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Sorprende lo sucedido en el municipio conquense de Arcos de la
Sierra, tan a contracorriente de estos tiempos y de los que están
en camino.
Resulta que el Gobierno de Castilla-La Mancha quería que
esta localidad estuviera encuadrada dentro del Parque Natural de
la Serranía de Cuenca, una declaración cuyo objetivo
principal es potenciar el desarrollo de los municipios que lo conforman
fortaleciendo su protección ambiental.
Entre otros proyectos, la Junta anunció que pondría
en marcha Centros de Interpretación de la Naturaleza en los
que ofrecer información a turistas y visitantes, llevaría
a estos parajes la telefonía móvil y la banda ancha
y crearía nuevas residencias para la tercera edad.
Se trata de una declaración de intenciones que en breve se
acompañaría de un presupuesto y que cualquier persona
con sentido común consideraría buena para su municipio.
Precisamente por eso, hubo varios ayuntamientos que, al verse excluidos
de la lista de localidades que conformarían el citado parque
natural, no dudaron en solicitar que a ellos también se les
tomara en cuenta, asegurando que disponían de un medio ambiente
digno de una protección especial y con grandes necesidades
de desarrollo.
Pero lo más curioso del asunto es que a su vez se produjo
la situación contraria. Y es que los habitantes de Arcos
de la Sierra, que sí habían sido incluidos, se rebelaron
contra esta iniciativa de los socialistas castellano-manchegos.
Al parecer, la corporación municipal de Arcos de la Sierra,
del PSOE, no quiso dejar pasar esta oportunidad, y movió
todos los hilos posibles para formar parte del parque natural, haciendo
caso omiso de las críticas de los ciudadanos que les habían
dado su voto en las pasadas elecciones municipales.
Esto fue visto por los habitantes de Arcos de la Sierra como un
auténtico ?desprecio? a su voluntad, y el caso es que aunque
no consiguieran desligarse del proyecto del parque natural, han
respondido dando con la papeleta en los morros al partido que llevaba
gobernando en esta localidad prácticamente desde el inicio
de la democracia.
Así, de los cuatro concejales que consiguió el PSOE
en la anterior legislatura, este partido ha pasado a contar con
uno sólo. Por el contrario, la mayoría absoluta que
daban los cuatro concejales restantes han ido a parar a la formación
política que crearon los vecinos de Arcos de la Sierra para
denunciar lo sucedido: la Agrupación de Electores de Arcos
de la Sierra (AEA).
En un comunicado que han hecho llegar a los medios de comunicación,
este colectivo, que desde el pasado sábado es quien manda
en el Ayuntamiento, asegura que gobernará ?para el pueblo,
en especial para los mayores, que son la mayoría, y se merecen
disfrutarlo el tiempo que les queda?.
Y tienen bien claro que no aceptarán ?que nadie venga imponiendo
ni regalándonos nada?, en referencia a lo sucedido con el
proyecto del parque natural de la Serranía. Porque estas
personas tienen bien claro que lo único que quieren ?es que
nos dejen en paz con nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas?.
Por si fuera poco, advierten de que en futuras elecciones lo ocurrido
en esta localidad puede trasladarse a otros términos municipales:
que la gente está cada vez más cansada de los grandes
partidos, PP y PSOE, y que los ciudadanos son capaces de crear nuevas
organizaciones políticas para defender sus verdaderos intereses.
Otra política es posible.
En fin. Resulta cuando menos curiosa la postura de estos vecinos
que, frente al desarrollo de las sociedades actuales, defienden
que todo siga como está. Quizá hasta tengan razón
y lo mejor para esta localidad y su tranquilo estilo de vida es
que el desarrollo no llegue nunca, que muchas veces el progreso
lo deshumaniza todo. No obstante, ¿qué sucederá
dentro de unos años, cuando los habitantes que hoy se niegan
al progreso se vayan muriendo? ¿Estarán las nuevas
generaciones dispuestas a vivir en un municipio aislado en sí
mismo, por mucha tranquilidad que haya?
Es cierto que la felicidad se puede conseguir con poco, o incluso
más fácilmente con poco que con mucho, pero tampoco
se trata de encaminar todas nuestras acciones a conseguir dicha
felicidad. También hay que hacer o dejar que se hagan cosas
que puedan contribuir al desarrollo de una localidad, nos vaya a
hacer eso felices o no. Que la felicidad a fin de cuentas es algo
muy relativo. Pero el desarrollo no.
Soy bastante escéptico con respecto a las pretensiones de
los habitantes de este municipio, pero a pesar de ello no puedo
sino quitarme el sombrero y mostrar mi admiración por la
forma en la que han sabido movilizarse contra una circunstancia
que consideraban que iba contra sus intereses en vez de sumarse,
como borregos, a los dictados de la propaganda oficial de turno
y respaldar a un partido que no les escucha. Ellos han preferido
buscarse su propio camino, y aunque me temo que ese camino no les
llevará a ninguna parte, su futuro será el que ellos
decidan, que no es poco.
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