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Granada, lunes 6 de octubre de 2003

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Surrealista

Impresentable. No parece razonable para la convivencia un mensaje separatista y radical que no comparte la mayoría de la población vasca.

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Entrevista a Juan Diego Botto
Actor, protagonista de Los abajo firmantes.
 
www.avui.es
Web del diario Avui, donde se pueden encontrar los juegos descritos en la columna.
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Me despierto y me encuentro la portada del diario El Mundo con una chica luciendo una camiseta en la que se puede leer Good bye, Spain. Sería intrascendente, si no apareciera fundida en un abrazo con el lehendakari Ibarretxe en la celebración del Alderdi Eguna (día del PNV). La imagen no puede ser más ilustrativa.

En Cataluña abordan "su cuestión" tirando del humor y de la socarronería. Me refiero a la última propuesta educativa de Avui que, en formato de juego, reza así: "El pacífico planeta Catalonian está amenazado por los cyborgs Spainators, unos robots terroríficos procedentes de la galaxia Génova. Objetivo: acabar con el mayor número posible de cyborgs".
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Por curiosidad entro en la web del periódico y descubro que mi querida Salamanca también es protagonista de otro juego. Se trata de Missió possible, una aventura en la que el jugador tiene que recuperar los papeles del Archivo Histórico Nacional que reclama la Generalitat desde hace varios años.

Para colmo La Razón corta del todo mi café matutino con la actitud de los actores del "No a la guerra" que, con el rabo entre las piernas, no se atreven a gritar proclamas contra ETA en la clausura del Festival de Cine de San Sebastián.

Juan Diego Botto dice que ya se han manifestado muchas veces y que no era necesario. Yo no les diré lo que tienen que hacer porque no pretendo ofender su libertad, pero ese gesto en un momento como este, tal vez hubiera llenado de júbilo a las gentes de ¡Basta ya!, del foro de Ermua o de Gesto por la Paz. Gentes que en demasiadas ocasiones denuncian el horror en soledad y se dejan la piel en la calle -cuando no sus vidas- para que no olvidemos el secuestro continuo en que viven muchos vascos.

Así respira España. Con los nacionalistas vascos perdiendo la chaveta y condenando al ostracismo el único pacto de todos llamado "Estatuto de Guernika". Con las estrellas del cine español exhibiendo una doble e inmoral vara de medir para con los muertos en Irak y las víctimas del terrorismo. Con los diarios catalanistas inculcando ideas xenófobas a los más jóvenes vía Internet. Y, para remate, con abogados metidos a periodistas saqueando los valores más sagrados de esta bendita profesión.

De reojo miro hacia la Italia oscurecida por el apagón y presiento que España lo tiene a la vuelta de la esquina. Es lo que nos falta, y a nadie le extrañaría. Sobre todo ahora, en un momento en que todo, o casi todo, tiene tintes surrealistas.
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