Ayer se consumó lo inesperado. Que Zapatero
aglutinara los votos de la masa radical nacionalista de la que ha
estado sacando tajada estos últimos cuatro años. País
Vasco y Cataluña han sido los bastiones para la victoria
socialista que, paradójicamente, ha contado con apenas 25.000
votos más que en 2004. Un avance exiguo, pero suficiente.
En la otra acera, Mariano Rajoy ha fracasado en su asalto a la Moncloa.
Sin embargo, ha cosechado el segundo mejor resultado del PP en su
historia y ha sumado casi 400.000 nuevos votos, reforzando su base
y arrancando posiciones hacia el centro político.
Las promesas de diálogo y de pactismo que ha hecho públicas
Zapatero habrá que verlas con el paso del tiempo. Huelen
a humo fugaz. Es lo que se puede esperar de un presidente sin proyecto,
que ha gobernado sin ideas y que hasta ahora apenas se ha rodeado
de ineptos, oportunistas y políticos malos de solemnidad.
Ya ha adelantado el contacto preferente con quienes ha tratado en
la última legislatura, o sea que barrunto más de lo
mismo. O peor.
El pronóstico aventurado
Son las 18 horas. Casualmente, las Comunidades Autónomas
donde gobierna el PP tienen repuntes de participación por
encima de la media nacional. Donde gobierna el PSOE, retrocesos
significativos… ¿Conclusión a la que llego?
Vislumbro una mayoría más amplia de la que podíamos
imaginar y de la que barruntaban las encuestas. Lo difícil
es mojarse y aventurar quién se va llevar el gato al agua…
Pero también sabemos quién tiene más que ganar
y quién tiene más que perder.
Si establezco la ecuación más difícil, me atrevería
a decir que el PP está a las puertas de ganar las elecciones.
Soy tan optimista como Zapatero. Simplemente cruzando las imágenes
del viernes en Mondragón con las de Mariano Rajoy preguntándole
a Zapatero en el primer debate, a qué Zapatero debía
creer, resuelvo el enigma de inmediato. La propaganda tiene un límite:
la de los hechos objetivos. Y objetivo es que Patxi López
–cuyo comportamiento en el velatorio del socialista asesinado
fue simplemente infame- se sentó con Otegi, hombre de paz.
Que Zapatero autorizó, con el respaldo del Parlamento a excepción
del PP, contactos con ETA para iniciar un proceso de negociación
política. Que Zapatero mintió a raíz del atentado
de la T-4 a todos los españoles. Que aun con el muerto caliente
encima de la mesa, la izquierda y los nacionalismos han sido incapaces
de replantear el discurso pro-negociación que, en virtud
de la resolución parlamentaria aprobada tiempo atrás,
hoy sigue vigente. Y que ETA sigue matando. Que Zapatero ha fracasado
de forma flagrante en su objetivo de acabar con el terrorismo y
que, además, lo ha hecho liderando un proceso fallido. Que,
en definitiva, esa soberbia e incapacidad de reconocer errores que
lastró al mejor presidente del Gobierno de la democracia,
que sin duda ha sido José María Aznar, han calado
con fuerza ya en el hasta ahora inquilino de la Moncloa. Bueno,
y si vamos al ámbito de la economía, pues eso…
que estamos en una recesión mundial. O sea, mal de muchos,
consuelo de Zapatero. Que aquí no pasa nada, oiga…
De momento.
La realidad de los datos: Triunfa
Zapatero, fracasa Rajoy
Sin embargo, a las 00.36 horas retomo el análisis y el resultado
da una significativa mayoría a los socialistas y mi pronóstico
es fallido; aunque sólo en la parte fundamental. Gana Zapatero,
gana el PSOE, pero se confirma el avance del PP que apuntaba a las
18 horas. Murcia, Valencia, Madrid o Castilla-León se han
consolidado como grandes caladeros de votos populares. Un ascenso
que no ha sido suficiente. Andalucía, pese al ligero incremento
del PP, y sobre todo País Vasco y Cataluña, son las
grandes asignaturas pendientes de un partido que ha crecido más
que ningún otro en porcentaje de voto y en escaños.
Rajoy ha cumplido dignamente, pero ha fracasado. Es la segunda vez
que sucumbe en su intento de conquistar la Moncloa y, parece lógico,
que llegue un proceso de sucesión.
Esa renovación no debería tardar mucho, porque el
aire fresco vendrá bien en todos los sentidos. Mariano ha
hecho un gran trabajo en una coyuntura extraordinariamente difícil.
