4 de febrero de 2008
La ideología del quiosquero
 

Hay en Cuenca un curioso quiosquero ubicado en el céntrico Xúcar que tiene a la vista los dos periódicos locales, ‘La Tribuna’ y ‘El Día’, los deportivos y los tres diarios de tirada nacional digamos de derechas: ‘El Mundo’, el ‘Abc’ y ‘La Razón’. Cuando me paso por ahí tengo comprobado que casi todos sus clientes, muchos de ellos ya jubilados, se decantan por alguno de esos periódicos a ojos de todos. Yo hay ocasiones que también, pero a veces le pregunto que a ver si no tiene ‘El País’ o ‘Público’, a lo que me responde que sí y me los saca de dentro. Pero casi siempre lo hace frunciendo el ceño, y hasta me lanza alguna que otra indirecta, como si le jodiera venderme un diario que según deduzco por sus comentarios considera un panfleto inmoral que se está cargando nuestro país, o al menos el concepto que él tiene de país.

Recuerdo que una vez, por equivocación, le pedí ‘El Mundo’ y, cuando rápidamente rectifiqué y le dije que perdonara, que lo que quería era ‘El País’, me soltó, con indignación, algo así como un “¡Vaya cambio!”, mientras le daba una nueva calada a su puro. Yo, por no discutir, me crucé de hombros y le dije que ya compraría ‘El Mundo’ en otra ocasión. Que a mí a fin de cuentas me gustan todos los periódicos.

En mi pueblo, Errenteria, pasa algo parecido, ya no con determinados diarios de tirada nacional, sino con todos ellos: la ideología nacionalista de ciertos vendedores, o quizá el miedo, les lleva a tener sólo a la vista ‘El Diario Vasco’, el ‘Deia’, el ‘Gara’ o ‘Noticias de Guipúzcoa’, mientras que ‘El País’, ‘Público’, ‘El Mundo’, el ‘Abc’ o ‘La Razón’ aguardan ocultos en la parte de atrás, como si de material clandestino se tratara. Los deportivos sí que están bien expuestos, porque son publicaciones que van a otra cosa, aunque también es cierto que allí tira mucho más ‘Mundo Deportivo’, supongo que por eso de que se imprime en Cataluña y no en Madrid.

Lo cierto es que me parece muy bien que estos señores tengan su ideología y sus preferencias lectoras, pero si venden periódicos se deberían limitar a eso, a vender periódicos, sean del tipo y del color que sean. Que en la variedad es donde está su negocio.

Creo por otra parte que uno de los actos más hermosos de este mundo es levantarse más o menos temprano y bajar al quiosco a por el periódico del día, sea el que sea, para después desayunar con sus noticias. Pero quiosqueros como estos de los que hablo, que los hay por todos sitios, sólo consiguen que empieces el día cabreado, recordando que habitamos en un mundo dividido entre buenos y malos, derechas e izquierdas, Dios y el diablo. Y así no hay manera de hacer las paces con la vida.

Me temo que España nunca será un país libre mientras sus ciudadanos no puedan comprar el periódico que les venga en gana cuando les venga en gana y pasearlo después por la calle, bajo el brazo, sin estar a expensas de que el quiosquero de turno o cualquier ciudadano con el que se cruce le reproche la orientación de su lectura. El problema está en que cambiar estos prejuicios que llevan tantos años instalados entre nosotros parece tan complicado como lograr que Rajoy y Zapatero coincidan en sus políticas y, a los intereses de sus respectivos partidos, antepongan los de nuestro país, España, este “intratable pueblo de cabreros”, “este país de todos los demonios”, que decía Jaime Gil de Biedma. Pero, citando de nuevo al poeta, me temo que mientras no expulsemos fuera estos demonios los españoles no podremos ser, jamás, dueños de nuestra historia. Ni siquiera de nosotros mismos. Ay, país.


Gorka Díez
Periodista