1 de octubre de 2007
La lista de la compra

Quizás la más conocida de todas las técnicas para la generación de ideas sea el brainstorming. Tanto es así, que es la única técnica real para hacerlas aflorar que aparece en algunos manuales sobre creatividad. No es lo mismo el nacimiento de la idea que la elaboración o tratamiento de la misma.
Nacida en los sesenta, y destinada a su uso en grupo, puede aplicarse de modo unipersonal, pero siempre respetando unas reglas que a menudo son maltratadas: No juzgar las ideas desde su nacimiento, nada de críticas, todas son bienvenidas, hay que generar un buen volumen de ellas, se permite y se debe asociar ideas, se permite y se debe explicarlas.
Para hacer una buena tormenta, hay que armarse de una pizarra o un papel, algo para escribir, poner en la parte de arriba la pregunta y comenzar a garabatear palabras. Podemos partir de un planteamiento, una pregunta, un pensamiento. Propongo los siguientes temas que nos servirían de plantilla para trabajar en el futuro sobre ellos:
- ¿Qué quiero hacer?
- ¿Qué vínculos tengo?
- ¿Qué quisiera cambiar?
- ¿Qué eliminaría de mi vida?
- ¿Qué talentos tengo?
- ¿Dónde me veo en un año?
- ¿Qué puedo hacer para mejorar mi trabajo/casa/salud?
- ¿Qué cosas me divierten?
- ¿Qué cosas me hacen sentir bien?

Son sólo algunas preguntas de las que podríamos contestar. Algunas pueden ser más prácticas, regalos para hacer, canciones que nos ponen contentos. Ni siquiera es necesario que elaboremos listas separadas para preguntas separadas. Algunas de las respuestas pueden ser conceptos, algunas pueden ser ideas complejas que hay que desgranar, describir. Puede que las respuestas sean demasiado ambiguas, demasiado grandes. Hay que establecer un dialogo socrático, ir situando la respuesta entre las preguntas, e ir entrando en el meollo de la cuestión. Debería salirnos algo muy parecido a la clásica lista de la compra.

Por ejemplo, si quiero cambiar de trabajo, puedo ponerlo en lo alto de mi página -- dónde figuran las preguntas – y comenzar a elaborar más ideas: mandar currículums, darme de alta en portales de empleo, comprar los diarios del domingo para leer los anuncios, ir a una agencia de colocación, ponerme en contacto con amigos que trabajen en el área de destino que tengo seleccionada, instalarme por mi cuenta, cambiar de área de interés.

Espero que elaboréis buenas listas de la compra. Yo estoy comenzando la mía con el eterno punto que no cumplo nunca: comprarme una moto.


Jaime Miranda
Psicólogo

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