12 de mayo de 2008

Autoayuda

Hace tiempo que vengo diciendo que la autoayuda no me gusta, y sin embargo escribo sobre autoayuda –o algo parecido-. Varias veces me han preguntado compañeros de trabajo, amigos o familiares, si los libros de autoayuda pueden ayudar realmente a alguien. Yo contesto que puede que sí o que no. Vamos, que me cuesta mojarme, pero en estas líneas, voy a hacerlo un poco.

¿Ayuda la autoayuda?

La pregunta está mal formulada. No es muy diferente a ¿Son buenas las novelas?

Pues unas sí, y otras no. Con la autoayuda pasa lo mismo, que hay mucha basura, recopilaciones y recetarios basados en experiencias únicas y sin contrastar, y hay libros escritos por psicólogos o psiquiatras serios que son un material de lectura muy valioso. Los libros de autoayuda nacieron en realidad como apoyo a la terapia. Eran manuales en los que el paciente podía seguir las instrucciones que le había dado el terapeuta.

Comparemos la literatura de autoayuda a otros libros de “hágalo usted mismo”. Un libro de mecánica de bicicletas es muy asequible, de cómodo entendimiento, siempre que seamos aficionados a la bicicleta. Pero no conozco a nadie –alguno habrá- que para aprender a montar haya leído como hacerlo. Lo habitual es haberse subido con o sin ayuda a la bici y haber dado pedales. En ese sentido los libros son poco útiles, en la explicación de la experiencia subjetiva
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Volviendo al ejemplo de las bicis: si se me rompe la cadena de la bici –a mí me sucedió en una cuesta y aún me recuerdo masticando césped-, y compro un libro que se llama “Repare usted mismo su bicicleta”, es probable que me expliquen como cambiarla, pero tendré que hacerme con herramientas, quizás contar con ayuda que me sujete la bicicleta, quizás saber distinguir entre modelos de cadena diferentes. Con la autoayuda sucede lo mismo: habría que saber que problema tratamos, que herramientas van mejor y que hay que adquirir. Eso es realmente complejo. No en vano, hay gente que se siente triste y compra libros para combatir la depresión. Eso sí que es matar moscas a cañonazos.
Los libros de autoayuda suelen ser explicaciones con poca chicha. Incluso la información útil que dan viene envuelta en capas de sinsentidos, ejemplos absurdos, que sólo valen para poder llegar a un número de páginas que les confiera el status de libro y poder ponerles un precio.

Pero hay buena autoayuda.

Hay buena psicología en papel impreso a la venta en librerías. A veces ni siquiera viene en paquete de tipo “autoayuda”. Es la que está escrita por psicólogos serios. Quizás eso sea lo primero que debemos contrastar a la hora de comprar un libro. Como ejemplo, salió hace no demasiado a la calle un libro llamado “Inteligencia Social”. De hecho, no salió uno. Salieron dos.

Uno estaba escrito por Goleman, el autor del libro “Inteligencia Emocional” y el otro por Karl Albrecht, un señor que en su página se presenta como consultor y futurista.

Yo al menos no tengo dudas sobre cual comprar.


Jaime Miranda
Psicólogo

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