7 de enero de 2008
Lo que me han traído los Reyes

Acabamos de empezar el año y, por supuesto, ya he traicionado algunos de mis propósitos. No importa, los retomaré como se suele hacer con las dietas los lunes por la mañana. Eso es aceptación. Estoy contento porque el año nuevo me ha traído cosas valiosas. Algunas han costado dinero, lo reconozco, pero otras no. Estas fiestas he conseguido romper con un miedo que era casi una tradición, un miedo a hacer algo que quería hacer. Para perder el miedo, sencillamente, lo hice, y ha resultado una experiencia tan grata que se va a repetir con frecuencia. En mi lista he cambiado lo de perder peso, una de esas cosas que me permitían tener los propósitos fotocopiados e irlos pasando de un año a otro, por uno nuevo y más reconfortante que masticar verdura cruda:

Romper con el miedo.

Mis reyes han sido generosos, no se han limitado a brindarme una experiencia. Me han permitido ver que en cierta faceta de mi vida estaba mareándome dentro de un círculo vicioso, y que cada vez centrifugaba más deprisa. Estoy rompiéndolo. Cuesta trabajo, pero será para bien. Eso me ha recordado un consejo muy valioso que sintetiza el regalo.
Si quieres que las cosas cambien ¿por qué las haces tú igual que siempre?

Así que he decidido cambiar cosas: desde mi currículum, hasta mi forma de vestir si hiciese falta. Pero lo cierto es que los reyes no se han contentado con eso, y me he encontrado en las faldas del belén un precioso paquete: se trataba de una sonrisa. Al principio no sabía si era una sonrisa ajena o una propia, pero eso ha dado igual, porque la he visto, la he imitado, y ha surgido la magia. He tenido que sonreír yo también. Cuando sonreímos, movilizamos muchos músculos, y hay una teoría bien elaborada que dice que nuestro cuerpo interpreta el gesto como positivo haciendo que mejore nuestro ánimo. En su libro “Inteligencia Social”, Goleman nos recuerda que las emociones se contagian, que la biología humana está preparada para ello, así que he aquí el nuevo regalo:

Me han dado sonrisas para contagiar a mucha gente. Tengo que esparcir el virus.

Han traído más cosas. Algunas han sido francamente tristes, pero en todas hay enseñanzas sobre como vivir, sobre quienes son tus amigos, sobre quienes te importan, sobre las cosas que tienes y que deberías haber disfrutado más. Antes de irse, alguno de los tres sabios escribió en un espejo:
Haz un esfuerzo y queda con esas personas que te importan y a las que hace tiempo que no llamas.

Pero no se quedaba contento y tras unos puntos suspensivos además dijo:
Y recuerda que un viaje de mil millas empieza por el primer paso.
Supongo que se refería a esas intenciones crónicas que tengo, a mi continua queja de falta de tiempo.
El año que viene les dejaré algo más suculento a los camellos. Sus majestades se han portado muy bien conmigo.


Jaime Miranda
Psicólogo

Blog:
Actividades karma