23 de junio de 2008

Una parte de hacerse adulto

Una parte importante de hacerse adulto, es que todos los días –o casi todos- nos toca tomar decisiones. Ya nadie las toma por nosotros, y si dejamos que alguien lo haga, al menos tenemos que decidir quien lo hace y si vamos a hacer caso. No podemos culpar a papá y a mamá por nuestras propias pifias. Es algo agotador. Hay que asumir la historia y construir con los materiales que tenemos. Hay una máxima que dice que las decisiones complicadas hay que meditarlas muy bien. Sin embargo hay estudios fiables que no dicen exactamente eso:
Recuerdo mi periodo de estudios: heurísticos de razonamiento, teoría de juegos, el teorema de Bayes y otras técnicas y lugares donde aparecía la toma de decisiones. Todo ello llevaba a una conclusión sobre lo limitados que estamos como máquina de resolver problemas.
Las decisiones complejas en las que entran más de dos o tres factores a valorar, suelen ser demasiado para nuestros pobres cerebros. Para colmo, sobre las decisiones influyen tantas cosas: las creencias, la fatiga, la forma en la que la información está presentada o las emociones sin ir mas lejos crean unas poderosas interferencias que no nos permiten decidir con el aparato –el cerebro- bien sintonizado. Es culpa de la memoria operativa ¿recordáis que dije que la memoria influye sobre nuestra “inteligencia”?
Pero tampoco es cosa de dejarse llevar por las tripas cada vez que hay que decidir algo.
Según el neurólogo Gerhard Roth, lo suyo es seguir un proceso de tres fases:
1. Pensar racionalmente sobre el problema o decisión.
2. Retrasar la decisión. Es un proceso que él denomina “incubar” la decisión.
3. Hacer caso de los sentimientos.
Es decir, lo ideal es conseguir conjugar los sentimientos con lo racional, no permitir que emociones intensas y negativas como la ira nos arruinen una decisión, intentar estar “en forma”.
El proceso de incubación es imprescindible, pues si bien nuestra memoria operativa es inútil ante demasiados estímulos, nuestro cerebro acaba fabricando la decisión mejor si, literalmente, se consulta con la almohada.

Vamos a ver que me toca decidir hoy.


Jaime Miranda
Psicólogo

Blog:
Actividades karma