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Cuenca, miércoles 20 de mayo de 2007

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Arcos de la sierra
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Sorprende lo sucedido en el municipio conquense de Arcos de la Sierra, tan a contracorriente de estos tiempos y de los que están en camino.

Resulta que el Gobierno de Castilla-La Mancha quería que esta localidad estuviera encuadrada dentro del Parque Natural de la Serranía de Cuenca, una declaración cuyo objetivo principal es potenciar el desarrollo de los municipios que lo conforman fortaleciendo su protección ambiental.

Entre otros proyectos, la Junta anunció que pondría en marcha Centros de Interpretación de la Naturaleza en los que ofrecer información a turistas y visitantes, llevaría a estos parajes la telefonía móvil y la banda ancha y crearía nuevas residencias para la tercera edad.

Se trata de una declaración de intenciones que en breve se acompañaría de un presupuesto y que cualquier persona con sentido común consideraría buena para su municipio. Precisamente por eso, hubo varios ayuntamientos que, al verse excluidos de la lista de localidades que conformarían el citado parque natural, no dudaron en solicitar que a ellos también se les tomara en cuenta, asegurando que disponían de un medio ambiente digno de una protección especial y con grandes necesidades de desarrollo.

Pero lo más curioso del asunto es que a su vez se produjo la situación contraria. Y es que los habitantes de Arcos de la Sierra, que sí habían sido incluidos, se rebelaron contra esta iniciativa de los socialistas castellano-manchegos.

Al parecer, la corporación municipal de Arcos de la Sierra, del PSOE, no quiso dejar pasar esta oportunidad, y movió todos los hilos posibles para formar parte del parque natural, haciendo caso omiso de las críticas de los ciudadanos que les habían dado su voto en las pasadas elecciones municipales.

Esto fue visto por los habitantes de Arcos de la Sierra como un auténtico ?desprecio? a su voluntad, y el caso es que aunque no consiguieran desligarse del proyecto del parque natural, han respondido dando con la papeleta en los morros al partido que llevaba gobernando en esta localidad prácticamente desde el inicio de la democracia.

Así, de los cuatro concejales que consiguió el PSOE en la anterior legislatura, este partido ha pasado a contar con uno sólo. Por el contrario, la mayoría absoluta que daban los cuatro concejales restantes han ido a parar a la formación política que crearon los vecinos de Arcos de la Sierra para denunciar lo sucedido: la Agrupación de Electores de Arcos de la Sierra (AEA).

En un comunicado que han hecho llegar a los medios de comunicación, este colectivo, que desde el pasado sábado es quien manda en el Ayuntamiento, asegura que gobernará ?para el pueblo, en especial para los mayores, que son la mayoría, y se merecen disfrutarlo el tiempo que les queda?.

Y tienen bien claro que no aceptarán ?que nadie venga imponiendo ni regalándonos nada?, en referencia a lo sucedido con el proyecto del parque natural de la Serranía. Porque estas personas tienen bien claro que lo único que quieren ?es que nos dejen en paz con nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas?.

Por si fuera poco, advierten de que en futuras elecciones lo ocurrido en esta localidad puede trasladarse a otros términos municipales: que la gente está cada vez más cansada de los grandes partidos, PP y PSOE, y que los ciudadanos son capaces de crear nuevas organizaciones políticas para defender sus verdaderos intereses. Otra política es posible.

En fin. Resulta cuando menos curiosa la postura de estos vecinos que, frente al desarrollo de las sociedades actuales, defienden que todo siga como está. Quizá hasta tengan razón y lo mejor para esta localidad y su tranquilo estilo de vida es que el desarrollo no llegue nunca, que muchas veces el progreso lo deshumaniza todo. No obstante, ¿qué sucederá dentro de unos años, cuando los habitantes que hoy se niegan al progreso se vayan muriendo? ¿Estarán las nuevas generaciones dispuestas a vivir en un municipio aislado en sí mismo, por mucha tranquilidad que haya?

Es cierto que la felicidad se puede conseguir con poco, o incluso más fácilmente con poco que con mucho, pero tampoco se trata de encaminar todas nuestras acciones a conseguir dicha felicidad. También hay que hacer o dejar que se hagan cosas que puedan contribuir al desarrollo de una localidad, nos vaya a hacer eso felices o no. Que la felicidad a fin de cuentas es algo muy relativo. Pero el desarrollo no.

Soy bastante escéptico con respecto a las pretensiones de los habitantes de este municipio, pero a pesar de ello no puedo sino quitarme el sombrero y mostrar mi admiración por la forma en la que han sabido movilizarse contra una circunstancia que consideraban que iba contra sus intereses en vez de sumarse, como borregos, a los dictados de la propaganda oficial de turno y respaldar a un partido que no les escucha. Ellos han preferido buscarse su propio camino, y aunque me temo que ese camino no les llevará a ninguna parte, su futuro será el que ellos decidan, que no es poco.

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