15 de octubre de 2007
Panel de inspiración

Existen técnicas que permiten la expresión por medios diferentes al verbal o que lo apoyan. Una simpática técnica que podremos aplicar a diversos menesteres es la de los –en inglés-- Mood Boards, concepto que he encontrado traducido como paneles de inspiración. Estos paneles recuerdan a los murales que algunos hicimos cuando éramos pequeños en el colegio y tienen una estrecha relación con la técnica del collage, con una diferencia –para mi gusto—fundamental, y es que los paneles tienen una función más o menos específica, más allá de un objetivo simplemente plástico o decorativo. La técnica del panel de inspiración es sencilla: en una superficie se montan imágenes que significan algo para el que lo realiza. Esta técnica, permite recoger rápidamente ideas de diferente procedencia, generalmente recortes de revistas, transformarlas, organizarlas y disponerlas de una forma visual.

Es importante que sean imágenes lo que usemos, al menos en su mayor parte, ya que es el uso del estímulo no verbal el que aporta algo al uso de una lista normal. El trabajo con estímulos para diferentes sistemas de procesamiento –visual, verbal, auditivo – resulta en una mejor fijación de ideas y en una intervención de más áreas diferentes del cerebro, aportando, sin ir más lejos, capacidad para generar ideas.
Así que si queréis poneros, id a por un trozo grande de papel, de cartulina, a por un buen retal de cartón pluma u otro soporte, coged revistas viejas, semanales del diario, periódicos, unas tijeras, pegamento, y montad vuestra propia mood board, escoged cosas que queráis, la foto de unos amigos a los que hace mucho que no veis, algo que os haga sonreír. Cualquier estímulo visual que os complazca, que modifique vuestro ánimo, incluso un trozo de papel de colores, es válido. Se puede hacer temático, por ejemplo: amigos, compras a largo plazo, viajes. También se puede hacer uno general, con planes diferentes, cosas que queremos hacer, ir al gimnasio, estudiar filosofía. El límite a lo que podemos hacer con esta técnica, está en nuestra propia imaginación, una agenda visual, una lista de la compra, un panel de objetivos, un soporte al estudio, una narración en imágenes, son algunas de las más comunes. El sistema de revistas viejas me parece el más adecuado, porque obliga a usar el material disponible, jugar con él, manipularlo con las manos, la vista, usando capacidades que se dejan de lado cuando dejamos de usar juguetes, pegamento y tijeras, pero lo cierto es que la tecnología, nos permite hacer paneles electrónicos, con alguno de los programas que se usan en el entorno de las oficinas para hacer presentaciones. En cuanto a la disposición de las imágenes, creo que la única regla que deberíamos fijarnos, es que tiene que predominar lo visual.

En mi panel de ejemplo se puede distinguir mi propia foto, la de algunos amigos, significando no sólo mi historia reciente, sino invitándome a llamar a mi gente; está la de uno de mis escritores favoritos, invitándome a leer, pero también a escribir; está la de Sigmun Freud, muy importante para mí, pues mis planes incluyen más estudios relativos a la Psicología y un giro profesional hacia la misma; una foto de un culturista antiguo –Eugene Sandow, para más señas--, una forma humorística de referirme a las conductas de salud; un cerdito hucha, por aquello del ahorro; una moto, pues estoy pensando en adquirir una, etc.


Jaime Miranda
Psicólogo

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