| Hace tiempo que vengo diciendo que la autoayuda
no me gusta, y sin embargo escribo sobre autoayuda –o algo
parecido-. Varias veces me han preguntado compañeros de trabajo,
amigos o familiares, si los libros de autoayuda pueden ayudar realmente
a alguien. Yo contesto que puede que sí o que no. Vamos,
que me cuesta mojarme, pero en estas líneas, voy a hacerlo
un poco.
¿Ayuda la autoayuda?
La pregunta está mal formulada. No es muy diferente a ¿Son
buenas las novelas?
Pues unas sí, y otras no. Con la autoayuda pasa lo mismo,
que hay mucha basura, recopilaciones y recetarios basados en experiencias
únicas y sin contrastar, y hay libros escritos por psicólogos
o psiquiatras serios que son un material de lectura muy valioso.
Los libros de autoayuda nacieron en realidad como apoyo a la terapia.
Eran manuales en los que el paciente podía seguir las instrucciones
que le había dado el terapeuta.
Comparemos la literatura de autoayuda a otros libros de “hágalo
usted mismo”. Un libro de mecánica de bicicletas es
muy asequible, de cómodo entendimiento, siempre que seamos
aficionados a la bicicleta. Pero no conozco a nadie –alguno
habrá- que para aprender a montar haya leído como
hacerlo. Lo habitual es haberse subido con o sin ayuda a la bici
y haber dado pedales. En ese sentido los libros son poco útiles,
en la explicación de la experiencia subjetiva
.
Volviendo al ejemplo de las bicis: si se me rompe la cadena de la
bici –a mí me sucedió en una cuesta y aún
me recuerdo masticando césped-, y compro un libro que se
llama “Repare usted mismo su bicicleta”, es probable
que me expliquen como cambiarla, pero tendré que hacerme
con herramientas, quizás contar con ayuda que me sujete la
bicicleta, quizás saber distinguir entre modelos de cadena
diferentes. Con la autoayuda sucede lo mismo: habría que
saber que problema tratamos, que herramientas van mejor y que hay
que adquirir. Eso es realmente complejo. No en vano, hay gente que
se siente triste y compra libros para combatir la depresión.
Eso sí que es matar moscas a cañonazos.
Los libros de autoayuda suelen ser explicaciones con poca chicha.
Incluso la información útil que dan viene envuelta
en capas de sinsentidos, ejemplos absurdos, que sólo valen
para poder llegar a un número de páginas que les confiera
el status de libro y poder ponerles un precio.
Pero hay buena autoayuda.
Hay buena psicología en papel impreso a la venta en librerías.
A veces ni siquiera viene en paquete de tipo “autoayuda”.
Es la que está escrita por psicólogos serios. Quizás
eso sea lo primero que debemos contrastar a la hora de comprar un
libro. Como ejemplo, salió hace no demasiado a la calle un
libro llamado “Inteligencia Social”. De hecho, no salió
uno. Salieron dos.
Uno estaba escrito por Goleman, el autor del libro
“Inteligencia Emocional” y el otro por Karl
Albrecht, un señor que en su página se presenta
como consultor y futurista.
Yo al menos no tengo dudas sobre cual comprar.
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