|
Existen técnicas que permiten la expresión por medios
diferentes al verbal o que lo apoyan. Una simpática técnica
que podremos aplicar a diversos menesteres es la de los –en
inglés-- Mood Boards, concepto que he encontrado traducido
como paneles de inspiración. Estos paneles recuerdan a los
murales que algunos hicimos cuando éramos pequeños
en el colegio y tienen una estrecha relación con la técnica
del collage, con una diferencia –para mi gusto—fundamental,
y es que los paneles tienen una función más o menos
específica, más allá de un objetivo simplemente
plástico o decorativo. La técnica del panel de inspiración
es sencilla: en una superficie se montan imágenes que significan
algo para el que lo realiza. Esta técnica, permite recoger
rápidamente ideas de diferente procedencia, generalmente
recortes de revistas, transformarlas, organizarlas y disponerlas
de una forma visual.
Es importante que sean imágenes lo que usemos, al menos en
su mayor parte, ya que es el uso del estímulo no verbal el
que aporta algo al uso de una lista normal. El trabajo con estímulos
para diferentes sistemas de procesamiento –visual, verbal,
auditivo – resulta en una mejor fijación de ideas y
en una intervención de más áreas diferentes
del cerebro, aportando, sin ir más lejos, capacidad para
generar ideas.
Así que si queréis poneros, id a por un trozo grande
de papel, de cartulina, a por un buen retal de cartón pluma
u otro soporte, coged revistas viejas, semanales del diario, periódicos,
unas tijeras, pegamento, y montad vuestra propia mood board, escoged
cosas que queráis, la foto de unos amigos a los que hace
mucho que no veis, algo que os haga sonreír. Cualquier estímulo
visual que os complazca, que modifique vuestro ánimo, incluso
un trozo de papel de colores, es válido. Se puede hacer temático,
por ejemplo: amigos, compras a largo plazo, viajes. También
se puede hacer uno general, con planes diferentes, cosas que queremos
hacer, ir al gimnasio, estudiar filosofía. El límite
a lo que podemos hacer con esta técnica, está en nuestra
propia imaginación, una agenda visual, una lista de la compra,
un panel de objetivos, un soporte al estudio, una narración
en imágenes, son algunas de las más comunes. El sistema
de revistas viejas me parece el más adecuado, porque obliga
a usar el material disponible, jugar con él, manipularlo
con las manos, la vista, usando capacidades que se dejan de lado
cuando dejamos de usar juguetes, pegamento y tijeras, pero lo cierto
es que la tecnología, nos permite hacer paneles electrónicos,
con alguno de los programas que se usan en el entorno de las oficinas
para hacer presentaciones. En cuanto a la disposición de
las imágenes, creo que la única regla que deberíamos
fijarnos, es que tiene que predominar lo visual.
En mi panel de ejemplo se puede distinguir mi propia foto, la de
algunos amigos, significando no sólo mi historia reciente,
sino invitándome a llamar a mi gente; está la de uno
de mis escritores favoritos, invitándome a leer, pero también
a escribir; está la de Sigmun Freud, muy
importante para mí, pues mis planes incluyen más estudios
relativos a la Psicología y un giro profesional hacia la
misma; una foto de un culturista antiguo –Eugene Sandow,
para más señas--, una forma humorística de
referirme a las conductas de salud; un cerdito hucha, por aquello
del ahorro; una moto, pues estoy pensando en adquirir una, etc.
|