Granada, miércoles 22 de febrero de 2006

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De paces y OPAS
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EL SEMÁFORO DE 2005
Ronaldo. ¿Cómo es posible que llore un señor que cobra lo que cobra porque no le jalea el público en el Bernabéu? ¿Y que lo haga justo antes de un partido decisivo? Tiene narices...
Ortega Cano. No termino de entender cómo se queja -lo cual respeto- por el asedio de los periodistas y, en cambio, en mitad del problema de salud de su mujer, Rocío Jurado, ocupa la portada de ¡Hola! con una confesión en exclusiva. Me deja frío... una vez más, claro.
Antonio Jiménez. Mi enhorabuena por su interesante Gato al agua en Intereconomía TV, toda una revelación televisiva.
La semana ha dado de sí para hablar de un hipótetico proceso de paz, "hoja de ruta", según María Teresa Fernández de la Vega, y de la contra-OPA de E.ON sobre Endesa, que aún no sabemos si culminará con la disputa de meses que mantienen la empresa que preside Manuel Pizarro y Gas Natural. Las cartas, en ambos casos, han quedado sobre la mesa.

Zapatero ha tenido que salir al paso de la frustrada expectativa de tregua que él mismo generó cuando dijo que "estamos ante el principio del fin" de la banda terrorista ETA. Poco después de esta afirmación, los asesinos ponían precio a la paz. Para empezar, la autodeterminación. Y después, el batasuno Barrena ya se encargaba de clarificar el futuro de los presos en un horizonte de paz. Ya dije en junio de 2005 que me extrañaba que ETA fuese a dejar las armas porque sí. Y ya entonces le pedía a Zapatero un posicionamiento de transparencia. Por fin, en la sesión de control hoy miércoles, el Presidente no ha dejado lugar a dudas. No habrá negociación sobre la autodeterminación. Le aplaudo. Pero me da pena que haya caído en estos meses en el fango que Mayor Oreja, sabio en estas lides, anticipó varios foros y entrevistas. Que esto de ETA es la pescadilla que se muerde la cola, cuando se deja que la pescadilla aviste su cola. Vuelvan al pacto, señores políticos. Les invitamos a ello con nuestro voto más de 21 millones de ciudadanos en marzo de 2004.

En la misma acera hemos asistido a la contra-OPA de E.ON sobre Endesa. Se dio la vuelta a la tortilla y políticos de uno y otro bando vomitaban acusaciones a espuertas. ¿Realmente es malo para España? Aunque pueda convenir la conservación de una eléctrica nacional fuerte, tampoco parece que sea imprescindible. El Reino Unido liberalizó al completo su mercado eléctrico y ahí los tenemos vivitos y coleando. ¿Es realmente malo que entren los alemanes en el accionariado de Endesa? Pues podría ser tan malo como que España haya entrado en las eléctricas de Chile y de Argentina, como que el Abbey Bank británico cayera en manos del Santander de Botín, o como que miles de anónimos accionistas de media Europa controlen ésta y otras empresas de presunta nacionalidad española. ¿Realmente es malo para los consumidores? Esta pregunta tiene fácil respuesta. La competencia siempre va en beneficio del consumidor. ¿Realmente es otro principio del fin? Pues va a ser que no. Quizás convenga reflexionar una vez más sobre nuestro modelo eléctrico y redefinir sus bases. El debate nuclear tiene los días contados para volver al primer plano.