8 de octubre de 2007
La txalaparta, ‘Tresfusión’ y las Juventudes Socialistas

Era jueves. Jueves por la noche, para más señas. Los días de entre semana se acababan y no tenía ninguna idea para mi columna. Encima había padecido una jornada de trabajo agotadora, como tantas otras, y no tenía ninguna gana de escribir. Y menos de pensar, acto que considero indispensable antes de escribir una columna.

Opté por poner la radio y me senté a escuchar en el sofá. Estaba en antena el nuevo programa de Santiago Alcanda, ‘Tresfusión’, todas las noches de lunes a viernes en Radio 3. Todavía no me he hecho del todo a él (mi programa favorito en los últimos años ha sido el de Julio Ruiz, pero su traslado a los días de entre semana me hace imposible seguir escuchándolo), aunque poco a poco me va convenciendo por más que peque de un tipo de música demasiado americana y cantautoril. A fin de cuentas a mí también me gusta esa música.

Aquel jueves estaba programada una tertulia con varios periodistas que iban a poner algunas de sus canciones favoritas en antena. Le llegó el turno a Javier Torentino, presentador del programa de cine ‘El séptimo vicio’, que recordó un tema de la banda sonora de ‘Ascensor para el cadalso’, la ópera prima de Louis Malle, interpretado por Miles Davis. Precioso. Pero después se atrevió con un álbum que se había traído de del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Era un disco de txalaparta, un instrumento vasco que se toca con unas tablas y unos palos, o algo así, que tampoco estoy muy al tanto de ello.

Y el caso es que, nada más escuchar aquel sonido, el resto de invitados a la tertulia echaron a reír. “¿Y eso vende?”, preguntó un periodista de cierto diario nacional de prestigio, que es crítico musical y músico (al menos ha grabado algún que otro álbum).

A mí nunca me ha gustado la txalaparta, la verdad, no me dice nada, pero me indignaron aquellas risas contra un instrumento tradicional en una radio pública que se emite para toda España.

El tal risa floja podía haberse reservado para otro tipo de actos, comportamientos o actitudes que, al menos para mí, sí que son dignos de risa, como ese vídeo de las Juventudes Socialistas que, con razón, tanta polémica ha generado. Para mí, no hace que nos riamos de los chicos de las Nuevas Generaciones, sino de quienes han planificado tan estúpido ataque: su acto, aunque a Zapatero le haya gustado, es de tan mal gusto y superficialidad que sólo produce vergüenza ajena y miedo ante el futuro que se nos puede avecinar como estos jóvenes de hoy en día lleguen al poder.

No sabemos todavía si la firma Lacoste les denunciará, pero yo por lo que me atañe (tengo un par de nikis de Lacoste) les exijo que rectifiquen, que a ver por qué se tienen que meter con mis vestimentas los listillos estos.

En fin. Algún día a lo mejor me planteo eso de escribir una columna sin pensar con anterioridad, que así seguro que me pongo al día de esta ola de estupidez que se está propagando por todo el país. Eso sí, estar a la altura será complicado, con lo alto que se ha puesto el listón.


Gorka Díez
Periodista