Granada, miércoles 10 de mayo de 2006

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Iberia sumergida
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EL SEMÁFORO
 
Enric Sopena. Qué lástima de ¿periodista? Su obcecación con el PP, con Jiménez Losantos y con todo lo que huela a derecha, lo ha convertido en otro talibán, en este caso, de progresía.
 
Ricky Martin. El tiempo pone a cada uno en su sitio y el rollo comercial se da de bruces por primera vez. Concierto en Barcelona y sólo 1/3 del aforo. No se puede vivir toda la vida de las rentas.
 
Rafa Nadal. La gran máquina del tenis español va camino de batir el magnífico récord de Guillermo Vilas en tierra batida.
La cefalea de racimo que asola el casco de los Rubalcaba, Alonso, Blanco y Zapatero es importante. Estas últimas semanas abusan de una automedicación imaginaria con efecto placebo. La necesaria para extender una cortina de humo sobre las incomodas informaciones que han ido asaltando titulares y portadas de periódicos, a cuenta de la sentencia sobre las detenciones ilegales de militantes del PP, de las últimas revelaciones sobre el 11-M o de las guionizadas declaraciones de un Otegi de auténtica charanga y pandereta.

Decían en la tertulia de Herrera en la Onda una de estas mañanas que todo pasa, o casi todo, porque la derecha arrastra un enfermizo sambenito de sospechosa. Por acción u omisión, está siempre bajo sospecha, bajo el paraguas del fascismo, del rancio franquismo ortodoxo y de una sempiterna etiqueta de autoritarismo lacerante. Por eso no pasa nada. Que detienen a unos militantes del PP por vociferar a un ministro, porque yo no vi agresiones como la pedrada dirigida hace semanas en Villalar al Presidente de la Junta de Castilla y León, pues lo dicho, no pasa nada. Al fin y al cabo, un comportamiento amenazante, agresivo y totalitario es común en el PP. Y podríamos atribuírselo sin dobleces a sus militantes y simpatizantes. Por tanto, pasapalabra.

Pero fíjese cómo estará el patio, que la Justicia le ha dado la vuelta a la tortilla. A esa tortilla que se había cocinado en las presuntas cloacas políticas que, desgraciadamente, han vuelto a hacer acto de aparición en el sistema. ¡Qué tendría que haber hecho el PP cuando el 12-M, durante las manifestaciones de condena de los atentados, Rato y Piqué en Barcelona fueron literalmente acosados, amenazados, cercados y, por supuesto, insultados! Pasapalabra.

Sigo con las últimas revelaciones sobre el 11-M. Parece que estos de El Mundo tienen una imaginación propia de best-seller, que Pedro J. es un guionista excepcional para llenar los huecos de sus dos canales aún vacíos de contenido en la TDT. Pero no. Va a ser que aún no sabemos exactamente lo que ocurrió. Que la autoría de Al Qaeda ya no es tal, sino que ha derivado en islamista a secas, o si me apuras, en los famosos mindundis de nacionalidades variadas, cuyo rasgo en común es que eran confidentes o estaban siendo vigilados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. De best-seller, ya digo. O de película de serie-b, como prefieran.

Con tanta perturbación y obcecación mental, espero transitoria, desde el Gobierno se sigue "erre que erre". La deriva nacionalista, rupturista e involucionista, sigue un camino que veremos dónde nos lleva. Ni menciono siquiera a ETA, porque la prudencia me pide seguir observando los acontecimientos. En cambio, la fruición estatutaria que ha impulsado este Gobierno ya se palpa estúpida y oportunista. Electoralista, vaya.

No hablaré de España, del país al que siento más cercano por aquello de haber nacido en él, porque ciertamente me avergüenzo. Me avergüenzo de que pongan trabas al hecho de sentirnos españoles. Sé que nos queda el Mundial de Alemania como único resquicio para dejar en un tibio "statu quo" lo que están empeñados en desmoronar: la poca riqueza que nos queda de la vieja Hispania. ¿Acabaremos como en la punzante canción de Héroes...? Iberia sumergida, en sus rumores clandestinos...