| Una parte importante de hacerse adulto, es que
todos los días –o casi todos- nos toca tomar decisiones.
Ya nadie las toma por nosotros, y si dejamos que alguien lo haga,
al menos tenemos que decidir quien lo hace y si vamos a hacer caso.
No podemos culpar a papá y a mamá por nuestras propias
pifias. Es algo agotador. Hay que asumir la historia y construir
con los materiales que tenemos. Hay una máxima que dice que
las decisiones complicadas hay que meditarlas muy bien. Sin embargo
hay estudios fiables que no dicen exactamente eso:
Recuerdo mi periodo de estudios: heurísticos de razonamiento,
teoría de juegos, el teorema de Bayes y otras técnicas
y lugares donde aparecía la toma de decisiones. Todo ello
llevaba a una conclusión sobre lo limitados que estamos como
máquina de resolver problemas.
Las decisiones complejas en las que entran más de dos o tres
factores a valorar, suelen ser demasiado para nuestros pobres cerebros.
Para colmo, sobre las decisiones influyen tantas cosas: las creencias,
la fatiga, la forma en la que la información está
presentada o las emociones sin ir mas lejos crean unas poderosas
interferencias que no nos permiten decidir con el aparato –el
cerebro- bien sintonizado. Es culpa de la memoria operativa ¿recordáis
que dije que la memoria influye sobre nuestra “inteligencia”?
Pero tampoco es cosa de dejarse llevar por las tripas cada vez que
hay que decidir algo.
Según el neurólogo Gerhard Roth, lo suyo es seguir
un proceso de tres fases:
1. Pensar racionalmente sobre el problema o decisión.
2. Retrasar la decisión. Es un proceso que él denomina
“incubar” la decisión.
3. Hacer caso de los sentimientos.
Es decir, lo ideal es conseguir conjugar los sentimientos con lo
racional, no permitir que emociones intensas y negativas como la
ira nos arruinen una decisión, intentar estar “en forma”.
El proceso de incubación es imprescindible, pues si bien
nuestra memoria operativa es inútil ante demasiados estímulos,
nuestro cerebro acaba fabricando la decisión mejor si, literalmente,
se consulta con la almohada.
Vamos a ver que me toca decidir hoy.
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