.
Y con el pincho gratis.
Yo desde luego que no sé cómo todos los inmigrantes
que recibimos proceden de países pobres. Porque, con lo bien
que estamos, también deberían de venirse a vivir aquí
(no cuando están jubilados y todo es bonito, sino antes,
para trabajar) la gente procedente de los países occidentales,
como Noruega, Suecia o Francia. Que si también estamos en
España seguro que hay sitio para ellos. Y que todos agradecerán
pagar tan poco por un café.
|