7 de abril de 2008
Estimados lectores
 

De vez en cuando te llega algún mensaje de ánimo que le da un poco de sentido a esta solitaria tarea de escribir para no sabemos quién, porque por mucho que sean numerosos los internautas que pinchen nuestra web, eso no quiere decir que se detengan en nuestros párrafos, los cuales, la verdad, tampoco sé si se merecen o no cierta atención.

Es cierto que muchos conocidos nos aseguran que nos leen, pero eso tampoco quiere decir que lo hagan: en esta vida se habla demasiado para quedar bien, y muy poco para revelar lo que realmente se piensa, lo que somos o dejamos de ser, que a veces la realidad no es ni una cosa ni la otra.

Una de las personas que más atención me presta es mi amigo José Luis: no me lo merezco pero se acuerda de mí pese a la distancia que nos separa, de más de cien kilómetros y un hijo, que no sé qué pesa más, aunque me da que desde que dejé de escribir sobre Miguel y algunos amigos comunes ya no le interesa tanto lo que sale de mi pluma. Supongo que hay veces que me pongo demasiado rojo para su posición más a la derecha que otra cosa.

Recuerdo también que no hace mucho colgaron unos de mis artículos en el foro de la ‘Sala Babylon’ de Cuenca. Les debió llamar la atención que hablara sobre Manu Chao, un músico muy vinculado a esta ciudad, donde veraneó muchos años, y todo un referente para los responsables de la que como quien dice es la única sala de música en directo que tenemos en esta ciudad. Evidentemente les agradezco que den a conocer mis opiniones, pero lo que yo quiero es que me contraten para cantar en el escenario de su sala, que ya está bien de que me pase por ahí sólo para beber. Eso sí, reconozco que la experiencia que tengo como cantante se limita a una particular versión de ‘El negro zumbón’ que a veces me da por entonar bajo el agua de la ducha.

El otro día quien me sorprendió para bien fue el escritor y pintor y humorista gráfico y no sé cuántas cosas más Joan Pla, quien descubrió un artículo mío sobre ‘El Roto’ en la contraportada de ‘Vistazoalaprensa.com’ y me agradeció por e-mail el acordarme de esos otros columnistas de la prensa diaria a los que pocas veces les ponemos rostro, pero que tanta gracia nos suelen hacer. ‘El Roto’ es uno de ellos y Joan Pla también. Así que gracias, amigo.

Por supuesto que tampoco me olvidó del periodista y poeta afincado en Cuenca José Ángel García, que citó mi trabajo de columnista en esta web en su incorporación a la Real Academia de las Letras Conquenses. Que sepa que cuando me toque ingresar a mí también me acordaré de él. Me refiero a cuando ingrese en el psiquiátrico, claro.

Finalmente, sé que los que nunca faltan a la cita semanal con mis columnas son mis padres, a los que casi siempre les gusta lo que escribo, o eso me dicen, pero de todas formas no cuentan porque están demasiado implicados en la cosa. La objetividad no es posible cuando la sangre es la misma.

Supongo que poco a poco uno irá dándose a conocer un poco más y ganando en número de lectores, aunque nunca se sabe. Lo mismo cuando este mes cumpla un año más empezará mi declive y la gente que ni siquiera me conoce comienza a olvidarse de mí como si tuvieran Alzheimer. A lo mejor hacen bien, eso no lo discuto, pero les agradecería que no lo hicieran. Para mí esto no acaba sino de empezar.


Gorka Díez
Periodista