Hablo en términos de partido. Cogió a un PP desmoronado
hace cuatro años, absolutamente abatido tras el 14-M, y ha
conseguido fortalecerlo merced al respaldo de más de 10 millones
de votos y del 40% de los sufragios. Sin embargo, deja un delicado
agujero: Cataluña. Sólo cuando el PP consiga reconciliarse
con su potencial electorado catalán, o cuando el nacionalismo
vuelva por sus fueros, estará en disposición de volver
a ganar unas elecciones. Eso le obliga, sin bajar la guardia en
sus valores y principios, a mostrarse más moderado. Por lo
menos mientras la ley D’Hont siga dando protagonismo a partidos
que sólo representan reductos y minorías que, en ocasiones,
no han sido sino estorbos para la feliz travesía de España.
Esperanza, Gallardón o…
El relevo está en el horizonte y no faltarán auto-candidatos
para asaltar el puesto de Mariano. Es evidente que de esa lista
de nombres que todos barajamos, hay dos que salen en todas las quinielas:
Esperanza y Gallardón. Si el PP busca esperanza en ganar
en el futuro, le vendría de perlas un retorno ahora imposible:
el de Rodrigo Rato. Por eso, y con el Congreso de verano en ciernes,
bien haría el PP en reflexionar y dar un giro hacia un candidato
de peso en el partido y que pueda liderar un proyecto ilusionante.
Hoy por hoy, sólo se me ocurren esos dos nombres: Esperanza
y Gallardón. La primera parece estar mejor posicionada después
del k.o. recibido por Gallardón en su intento de sumarse
a las listas de Madrid para el Congreso… y sus resultados
en la Comunidad de Madrid son del todo espectaculares. Todo se andará.
El camino será largo y no estará exento de curvas.
Ni tampoco de sorpresas como la de candidaturas en la sombra que
podrían encabezar nuevos valores del partido… Lo veremos.
Un PSOE que aglutina votos radicales
Las urnas han desplazado voto radical (de Esquerra e Izquierda
Unida, fundamentalmente) hacia un PSOE que durante esta legislatura
ha jugado con un discurso ambiguo, en el que combinaba cesión
y freno en las aspiraciones de estos pequeños partidos. Basta
con escuchar a Anasagasti: “Con Aznar en un año conseguimos
mucho más que con Zapatero en cuatro”. En ese arriesgado
juego, la utilidad del voto en la izquierda ha beneficiado a un
PSOE que, en todo caso, cosecha una amarga victoria. Porque amargo
será negociar con su oposición en Cataluña
para dirigir los destinos de España… Si no, que se
lo pregunten a Montilla, que ya tiene un primer muerto sobre la
mesa: la de Puigcercós.
Feliz por Rosa Díez
Me alegro por el escaño de Rosa Díez, que ha dado
una batalla encomiable. Ya lo hizo en su día estando en el
dificilísimo País Vasco y ahora seguro que aportará
la sensatez y claridad de ideas que va a necesitar este nuevo Congreso
altísimamente polarizado. Nuevamente la Ley D’Hont
priva a una opción política votada significativamente
de tener una mayor representación en el Parlamento.
Chaves o más de lo mismo
Lo inexplicable se vuelve a repetir una vez más. Arenas pierde
por tercera vez y Chaves revalida mayoría absoluta. Andalucía
sigue ajena a la realidad o acomodada en las zonas rurales a lo
que por todos es conocido. La vergüenza torera no existe en
este presidente del clientelismo, de la desinformación y
de la manipulación. Y, por supuesto, los andaluces tienen
lo que se merecen. Más de lo mismo.
… Y las razones para la preocupación
- España no está en crisis. Eso dice Zapatero. Todo
es fruto de una recesión mundial y de factores externos (petróleo,
materias primas…). Somos los mejores y crecemos más
que nadie, pero se pierde empleo, tenemos menos poder adquisitivo,
baja el crecimiento y el futuro no es muy alentador. Pero no pasa
nada
- Fallida política antiterrorista. Zapatero sigue jugando
al ratón y al gato. Declara firmeza pero no retira la moción
para negociar que aprobó el Congreso en la pasada legislatura.
ETA sigue matando.
