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Granada, lunes 29 de septiembre de 2003

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Alma del sur

Different. Un cartel artesanal indicando la entrada a un improvisado aparcamiento en la playa de Burriana (Nerja, Málaga).

Links relacionados
 
www.andalucia.org
Web oficial del turismo andaluz.
 
www.albaicin-granada.com
El Mirador de San Nicolás se encuentra en el Albaicín granadino.
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Acabo de leer la columna de Santi y me ha salido el alma sureña. ¡Qué paradoja! Nací en Madrid, pero estuve de paso. Lo típico, un par de meses en la incubadora. O sea que raíces allí, más bien pocas. De un pequeño y ex nuclear pueblo pacense bajé a la Granada que hoy me acoge, dejando entre medias una idílica estancia de nueve años en Salamanca.

Héteme aquí que el sur es el único lugar que ha tenido continuidad en mi vida. 25 años que tengo, 25 veranos que he parado por aquí. Es otro mundo el que se abre al cruzar Despeñaperros. Alguien sostuvo una teoría que relacionaba las altas temperaturas y el ritmo de vida. Así fue cómo el sur patentó la pachorra como way of life. Y es que la caló amuerma, ralentiza los parpadeos e incluso hasta las ideas.

Andalucía es diferente. Es arte y cultura en sus calles, fiesta permanente en cada esquina, y un espíritu zalamero que encandila o invita a desconfiar. Tiene buenos guisos y pescaítos y, por encima de todo, una filosofía de vida muy renacentista. Aquí todos llevan escrito en la frente Carpe diem y no dudan en pedir un préstamo al banco para gastarlo en la semana de feria. Como lo oyen.

El sur es folclore, pero no el de la galaxia Cachuli. El sentir de aquí abajo es el del flamenco rajao del Sacromonte granadino, el de los coros rocieros o el que representa la leyenda del malogrado Camarón. ¿Se acuerdan?

El carácter es punto y aparte. La nobleza del norte no riñe con la del sur. Tan sólo separan las formas. El ceceo, el seseo e incluso la mala follá granaina abundan por estos lares. También el señoritingo de Jerez y el cerrao del interior. El cateto andaluz, vamos. Pero todos reúnen una doble virtud: que te hacen sentir como en casa y que te alegran la vida.

Si Clinton orgasmó sin Mónica al contemplar una bella puesta de sol de la Alhambra, no te digo nada si cortejas a una moza con una cena a los pies del Mirador de San Nicolás. ¡Triunfo asegurado! Así que amigo Santi, sigue amando el norte pero no lo dudes. Tráete a la basca (o una vasca) de comiditas por Granada y remata en el sur tu mejor faena, majete.
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