Granada, miércoles 26 de abril de 2006

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La cocina y el horno del EGM
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EL SEMÁFORO
 
Fernando Martín. Se acabó el margen de confianza. El presidente paleto del Madrid debe dejar el cargo, convocar elecciones y dejar que el socio madridista se pronuncie ante tanto desmadre.
 
Depeche Mode. Van a grabar y a editar todos los conciertos de su gira. ¡Ja! Pero no son los primeros. Pearl Jam, cuando su conflicto con los mandamases de las entradas, ticketmaster, ya lo hicieron. 80 discos en un par de años. Ahí es nada.
 
Bono. Por ser fiel a la conciencia y demostrar que ser socialista no es incompatible con ser español y católico. Ahí es nada.
Debió de ser en tiempos de José María García cuando empezamos a escuchar aquello de la cocina del EGM (Estudio General de Medios). Sí, ahora recuerdo. Fue más o menos cuando el antenicidio, esa concentración empresarial ilegal, según la cual Antena 3 Radio -entonces líder de audiencia- fue engullida y devorada por su rival directo, la cadena SER.

Desde entonces, ríos de tinta han corrido sobre la hipotética manipulación del estudio que realiza la AIMC (Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación). En estos años el gremio de perjudicados ha venido denunciando la falta de transparencia de estos trabajos sociológicos. Y la gota que ha colmado el vaso ha sido la investigación que José Antonio Abellán comenzó a finales del pasado año. Abellán, para no dejar lugar a dudas, fue depositando ante notario documentos que informaban de cada paso que daba y de su finalidad, en una investigación sin precedentes que destapó lo que era un secreto a voces. Que en cuestión de radio, el EGM es una patraña. Paradoja importante, considerando que la radio ha sido su principal activo.

Hoy, los medios que tradicionalmente han defendido la integridad del estudio, siguen proclamando sus presuntas bondades contra viento y marea. Simplemente porque con él, sus empresas editoras han ido manejando durante años el establishment financiero que les ha permitido allanar el camino para conquistar nuevos territorios.

Así resulta comprensible la postura de elpais.es, cuando se autoproclama líder de la prensa generalista en Internet citando esta última oleada del EGM. ¡Ay!, si es que hay que dar un empujoncito a esos minúsculos ingresos publicitarios... Pero lo flagrante es que han mentido. El EGM no registra los datos de elmundo.es -líder según OJD, que no realiza entrevistas sino que audita los datos de acceso a las webs- por deseo expreso de Pedro J. y compañía. Me pregunto entonces: ¿cómo es posible una desinformación tan descarada? ¿Los lectores somos tontos? ¿Quién es entonces el líder de la prensa en la red?

Se desinforma a diestro y siniestro. ¿O cómo se explica que medios reputados, como El País o ABC, explicaran que la COPE fue expulsada del EGM, porque había intentado manipular el estudio con falsos encuestadores? ¿O que elpais.es obviara la noticia de la suspensión cautelar de la expulsión de COPE del EGM e informara con insistencia de unos datos, que a este paso darán cuenta únicamente de los medios del gran emporio de don Jesús?

Si antes se cocinaba el EGM, hoy se va directamente al horno para poner al enemigo a 250º y bañarlo con lo primero que se tenga a mano. La COPE está rociada en aceite y sazonada con especias potentes. Que salga viva de ésta, quizás dependa únicamente de no cuestionar en el futuro las reglas establecidas. En caso contrario, el Copecidio, por vía política o financiera, estará servido.