| Voy a apartarme por un momento de las explicaciones
sobre los puntos detectados en la falta de acción y prevención
para dar cabida en mi texto a la parte donde dice “Karma”.
Quisiera hablar del Noble Óctuple Sendero para el cese del
sufrimiento. Permitid que me disculpe, pero no pretendo impartir
conocimientos profundos sobre budismo, así que mi artículo
será liviano. Si alguien quisiese una buena introducción
a este tema, que busque libros de Sangharakshita en su librería
o biblioteca habitual.
La doctrina budista habla del Camino del Medio, camino a seguir
para el cese del sufrimiento. El Óctuple Sendero es la cuarta
de las Cuatro Verdades, a saber:
Primera verdad: el sufrimiento es inherente al ser humano.
Segunda verdad: el sufrimiento procede del yo.
Tercera verdad: puede eliminarse el sufrimiento llegando al estado
del Nirvana.
Cuarta verdad: para llegar al Nirvana hay que seguir el Noble Óctuple
Sendero.
La primera verdad se ha estudiado desde ciencias y artes tan dispares
como la biología, la psicología o la filosofía.
El sufrimiento es parte de nuestra naturaleza. Existe una asimetría
entre placer y displacer que provoca que podamos sentirnos mal durante
un tiempo casi ilimitado y bien durante unos intervalos reducidos.
Es necesario aceptar este hecho, luchar contra el sufrimiento propio
y ajeno y dejar de preguntarnos cosas como “¿por qué
yo?”, que solo conducen a recrudecer el estado de ánimo
negativo.
La segunda verdad no es demasiado obvia. Aunque podríamos
discutir sobre si el sufrimiento es una forma más de percepción,
aplicaremos este conocimiento a aquellos que proceden de nuestro
estado de culpa, de ansiedad, o a cualquier otro mal de los llamados
psicológicos que no están debidos a enfermedad alguna.
Mucho de nuestro sufrimiento se debe a nuestros deseos irracionales
de pertenencia, de consumo. A nuestra obcecada forma de vida, siempre
encarrilada en los raíles construidos por un entorno que
se empeña en convencernos de que la felicidad está
en lugares en los que nadie puede encontrarla, como son el escaparte
de unos almacenes, el sillón de piel de un coche de lujo
o incluso en el fondo de una botella. Todo procedente de la visión
egoísta. Unos cristales a través de los cuales se
alimenta la idea de que satisfacer al yo con más y más
objetos que se compran es la respuesta. La ruptura de la visión
egoísta podría llevarnos a otro nivel en el que hubiese
más sosiego, menos fluctuaciones en nuestra vida.
La tercera verdad es un tanto utópica, pero el Nirvana es
un ideal a perseguir, un estado de paz al que deberíamos
aspirar. He empleado la palabra paz porque felicidad es un vocablo
equívoco, y puede que alguien lo confunda con la palabra
euforia.
El Noble Óctuple Sendero es el camino al nirvana, y podemos
no ser creyentes, pero no es obligatorio para que obtengamos algo
positivo de su conocimiento. Los ocho pasos del sendero son:
1. Correcta comprensión
2. Correcto pensamiento
3. Habla correcta.
4. Correcta acción
5. Correctos medios de vida
6. Correcto esfuerzo
7. Recta atención
8. Recta concentración
A continuación los interpretaremos de forma que podamos
obtener una enseñanza de ellos. Los dos primeros preceptos
se refieren a la sabiduría. El primero implica comprender
los principios del budismo, de los cuales me parece muy importante
el concepto de la causalidad. Según él, todo está
condicionado: todo lo que existe tiene una causa y, si desaparecen
los elementos que originan el fenómeno, este se extinguirá
con ellos. Es muy semejante a la conocida parábola de la
balsa. Cuántas cosas continuamos haciendo que no necesitamos,
no nos hacen ningún bien e incluso nos desagradan porque
no hemos sabido dejar nuestra balsa en la orilla: un rencor, una
culpa.
El correcto pensamiento implica obrar con sabiduría sin
permitir que las emociones –aquí me permito desviarme:
diría que mucho peor si se trata de emociones negativas—se
interpongan en el camino del pensamiento adecuado. Veremos que el
budismo casi había sentado las bases de lo que se ha llamado
Inteligencia Emocional.
El habla correcta, la acción correcta y los correctos medios
de vida se refieren al nivel ético. No son muy diferentes
de los que aprendemos los educados en la cultura cristiana. Son
valores que podríamos considerar casi universales, ya que
implican no mentir, no calumniar, insultar, difamar en cuanto al
uso del lenguaje, no matar, robar o dañar en cuanto a las
acciones, y no desempeñar una profesión dañina
para los demás en cuanto a los medios de vida. Las enseñanzas,
por el contrario, nos invitan a cultivar un lenguaje amable, calmado,
conciliador, con expresiones que rocen lo afectuoso; a hacer el
bien incluso con pequeñas acciones –recoger un papel
del suelo aunque no lo hayamos tirado nosotros, ceder un asiento
en el metro– y a desempeñar un trabajo que contribuya
al bien común. Como esto es un asunto más peliagudo,
quizás fuese conveniente mirar entre los voluntariados.
Los tres puntos que quedan se refieren a la mente:
El Correcto Esfuerzo implica cuatro trabajos, que se resumen en:
1. Impedir que surjan malos pensamientos.
2. Apartar los pensamientos malos que ya hayan surgido.
3. Trabajar para que surjan buenos pensamientos.
4. Mantener los buenos pensamientos ya surgidos.
La Correcta Atención implica cuatro estados:
1. Prestar atención al cuerpo. Al sufrimiento, al placer.
2. Prestar atención a las sensaciones y a las emociones.
Reconocer las emociones.
3. Prestar atención a las actividades mentales.
4. Prestar atención a las ideas, pensamientos, concepciones
y a las cosas.
La Recta Concentración es una disciplina que se supone que
termina en el Nirvana, en el que se han abandonado las emociones
como impuras, tanto las positivas como las negativas. En nuestro
caso práctico, pensemos en ello como en una forma de alejarnos
de la euforia efímera y de los sentimientos nocivos de rencor,
odio, ansiedad.
No practico budismo, pero sus enseñanzas en ocasiones me
parecen muy cercanas a las de la psicología moderna. Si nos
conducimos con ética, si estamos atentos a lo que sentimos,
lo que hacemos, lo que somos, si lo aceptamos, si trabajamos sobre
esa base, nos acercaremos a nuestra propia forma de Nirvana.
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