| Estamos en plena época de exámenes
y lo cierto es que mi tiempo escasea. Escasea porque mi capacidad
memorística no parece muy buena. No tengo síntomas
serios. Es sólo un poco de despiste o algo así. Eso
espero.
Hablar sobre el proceso de memorización requeriría
muchas páginas y un laaaargo y tedioso texto en el que emplearía
palabras como hipocampo, amígdala, e incluso corteza prefrontal
- en realidad es un tema apasionante sobre como funciona esa máquina
que es el cuerpo y más concretamente su computador de abordo,
pero voy a ser breve teniendo en cuenta mis propias circunstancias
- .
Un estudio reciente parece haber demostrado que la memoria de trabajo,
la que se emplea en memorizar por ejemplo un teléfono que
va a marcarse, es crucial para mantener una buena “inteligencia”
es decir, que participa en la toma de decisiones y la resolución
de problemas. Según algunos modelos teóricos, la memoria
de trabajo es el descansillo de la memoria “de verdad”,
lo que resulta especialmente interesante si uno se dedica a estudiar,
por ejemplo.
La memoria de trabajo es ejercitable, al menos hasta un punto, y
yo que la tengo un poco abandonada – tanto móvil, tanta
agenda electrónica – voy a intentar usarla un poco
más a menudo.
Para ejercitar la memoria no hacen falta aparatos electrónicos
complejos, ni videojuegos, aunque no niego su posible utilidad.
Basta un listín de teléfonos, o nuestra propia agenda,
o una lista de palabras, o una canción. Memorizar cosas,
intentar depender un poco menos de “memorias suplementarias”
tipo post-it, es el camino para muscular un poco el cerebro.
Hay que tener en cuenta una serie de factores:
- El saber sí ocupa lugar. No importa lo que te dijese tu
abuelita. Es complejo memorizar demasiados “pedazos”
de información a la vez.
- Memorizar consume energía. Hay que descansar entre ejercicios
y ejercicios.
- La atención y la concentración son muy importantes.
Si no estamos atentos, no podemos memorizar.
- Para pasar las cosas de la memoria de trabajo a la memoria “episódica”
– de la RAM al disco duro- hace falta un proceso de elaboración.
Ejercitar de manera continuada la memoria ha provocado en sujetos
de estudio un incremento en sus puntuaciones de inteligencia, y
ha disminuido el número de veces que olvidaban las llaves
en su casa.
Deberes: aprendeos de memoria ese teléfono que usáis
tan a menudo pero que sólo tenéis en la agenda del
móvil. Aprended el número de una de vuestras tarjetas
de crédito también. Memorizad los cumpleaños
de vuestra mami, mejor amiga, novia, novio, hermanos, etc.
Yo ya estoy en ello.
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