Más de una vez le dije a Víctor que
escribiría y no escribí. Más de una vez prometí
que abandonaría mis temas estrella –la política
y la música- y no cumplí. Más de una vez pensé
que ya estaba bien de regalar talento y aquí estoy…
Ocupaciones varias me tienen alejado de una constancia, deseable,
pero dispersa. Lo sé. Más de una vez intenté
ordenar mi tiempo y dedicarle unos minutos a esto del columnismo
barato, altruista y solitario. Fracasé. Más de una
vez tuve arrebatos de joven plumilla e intenté aprovecharlos.
Esta vez ha rondado mi cabeza durante días y bajo los efectos
del paracetamol, me he dejado llevar.
Más de una vez he tenido puntos de partida indefinidos.
Esta vez no. Más de una vez tuve que buscar un tema, una
ocasión y un momento para soltar una pizca de emoción.
Un atisbo de locura, de razón y de sesudo análisis,
incomprensible para los normales.
Más de una vez aburrí y me gané a pulso la
reprimenda. Más de una vez me desnudé más de
lo debido y más de una vez, ajeno a todo, utilicé
el lienzo para solventar crisis del ego.
Más de una vez regalé piropos, lancé al viento
sueños imposibles y más de una vez me dediqué
al homenaje, a complacer el gusto personal y más de una vez
me pudo la emoción. Más de una vez intenté
explicarlo sin demasiado éxito… Y ahora son ya más
de las 3, aún no bostecé, la cosa sigue igual, pero
al revés. Yo ahora estoy bien, ya sabes la verdad. Sabemos
qué está mal. Sabes que te engañé, más
de una vez… ¿Y qué? ¿Qué le voy
a hacer? La historia no da más… Más
de una vez