3 de diciembre de 2007
Qué caro está todo

Mis amigos me dicen que estoy desfasado. No entienden cómo puedo seguir a estas alturas con un móvil que no hace fotografías (ni siquiera tiene conexión a internet) y que el próximo año vaya a celebrar el décimo aniversario de mi Windows 98. Tampoco comprenden que siga almacenando mis textos en un disquete, que no sepa muy bien qué es eso del mp3, que apenas vea la tele y que siga prefiriendo el bar de la esquina a las luces de discoteca a ritmo de house de la modernidad.

“Es que no es fácil asimilar los cambios en un mundo donde todo va tan rápido”, me justifico ante ellos.

Pero, aunque parezca mentira, me estoy modernizando en algunas cosas. Por ejemplo, ya apenas me compro CD´s en las tiendas: prefiero acudir a dichos establecimientos, confeccionar una lista con aquellos discos que más me gustan y después descargármelos a través del Emule. Me sale gratis y la verdad es que no está el horno para bollos.

El ADSL del ordenador de mi primo se presta a este tipo de descargas musicales y el otro día, haciendo cuentas, comprobé que por los cinco discos que me había bajado de internet me había ahorrado nada menos que ochenta euros, que es dinero.

El problema está en que lo que ahora no me gasto en discos se me va en libros, en ropa o en comida. Y todo está por las nubes. El otro día por medio conejo tuve que pagar casi seis euros. Y casi tres por unas pocas lonchas de queso para sandwich. Lo único bueno es que los consumidores son conscientes de estas subidas y ya apenas hay que hacer cola en los supermercados.

Me dice una amiga mía que, para que todos estuviéramos felices y contentos, lo del Emule debería trasladarse al resto de productos de consumo. Y no estaría mal, la verdad, conectarse a internet y poder descargarse la última novela de Millás, unos Levis 501, un conejo o unas lonchas de queso. Y todo gratuitamente.

Habrá quien me acuse de defender la piratería, ya lo sé, pero a mí lo que me parece de piratas es que me cobren seis euros por un par de trocitos de conejo. No sé. Supongo que será cierto eso de que en España tenemos un gran nivel de vida y tal y cual, pero de aquí a un tiempo me dá que vamos a tener que limitarnos a comer pasta y arroz, como los africanos. Y eso si nos llegar para pasta y arroz. Que como esto siga subiendo no nos va a quedar más remedio que adelgazar, pero no porque queramos ponernos a régimen sino por cojones. Qué país.


Gorka Díez
Periodista