19 de mayo de 2008

Cambio de hábitos

En un artículo que recientemente publicó el NY. Times, habla de la posibilidad de cambiar los hábitos y de volverse más creativo. Aunque la palabra hábito se usa con alarmante frecuencia con connotaciones negativas, hay hábitos malos y buenos. El hábito de cepillarse los dientes es un ejemplo de los segundos. Los hábitos son caminos que nuestra mente ha definido. Son cómodos, son recorridos de los que se siguen con el piloto automático puesto. Eso hace que al ejecutar acciones según nuestros hábitos, consumamos menos recursos. Exactamente igual que cuando hacemos el mismo recorrido de siempre al trabajo, de tal forma que podemos escuchar con más detenimiento la radio del coche porque no necesitamos estar atentos a las señales ni a los nombres de las calles. Pero claro, los hábitos tienen su contrapartida. Son tan cómodos que a veces nos valemos de ellos para actuar, para pensar, y mantenemos falsas creencias durante años, y hacemos cosas que no nos reportan ya nada después de mucho tiempo –esto tiene relación directa con aquello de los heurísticos-.
Ya lo hemos dicho alguna vez: si queremos que las cosas cambien, tenemos que comenzar los cambios nosotros mismos. Pero cambiar o destruir los antiguos hábitos es muy complicado. Es más probable que consigamos construir hábitos nuevos que actúen como caminos paralelos –algo así como autopistas de peaje-. Está de moda la palabra “Kaizen” en el mundo de los negocios. La palabra, traducida del japonés quiere decir algo así como “Cambio continuo” o “Cambio bueno”, y hace referencia a la introducción de pequeños cambios – cosa que también hemos mencionado, que muchos pequeños cambios cuantitativos pueden dar lugar a cambios cualitativos-.
Valgámonos de algunas de las técnicas mencionadas e intentemos, no mezclarlas, sino usarlas como se usan las herramientas a la hora de hacer bricolaje, para introducir pequeños cambios. Propongo algunos ejercicios.
1. El antes y el después. Pensemos en esos anuncios que ofrecen dos imágenes, la del antes y el después. Hagámonos una foto del “antes” y pensemos como queremos que sea el después. No tiene porque ser una foto del cuerpo, puede ser un dibujo de algo, una imagen que represente el estado actual de algo que queramos. Ahora imaginemos los pasos intermedios, todas las cosas que podemos hacer para dar los pasos entre una y otra. Escribamos cada cosa y pensemos que nos hace falta en realidad.
2. Premack. Debe haber al menos una cosa sencilla que debamos hacer. Algo que no cueste mucho trabajo pero que no acabamos de llegar a hacer: beber dos litros de agua, recoger la cocina, planchar. Bueno, pues la técnica que hay detrás del principio de Premack dice que “hasta que no (me beba los dos litros de agua, recoja la cocina) no puedo… (ver la tele, leer mi libro)
En general cualquier técnica es válida si nos va bien.
Parece ser, además, que es más fácil ir poco a poco, al menos en cuanto al número de hábitos que se crean – comenzar a correr, dejar de fumar, estudiar, levantarnos antes… todo junto es una sobrecarga que lleva a estar exhaustos y abandonar-.
Así que…
Kaizen.


Jaime Miranda
Psicólogo

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