26 de mayo de 2008

Memoria de trabajo

Estamos en plena época de exámenes y lo cierto es que mi tiempo escasea. Escasea porque mi capacidad memorística no parece muy buena. No tengo síntomas serios. Es sólo un poco de despiste o algo así. Eso espero.

Hablar sobre el proceso de memorización requeriría muchas páginas y un laaaargo y tedioso texto en el que emplearía palabras como hipocampo, amígdala, e incluso corteza prefrontal - en realidad es un tema apasionante sobre como funciona esa máquina que es el cuerpo y más concretamente su computador de abordo, pero voy a ser breve teniendo en cuenta mis propias circunstancias - .

Un estudio reciente parece haber demostrado que la memoria de trabajo, la que se emplea en memorizar por ejemplo un teléfono que va a marcarse, es crucial para mantener una buena “inteligencia” es decir, que participa en la toma de decisiones y la resolución de problemas. Según algunos modelos teóricos, la memoria de trabajo es el descansillo de la memoria “de verdad”, lo que resulta especialmente interesante si uno se dedica a estudiar, por ejemplo.
La memoria de trabajo es ejercitable, al menos hasta un punto, y yo que la tengo un poco abandonada – tanto móvil, tanta agenda electrónica – voy a intentar usarla un poco más a menudo.
Para ejercitar la memoria no hacen falta aparatos electrónicos complejos, ni videojuegos, aunque no niego su posible utilidad. Basta un listín de teléfonos, o nuestra propia agenda, o una lista de palabras, o una canción. Memorizar cosas, intentar depender un poco menos de “memorias suplementarias” tipo post-it, es el camino para muscular un poco el cerebro.
Hay que tener en cuenta una serie de factores:
- El saber sí ocupa lugar. No importa lo que te dijese tu abuelita. Es complejo memorizar demasiados “pedazos” de información a la vez.
- Memorizar consume energía. Hay que descansar entre ejercicios y ejercicios.
- La atención y la concentración son muy importantes. Si no estamos atentos, no podemos memorizar.
- Para pasar las cosas de la memoria de trabajo a la memoria “episódica” – de la RAM al disco duro- hace falta un proceso de elaboración.

Ejercitar de manera continuada la memoria ha provocado en sujetos de estudio un incremento en sus puntuaciones de inteligencia, y ha disminuido el número de veces que olvidaban las llaves en su casa.

Deberes: aprendeos de memoria ese teléfono que usáis tan a menudo pero que sólo tenéis en la agenda del móvil. Aprended el número de una de vuestras tarjetas de crédito también. Memorizad los cumpleaños de vuestra mami, mejor amiga, novia, novio, hermanos, etc.
Yo ya estoy en ello.


Jaime Miranda
Psicólogo

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