Cada día nacen y mueren miles de webs. Internet ha
democratizado la ilusión. Ha puesto el traje de comunicador y periodista
al alcance de cualquier ciudadano. Y no está mal. Pero todo principio
virtuoso puede viciarse por un uso equivocado. Por eso cuatro amigos
del gremio nos entregamos este verano al fornicio creativo, al maravilloso
mundo del brainmasturbing (de las pajas mentales, en castizo
castellano). Y parimos sincolumna.com para defender el ejercicio cualificado
del periodismo y dignificar un poquito esta caótica red de redes.
Esta es nuestra apuesta.
Hace diez años era impensable que cuatro periodistas del montón pudieran
editar una publicación como ésta y tener una mínima audiencia sin
llegar a arruinarse. Pero Internet ha obrado el milagro. Sólo hemos
necesitado ilusión, iniciativa, tiempo, unos cuantos euros, y nuestros
limitados conocimientos para dar a luz esta pequeña criatura.
Sabemos cómo es y tenemos claro cómo queremos que sea. Por eso pensamos
que se acabó la jodienda. O varias. Porque se acabó no tener un sitio
fijo donde escribir con plena libertad; se acabó no ser dueño de la
idea y de la empresa que hoy emprendemos; y se acabó, sobre todo,
la sombra de la guillotina que asola proyectos jóvenes como éste:
la perniciosa pasta.
Hoy damos el pistoletazo de salida y no tenemos ni político ni famoso
para el acto. Ni placa que descubrir, ni cinta que cortar, ni protocolo
que respetar. Tampoco hay anécdota que contar. O sí. Que nos aventuramos
a hacer un homenaje al periodismo desde el mismo periodismo. Un homenaje
a un género amado por los que defendemos la libertad, y denostado
por quienes hacen un uso tirano (o interesado) de ella.
Como no tengo personalidad invitada, doy yo mismo por inaugurado este
frontón. Vaya, no oigo aplausos. Lo suponía... Aunque sólo sea por
jeta, valentía, arrojo y un par de webs, este primer punto
tiene que caer de nuestro lado. Si merecemos el beneficio de la duda,
les espero la próxima semana. Si no… ¡No pasa nada! Seguiremos cantando:
"No me llames iluso, porque tenga una ilusión…"