24 de septiembre de 2007
El bonito método autobiográfico

Como continuación en la línea del conocimiento propio, hoy voy a proponer algo que, en caso de no tener un uso catárquico, puede resultar en un bonito regalo de Navidad, en una pieza de arte, o puede aclarar cosas de esas que no hemos sabido nunca. Se trata de una suerte de “terapia autobiográfica”. Esta técnica se aplica para ayudar, por ejemplo, a los ancianos a que ejerciten la memoria o a amnésicos para recuperarla.
Es tan sencilla como reunir material de ese que tenemos disperso, recuerdos de familia, viejas fotos sin identificar, ese cuadro que pintó la abuela, alguna de esas cosas que guarda mamá –un viejo poema, un dibujo que hicimos en básica--, y reconstruir una parte de la historia familiar.
Es conveniente hacer participar a otros, pedir a nuestros padres que nos cuenten lo que sepan de los suyos o a nuestra abuela lo que recuerde de nuestra tatarabuela.
No hace falta que nos salga un gran mamotreto. De hecho, si disponemos de un escáner y un grabador de DVD, podemos hacer un video o si no tenemos esos medios, fotocopiar las cosas y hacer un collage –recomiendo no estropear los originales--. Incluso puede ser buena idea pedir a los pequeños de la casa que lo presenten, y hacer algo divertido que ver en las fiestas de fin de año. Eso no significa que, si alguien tiene los arrestos suficientes, no pueda escribir la historia de su familia, aunque, aquí aviso como pseudo novelista, no debemos confundir nuestros escritos de crecimiento personal con algo que debamos enchufar a un agente literario. Escribir cuesta esfuerzo y por mucha ilusión que pongamos, es mucho el material de esta índole que acaba en papeleras de editoriales.

Esta herramienta, que puede dar el producto en múltiples formatos, puede tener varios beneficios, no sólo para el que lo realiza.
o Desde una postura ambientalista, se lo debemos todo al entorno. La idea es que nos ayude con nuestro propio conocimiento práctico, con nuestros datos biográficos.
o Nos hace comprender mejor porqué somos como somos, pero también puede ayudarnos a saber porqué los demás son como son.
o Nos hará conocer mejor a nuestros seres queridos. Nuestros abuelos también tuvieron sueños, trabajos, aventuras y desventuras.
o Si lo convertimos en un trabajo con colaboraciones, ayudaremos a reforzar lazos entre todos.

Hay que estar preparado, porque este trabajo puede hacernos llorar, reír, o incluso darnos sorpresas de buen calado. Es muy fácil tener recuerdos falsos, que generamos nosotros mismos, porque nuestro cerebro se empeña en rellenar los huecos, en construir una historia con lo que sólo son diapositivas.
Pero ya hablaremos de ese tema si llega el caso.


Jaime Miranda
Psicólogo

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