Granada, miércoles 15 de febrero de 2006

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Caricaturas
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EL SEMÁFORO DE 2005
Torturas. Las tropelías británicas y las americanas en Irak son una barbarie, que contradicen a todos los niveles el espíritu con que aquellos ocuparon el país hace más de dos años.
Lo que inTeresa. La nueva apuesta de Antena 3 en sus mañanas no consigue acercarse ni a la de Telecinco, líder absoluto, ni a la de Televisión Española. ¿Renovarse o morir?
Real Madrid. Por su brillante actuación en el partido de vuelta de semifinales de la Copa del Rey. Si esa fuese la actitud cada jornada, otro gallo nos cantaría.
“Íbamos a dibujar a Mahoma… ¡pero nos hemos cagao!”. Ésta era la cómica apertura de la revista satírica El Jueves en su edición de la semana pasada que, si bien cómica, esconde un trasfondo que desgraciadamente da miedo. Y pena. Y rabia.

Creo que una de las películas que contiene de las parodias más simpáticas sobre los tiempos de Jesucristo y de los romanos es “La vida de Brian”. Este célebre título de los Monty Pyton metía algún que otro dedo en el ojo de la moral cristiana. Basta con recordar la secuencia en que el pueblo romano sorprende al presunto Mesías totalmente desnudo al asomarse a la ventana. ¡Una herejía! Una herejía que hoy no escandaliza a nadie pero que data del año 1979. Distan de entonces la friolera de 27 años. A pesar de esto, y salvando las comparaciones, aún no conozco extremistas cristianos que hayan pedido la cabeza del grupo de humoristas británicos. Posiblemente, porque la sociedad en la que nació tal parodia contaba con la madurez suficiente para tomarla como tal.

Cuando el diario danés Jyllands-Posten publicó las famosas caricaturas, éstas pasaron desapercibidas en Occidente y sólo, ante los ojos del islamismo más ortodoxo, saltaron las alarmas. La reacción ya la hemos visto en televisión. Banderas quemadas, asalto a embajadas, agresiones, avisos de bomba en la redacción del periódico... Una “yihad” tan espontánea como intolerante.

Repaso con estupor los informes de organizaciones como Amnistía Internacional, en los que se constata la violación permanente de derechos humanos en países de Oriente Medio y África, teniendo como coartada la religión. O esos mails encadenados, en los que se pide una firma para impedir que se lapide a una nueva mujer por adulterio.

Condenar con esa contundencia, mejor dicho, con esa violencia, lo que entendemos en Occidente como humor o pura sátira, es lo que separa a una sociedad que avanza de otra que se estanca e incluso retrocede. ¿O es que la Conferencia Episcopal se ha tirado al cuello de Óscar Seco, tras presentar en ARCO a un Cristo empuñando un mísil en una maqueta de plástico? Es la diferencia entre vivir en libertad, aceptando cívicamente y en el marco de la legalidad lo que implica la palabra libertad, y vivir preso del fanatismo cercano a la locura. Que si no estás de acuerdo, a los tribunales. Pero claro, para eso queda tanto en el mundo islámico…