- La Justicia no funciona. ¿O es funcionar que se tomen
decisiones en función del clima político? ¿O
que se cierren en falso casos como el del mayor atentado ocurrido
en España en la historia reciente? (Recordemos que el Gobierno
a través de la Fiscalía no consiguió ni siquiera
meter en la cárcel a los que presentó como ideólogos
de la matanza y que, inexplicablemente, no se ha llegado a saber
qué explotó en aquellos trenes).
- Nefasta política exterior. España juega un papel
irrelevante en el contexto internacional y no cuenta con la simpatía
de los principales líderes mundiales. Sí nos rodeamos
de la peor calaña sudamericana, a la que reímos gracias
que en muchos casos suponen flagrantes violaciones de libertades
democráticas e incluso de derechos humanos.
- Una España dividida. Aunque el resultado fortalece a los
dos grandes partidos, es evidente la división y el frentismo
político que hemos tenido y que probablemente continuará.
¿Que llega la hora de los consensos? Ojalá, porque
el Zapatero del Tinell –ese pacto cuya existencia desconocía
Zapatero y que sin embargo contenía su Libro Blanco-, bien
debería abonar el camino para los próximos cuatro
años. ¿Llamará Zapatero a Rajoy o a su sucesor
para fijar el camino de España? La respuesta es muy sencilla:
No. ¿Seguirá Zapatero dando cuerda a los nacionalistas
en su juego macabro? Seguro. Nada le ha dado más rédito
electoral.
- En la cola educativa de Europa. El futuro de España está
en juego aquí y, aunque Zapatero defienda que todo marcha
bien, basta con ver la morralla que está saliendo de las
escuelas y los índices de calidad de nuestra enseñanza.
Somos líderes en permisividad y todo apunta a que seguiremos
por los mismos derroteros. Se pasará de curso con cuatro
o con las que sean. En España todo vale.
- Sometidos a la propaganda socialista. Como en la mejor época
de González, los medios afines a la derecha se han convertido
en una auténtica anécdota. La televisión, como
demuestran los movimientos de Zapatero en esta pasada legislatura,
es un claro ejemplo de cómo el PSOE ha llevado esta batalla
a su terreno y ha conseguido que el 80% de la audiencia televisiva
reciba un mensaje netamente progresista. ¿O qué son
si no Televisión Española, Cuatro, Telecinco y La
Sexta? La isla ambigua se llama Antena 3 TV.
- Y de paso, los artistas. ¡Vaya panda de caraduras estos
de la plataforma zapateril! Vaya engaño masivo el que nos
han proporcionado, vaya socialismo de VISA Oro y de alcantarilla
el que han defendido los creadores de incultura a cuenta del canon
digital. Porque es lamentable que entre todos subvencionemos las
arcas de unos señores que, por aquello de la piratería
individual y de la crisis en su sector, han visto menguar sus ingresos.
¿Cómo es posible semejante barbaridad? Esto sería
equivalente a que nos impusieran un canon a todos los españoles
porque todo hijo de vecino ve la tele de pago sin pagar, merced
al pirateo. O que como han subido mucho las materias primas y las
empresas afectadas pierden dinero, todos los españoles sufragáramos
las pérdidas reflejadas en su balance. Tendría bemoles,
pero el espíritu zapateril es así de agudo y ocurrente.
Y solidario. Siempre pensando en los que menos tienen: Víctor
Manuel, Ana Belén, Sabina… En fin, los pobrecitos habituales.
- Y finalmente… ese equipo mediocre. O en otras palabras,
las mujeres y hombres que nos gobiernan, los que aún están
–muchos de los cuales seguirán- han demostrado ser
de una mediocridad galopante. Repasemos nombres: Desde Zapatero,
pasando por el lamentable Bermejo, la incompetente Magdalena Álvarez,
el bochornoso Jesús Caldera, el de inflado currículum
Bernat Soria o dos de los más vergonzosos gobernantes que
ha podido conocer este país: el manipulador Alfredo Pérez-Rubalcaba
y el camarilla pseudo-catalán José Montilla. Todos
adolecen del brillo necesario y de la altura política que
exigen sus cargos. Pero ahí los tenemos, a falta de que salten
al son del “chiki-chiki”, su nuevo himno generacional.
Siempre se dice que tenemos lo que nos merecemos. Y así
es. Entre untados, ineptos y radicales, seguiremos gobernados los
próximos cuatro años. Crucemos los dedos para salir
del bache sin retroceder a los desastres de comienzos de los 90.
El futuro, si nos atenemos a la experiencia, no es demasiado alentador.
Con lo fácil que sería aplicar la sensatez que han
dictado las urnas y que no veremos…
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